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Las incómodas paradojas que Milei prefiere ignorar

El tiempo construye paradojas que Javier Milei prefiere ignorar. Para un presidente que hace de sus ideas un dogma sagrado no hay nada peor que la arisca metamorfosis de la realidad como oposición...

Las incómodas paradojas que Milei prefiere ignorar

El tiempo construye paradojas que Javier Milei prefiere ignorar. Para un presidente que hace de sus ideas un dogma sagrado no hay nada peor que la arisca metamorfosis de la realidad como oposición...

El tiempo construye paradojas que Javier Milei prefiere ignorar. Para un presidente que hace de sus ideas un dogma sagrado no hay nada peor que la arisca metamorfosis de la realidad como oposición a sus creencias.

Como tantos otros gobiernos argentinos, la administración libertaria enfrenta sus propios errores y choca con fenómenos globales que tienen un especial impacto en países en permanente reconstrucción.

La crisis mundial que frena el crecimiento de la mayoría de los países y recalienta la inflación es hija de la decisión de Donald Trump de entrar en guerra con Irán sin saber cómo salir del conflicto. La incertidumbre sobre el abastecimiento de gas que pasa por el Estrecho de Ormuz se agrava por los ataques terroristas hutíes en la boca de entrada del Mar Rojo, la antesala del estratégico Canal de Suez.

Trump vio crecer la inflación de la misma manera en que la Reserva Federal de los Estados Unidos adoptó medidas en contra de la oposición del presidente republicano a que se aplicara la clásica receta de subir las tasas de interés para frenar los precios.

El índice de precios al consumidor en los Estados Unidos aumentó un 0,6% el mes pasado y un 3,7% en un año. El precio de los combustibles en los surtidores norteamericanos subió en septiembre el 9,1% y representa más de la mitad del índice inflacionario.

Una decisión como la que tomó la Reserva Federal es parte de las medidas que hubiese tomado Milei, en tanto considera que la restricción monetaria es el arma esencial contra la inflación. La cura del resfrío estadounidense enfrió los pronósticos de crecimiento de todos los países y agravó la gripe crónica de la economía argentina.

Paradoja a la vista: Milei pasó esta semana por los Estados Unidos para apoyar a los candidatos de Trump en las elecciones de medio término. Pero es su aliado el que está aumentando la inflación durante la ardua competencia contra los demócratas. Las elecciones parlamentarias que marcan la mitad de sus mandatos y el comienzo de la siguiente carrera por la Casa Blanca siempre son complejas para los presidentes, sean republicanos o demócratas.

Salta a la vista que el presidente argentino sacó un seguro de asistencia financiera con su alianza con Trump. Es un acuerdo interpartidario entre republicanos y libertarios, que no permite ver que es su principal amigo el que le está provocando los perjuicios externos que padece nuestro país a estas horas.

¿Qué pasaría si los demócratas ganan las elecciones del 3 de noviembre y el amigo americano pierde poder? Es difícil que Milei obtenga de ellos un apoyo similar al de Trump. Prefirió un alineamiento personal con el presidente antes que con el sistema político de los Estados Unidos. Puede ser la diferencia entre lo contingente y lo permanente. En paralelo, se abre un flanco sobre la confianza respecto de las garantías de la gestión republicana para socorrer al gobierno libertario en caso de otra corrida como la de las elecciones argentinas del año pasado.

En la Argentina, las interpretaciones siempre están alimentadas de contrafácticos. Alberto Fernández explicó esta semana que, de haberle hecho caso a Cristina Kirchner, que le aconsejaba romper relaciones con el Fondo Monetario, el país habría estallado por los aires. Sería él mismo quien se encargaría junto a Sergio Massa de dejar un escenario de desastre económico y social para el próximo presidente.

Esas declaraciones hacen una extraña combinación con la suposición del ministro Luis Caputo sobre que frente a la actual crisis internacional el país también habría volado por los aires en caso de no aplicarse la severa política macroeconómica que soportamos. Todos dicen haber salvado a la Argentina de una catástrofe. Una afirmación que oculta la posibilidad de establecer si es que estamos ante la preparación de un nuevo cataclismo.

Nunca es posible saber si estamos saliendo o entrando en una nueva crisis. Milei ha podido aprovechar una extendida convicción de que es necesario asegurar que el país camina hacia el final del túnel, aunque la luz no alcance ni a adivinarse.

El problema para el Presidente empieza a ser si es él quien seguirá conduciendo a la Argentina por ese camino a oscuras en tanto, como afirma en su propio beneficio Patricia Bullrich, es necesario “garantizar la reelección del modelo”, no necesariamente la de Milei.

La senadora hace una apuesta en nombre de la preocupación de distintos sectores que temen que la recesión económica y el rechazo tajante de Milei a ensayar algunos cambios produzcan una regresión hacia el populismo kirchnerista. Es por lo menos complejo pensar que Bullrich no sería también arrastrada por un descalabro político a consecuencia de los efectos del ajuste y de la paralización de la actividad en los lugares más poblados del país.

El oficialismo no ha podido frenar la difusión de versiones sobre las críticas que recibe el ministro Caputo de parte de la mesa política que opera al mismo tiempo sobre las decisiones del Congreso y los acuerdos con los gobernadores.

Las versiones pretenden ocultar otra paradoja. No es Caputo quien se aferra intransigentemente a sus medidas, es el líder político de la mesa política, nada menos que el presidente Milei, quien le impide a su ministro que saque sus dotes de pragmático trader y le exige más rigor fiscal, aun al precio de incumplir compromisos con los aliados.

Milei tiene la suerte del campeón. Varios de los socios que consiguió en el camino quedaron atrapados en la transformación principal de su gestión. Los jefes de las provincias cordilleranas están atados a los compromisos de desarrollo minero y energético, como hasta hace pocos años estaban sometidos a las migajas que les repartía el kirchnerismo a cambio de la más estricta sumisión.

Una nueva generación de líderes está naciendo en el oeste del país, pleno de recursos que empiezan a monetizarse. Es el creciente calor de la independencia del poder central. En algún momento desconocerán a Milei con el mismo ahínco que en su momento desplegaron para que no quedaran dudas de su lealtad al entonces gobierno kirchnerista.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/ideas/las-incomodas-paradojas-que-milei-prefiere-ignorar-nid17102026/

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