Los patios de juegos temáticos dan nueva vida a las plazas porteñas
Trepar un bandoneón, hacer equilibrio con pingüinos o palpitar la fiebre mundialista por un circuito de estrellas doradas. Los patios de juegos inmersivos, temáticos e inclusivos cambian el para...
Trepar un bandoneón, hacer equilibrio con pingüinos o palpitar la fiebre mundialista por un circuito de estrellas doradas. Los patios de juegos inmersivos, temáticos e inclusivos cambian el paradigma de la típica plaza con hamacas, toboganes y sube y baja. De Lugano a Colegiales, Barrio Norte y Constitución, estas islas coloridas despiertan la imaginación. Invitan a jugar en universos lúdicos donde cada instalación responde a una idea o celebra a algún personaje emblemático.
La empresa rosarina Crucijuegos es la responsable de gran parte de estas intervenciones urbanas que transforman el paisaje. El mangrullo con túneles conectados, trepadores y el bus “Scaloneta” impregna de espíritu mundialista el espacio, con banderas argentinas y recorridos en tonos dorados, entre las tres estrellas de la selección (Lugano).
Fomentar la diversión y el movimiento es el objetivo de estos patios, que cuentan con materiales verificados y soluciones disruptivas: burbujas, redes para trepar, sogas, paneles o pasarelas. El espíritu del circo dice presente en Villa del Parque (Chivilcoy 1450), con la Plaza Banderín, que cuenta con carpas que dan sombra, casitas-boleterías, rodillos, trapecios y circuitos en colores vibrantes.
Desafiar la destreza: El mangrullo de TV de Colegiales (Matienzo y Crámer) se inspira en las productoras y canales de TV del barrio. Por eso esta identidad se traduce en una serie de juegos temáticos que evocan cámaras, micrófonos, sets y el detrás de escena del mundo audiovisual.
La Plaza Francisco Canaro (Cochabamba al 1900) , en tanto, lleva el nombre del compositor de tango uruguayo, por eso los juegos siguen esta temática. Un gran bandoneón transforma el espacio público con palestras, conos de escalada y sogas con obstáculos.
En tanto, la Plaza Alférez Sobral (Salguero al 2500) impregna de referencias de la Antártida el lugar, en homenaje al científico argentino. Cuenta con un faro de 6 metros de altura, ballenas de madera con trepadores, pórticos temáticos, lomadas en forma de peces, un domo iglú para escalar, intercomunicadores para jugar en equipo y una familia de pingüinos giratorios que funcionan como calesitas individuales.
Crucijuegos, que cuenta con el Sello Buen Diseño en varios productos, acaba de exportar a España el circuito inspirado en una cabaña del bosque, realizado con plástico reciclado. Entre laberintos y recorridos que impulsan el movimiento y despiertan la imaginación, la firma propone que estas intervenciones “mejoren la calidad de vida, fomenten la inclusión, el juego y el encuentro entre generaciones, a través de innovación, calidad y compromiso con las comunidades”. En este sentido también desarrollaron espacios amigables para la generación plateada, que combinan estaciones de ejercicio, áreas de descanso, recorridos accesibles y espacios de encuentro que promueven el movimiento, la autonomía y la interacción entre generaciones dentro del espacio público.