Los bebedores de café tienen mejor salud intestinal que los que no toman, según explica el médico experto en microbiota Tim Spector
Nuevas investigaciones están redefiniendo la comprensión sobre ...
Nuevas investigaciones están redefiniendo la comprensión sobre los efectos del café en la salud y tiene que ver con el rol fundamental de esta infusión en la promoción de un microbioma intestinal variado y la reducción de la inflamación en esa zona del cuerpo. El prestigioso médico epidemiólogo Tim Spector, cofundador de la reconocida compañía de nutrición Zoe, detalló los múltiples beneficios que esta popular bebida aporta al organismo y llamó a la gente a “reeducarse” con respecto al vínculo que tienen con los alimentos.
Según estudios sobre amplias poblaciones, quienes consumen café de manera regular evidencian un 15% menos de riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares. Este efecto protector se observa tanto en el café convencional como en su versión descafeinada, lo que sugiere que los beneficios van más allá de la cafeína. Además, una taza estándar de café filtrado o negro (aproximadamente 240 ml) suministra al organismo entre 7 y 12 mg de magnesio y de 80 a 120 mg de potasio por día, nutrientes esenciales para diversas funciones corporales.
El eje central de estas revelaciones se ubicó en el microbioma intestinal. “Los bebedores de café tienen un microbioma intestinal más diverso que los no bebedores”, afirmó Spector. El epidemiólogo británico, experto en microbiota, explicó en sus redes sociales que un estudio de Zoe, publicado en la revista Nature, identificó más de 100 especies bacterianas asociadas directamente al consumo de café. Entre ellas, la Lawsonibacter asaccharolyticus apareció entre seis y ocho veces más en personas que toman café habitualmente. Esta mayor diversidad microbiana es vital, ya que estas bacterias generan metabolitos que contribuyen a regular la inflamación en el cuerpo.
Otra revelación fue que el café filtrado aporta aproximadamente 1,5 gramos de fibra soluble por taza, una cantidad comparable a la de una mandarina. Este nutriente es clave para alimentar a las bacterias intestinales, sustentando así un ecosistema digestivo equilibrado y funcional. Es un giro notable respecto a la visión que la medicina tenía en el pasado. “Cuando estudiaba medicina en la década de 1980, se creía que era muy peligroso, especialmente para el corazón”, recordó Spector, al subrayar la evolución del conocimiento científico.
Para obtener beneficios óptimos, Spector aconsejó un consumo de entre dos y cuatro tazas diarias. Sin embargo, advirtió sobre la importancia de la calidad del consumo: agregar grandes cantidades de azúcar o acompañar el café con productos ultraprocesados neutraliza estos efectos positivos, ya que alteran la composición del microbioma de manera perjudicial.
En un mensaje más amplio, Spector enfatizó la necesidad de reeducar la relación de las personas con la comida. “No es combustible, ni calorías, ni grasas contra azúcares. La gente debería pensar en cuál es la mejor comida para su cuerpo, para ayudar a sus microbios intestinales”, declaró. El experto propuso cambiar la perspectiva, pasando de una “crisis de obesidad” a una “crisis alimentaria”, ya que se perdió el contacto con la comida “de verdad”.
Su recomendación es simple: “Si quisiera dar un mensaje muy simple, sería: no comas como te dicen los gobiernos, o los fabricantes, o las etiquetas del súper, o la publicidad. No sigas dietas raras que restringen lo que comes. Come lo que los microbios quieren que comas para estar sano y creo que si hacés eso, entonces el resto viene mucho más fácil”. Para concluir, Spector aseguró que se debe comprender y alimentar este “nuevo órgano”, que es el microbioma intestinal, porque es la clave para una salud duradera.