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Las FF.AA. se mueven entre los acuerdos militares con Estados Unidos y la crisis por los recortes presupuestarios

En los últimos seis meses el gobierno de Javier Milei avanzó en acuerdos con Estados Unidos en materia militar, a través de cartas de intención, la compra de aviones de combate y vehículos mil...

Las FF.AA. se mueven entre los acuerdos militares con Estados Unidos y la crisis por los recortes presupuestarios

En los últimos seis meses el gobierno de Javier Milei avanzó en acuerdos con Estados Unidos en materia militar, a través de cartas de intención, la compra de aviones de combate y vehículos mil...

En los últimos seis meses el gobierno de Javier Milei avanzó en acuerdos con Estados Unidos en materia militar, a través de cartas de intención, la compra de aviones de combate y vehículos militares, promesas de drones y acceso a un combustible más barato. Ello favorecerá acciones de las Fuerzas Armadas en el exterior, como las misiones de paz en Chipre, ejercicios combinados con otros países y los viajes de instrucción de la Fragata Libertad, como ejemplos puntuales.

Pero lo que genera reacciones adversas es la adhesión de la Argentina al Escudo de las Américas, la coalición militar y política impulsada por el presidente Donald Trump para fortalecer la seguridad en la región y combatir el narcotráfico y el crimen organizado. Contempla acciones de seguridad y defensa que se extienden a controles migratorios. Otros países que se sumaron son Ecuador, El Salvador, Honduras, Panamá y Paraguay, además de permanecer Chile como observador.

La ayuda de Estados Unidos contemplada en los acuerdos se da en medio de fuertes ajustes presupuestarios, que en el caso de las Fuerzas Armadas ascienden a $59.600 millones. La poda tiene un mayor impacto en la Armada: $27.040 millones, frente a los $12.600 millones recortados en el Ejército, $16.500 millones en la Fuerza Aérea y $3762 millones en el Estado Mayor Conjunto.

El contexto local se completa con demandas no resueltas, como la promesa de la equiparación salarial de los militares con el personal de las fuerzas de seguridad y la grave situación de la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA), que aún mantiene una millonaria deuda y cortes de prestaciones que afectan a unos 343.000 afiliados. Otro signo de la escasez de recursos es el trueque ofrecido por el Ejército en una licitación para canjear toneladas de membrillos producidos en los campos de Remonta y Veterinaria por repuestos para una camioneta.

Si bien el primer paso del acercamiento militar con Washington se había dado en abril de 2024 con la compra de 24 aviones supersónicos F-16 a Dinamarca, con equipamiento militar provisto por Estados Unidos, a lo que siguió la incorporación de vehículos blindados Stryker 8x8 para el Ejército, en marzo pasado ambos países revisaron y actualizaron el programaForeign Military Sales (FMS), el canal oficial del gobierno de Estados Unidos para la venta y transferencia de materiales de defensa, servicios y capacitación a países aliados.

El acercamiento se afianzó con gestos más decididos a partir del 10 de diciembre último, cuando asumió el teniente general Carlos Alberto Presti en el Ministerio de Defensa y alcanzó su máxima expresión el último día de abril, con la visita del presidente Milei al portaaviones nuclear USS Nimitz, el buque insignia de la Armada norteamericana, que participó del ejercicio militar Passex en las costas de Mar del Plata y Trelew.

Presti celebró en los últimos días el fortalecimiento de la cooperación estratégica de la Argentina con Estados Unidos mediante “nuevos acuerdos de apoyo logístico y acceso a tecnología de última generación”, a partir de las cartas de intención que firmó junto al embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas. Eso permitirá el suministro recíproco de combustibles y el acceso al mercado digital de drones y sistemas antidrones del Ejército estadounidense.

Otra carta de intención de valor estratégico apunta a fortalecer la vigilancia y el control de los espacios marítimos, para el desarrollo de capacidades de asociación. El plan se extiende por cinco años e incluye transferencia tecnológica, asistencia técnica, formación de personal, modernización e incorporación de aeronaves, a lo que se suman drones que se podrán operar desde los patrulleros oceánicos.

Mientras tanto, está pendiente de resolución el pedido que hizo la Argentina a la OTAN para ser admitida como “socio global”, lo que podría fortalecer la cooperación política, el entrenamiento militar y avances tecnológicos.

Miradas críticas

Los guiños de Washington a la política militar del gobierno de Milei movilizaron al PJ, que en un reciente congreso dedicado a temas de defensa criticó “el alineamiento ciego” con Trump. Con los exministros del área Agustín Rossi y Jorge Taiana a la cabeza, el principal partido de la oposición reclamó “una política de defensa de largo plazo” y rechazaron que las Fuerzas Armadas pasen a convertirse en auxiliares de las fuerzas de seguridad.

“El gobierno de Milei sobreactúa decisiones en favor de un alineamiento con Estados Unidos, que en rigor no sabemos hasta qué punto lo pide Washington”, dijo Francisco Cafiero, exsecretario de Asuntos Internacionales para la Defensa en las gestiones ministeriales de Rossi y Taiana, al ser consultado por LA NACION.

“Hay una política de imposición. En los últimos tres años, la Argentina se convirtió en un experimento de los intereses estratégicos militares de Estados Unidos”, sostuvo Cafiero, quien hoy dirige el Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad Nacional de Lanús. Lamentó, además, el retiro de los observadores militares que la Argentina tenía desplegados en el Líbano y Medio Oriente bajo supervisión de las Naciones Unidas.

Juan Battaleme, quien ocupó el mismo cargo de secretario de Asuntos Internacionales para la Defensa en la gestión de Luis Petri, planteó que el diálogo con Estados Unidos es positivo y recordó que en los primeros dos años del gobierno de Milei pudieron mantener buenos canales de diálogo con el Congreso norteamericano, más allá de los objetivos de la Casa Blanca.

Recordó que en esas conversaciones el gobierno argentino presentó tres requerimientos para las Fuerzas Armadas: drones V-BAT, para reforzar el patrullaje en los espacios marítimos, la familia de vehículos blindados a rueda Stryker y los helicópteros Black Hawk. Y contó que los funcionarios de Trump estaban pendientes de que Milei revalidara su gestión en las últimas elecciones legislativas.

A pesar del descontento por los bajos salarios y la reducción presupuestaria, en el ámbito castrense se encuentran expresiones de satisfacción. “El acercamiento con EE.UU. en materia militar durante el gobierno de Milei es un proceso de alineamiento estratégico que empieza a tener expresiones concretas, como la llegada de los F-16, la cooperación con el Comando Sury el programa para fortalecer la seguridad marítima en el Atlántico Sur”, estimó Santiago Lucero Torres, presidente del Foro Argentino de Defensa.

“El impacto es relevante, sobre todo en la recuperación de capacidades degradadas, la vigilancia y control del Atlántico Sur y la inserción de la Argentina en esquemas de cooperación más modernos con Occidente”, agregó. Sin embargo, llamó a la prudencia, al sostener que “la cooperación internacional es un medio y no puede reemplazar una política nacional de defensa”.

“Estados Unidos puede aportar tecnología, entrenamiento, estándares y financiamiento. Pero la estrategia, la conducción y la prioridad sobre los espacios marítimos deben seguir siendo argentinas”, señaló.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/politica/las-ffaa-se-mueven-entre-los-acuerdos-militares-con-estados-unidos-y-la-crisis-por-los-recortes-nid07062026/

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