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Lucio y yo: el nuevo espectáculo de Muscari que pone el énfasis en su vida como padre adoptivo

Dramaturgia y dirección: José María Muscari. Intérpretes: Esteban Pérez, Máximo Meyer. Iluminación: Fer Chacoma. Arte: Paola Luttini. Contenido audiovisual y digital: Eric Baeza, Echulame Co...

Lucio y yo: el nuevo espectáculo de Muscari que pone el énfasis en su vida como padre adoptivo

Dramaturgia y dirección: José María Muscari. Intérpretes: Esteban Pérez, Máximo Meyer. Iluminación: Fer Chacoma. Arte: Paola Luttini. Contenido audiovisual y digital: Eric Baeza, Echulame Co...

Dramaturgia y dirección: José María Muscari. Intérpretes: Esteban Pérez, Máximo Meyer. Iluminación: Fer Chacoma. Arte: Paola Luttini. Contenido audiovisual y digital: Eric Baeza, Echulame Contenidos. Sala: Centro Cultural de la Cooperación, Corrientes 1543. Funciones: viernes y sábados a las 21.30. Duración: 70 minutos. Nuestra opinión: buena

Mucha de la producción del director José María Muscari está apoyada en técnicas del biodrama, en las que diferentes figuras del espectáculo nacional se apoyan en anécdotas personales para dar forma a una experiencia espectacular que atrapa la atención del público y lo obligan a recurrir a su propia memoria para confrontarse con algunos detalles de lo que se narra.

En esta oportunidad el creador concibe Lucio y yo, un trabajo a través del cual repasa minuciosamente su propia historia personal de los últimos casi tres años. Todo comenzó cuando decidió adoptar a Lucio, un adolescente correntino de 15 años, quien a través de un pequeño video, que se hizo viral, contaba que necesitaba encontrar una familia que lo adoptara.

Ese breve relato conmovió profundamente al dramaturgo y director y decidió iniciar un proceso legal que lo llevó a lograr la tan ansiada necesidad de convertirse en padre. Es cierto que cuando había pensado en esa posibilidad tenía en mente hacerse cargo de un bebé, pero la historia quiso que su paternidad se diera bajo otras condiciones. A su vida llegó un adolescente que arrastraba una fuerte historia de desprotección.

Es que Lucio no conoció a su padre, no se dan detalles acerca de su madre (el joven prefiere no dar a conocer esa información) y vivió en diversos hogares de acogida, donde transcurrió buena parte de su crecimiento. En ese lapso puso mucho interés en sus estudios primarios y secundarios, mientras se relacionó con pocas familias transitorias que no terminaron de adoptarlo.

Según se explica en el espectáculo, Muscari dudó mucho en desarrollar este proyecto, pero fue su propio hijo quien lo ayudó a tomar la decisión final.

En escena, dos intérpretes, Esteban Pérez y Máximo Meyer, asumen las personalidades de José y Lucio y van narrando los pormenores de esta relación que, en un comienzo, no resultó tan sencilla.

La labor dramatúrgica de Muscari es muy cuidadosa y cuenta sus rutinas de vida reparando en muchos instantes que tienen que ver con la adaptación. Cómo un señor de casi cincuenta años da instrucciones a un adolescente que ha crecido en ámbitos difíciles y que, por supuesto, posee una libertad especial. Ha vivido imponiéndose sus propias normas y tomando las decisiones que ha sentido que mejor ayudaban a su crecimiento.

Pero esa cotidianidad se va modificando con algo de esfuerzo, mucha paciencia (de ambos lados) y a la inquebrantable decisión de los dos de abrirse un camino en el que lo determinante ha sido que José no quería formar una familia sino “ser padre”, esa tan pequeña y significativa declaración conmovió mucho a Lucio en su momento.

El juego que desarrollan Pérez y Meyer en escena es muy dinámico. Cada uno no hace más que apropiarse con mucho sentido de verdad de esa relación que se expone y que, a veces, combina situaciones humorísticas y otras de extrema tensión. Cada día que se describe resulta un desafío para ambos. Se ven obligados a surfear muchas barreras.

Mientras que en la escena la intensidad de los actores no se detiene, en una pantalla se proyectan fragmentos de discursos de Lucio y de José María Muscari. A ellos se agregan fotos familiares (algunas muestran la casa en la que viven) y algunos videos en los que se los muestra a ambos recorriendo diferentes paisajes ciudadanos.

La experiencia resulta muy atractiva ya desde la manera en la que se construye el entramado de esta creación que resulta muy potente como tal, pero que, además, acerca muchas reflexiones de Muscari sobre su condición de padre. Todas ellas promueven a la vez otras tantas reflexiones en quienes desde la platea observan y escuchan con atención (esto nunca decae).

Una pátina muy amorosa rodea todo este proyecto que comienza dando cuenta de muchas dudas y expectativas de parte de los protagonistas pero que, finalmente, se convierte en un magnífico ejemplo para muchas personas que desean dar forma a un esquema familiar con el que siempre han soñado.

3 stars

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/teatro/lucio-y-yo-el-nuevo-espectaculo-de-muscari-que-pone-el-enfasis-en-su-vida-como-padre-adoptivo-nid08082026/

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