Generales Escuchar artículo

Más allá de los ejércitos

La National Security Strategy (NSS) 2025 de los Estados Unidos, recientemente publicada por el gobierno de Donald Trump, distingue dos planos. Por un lado, los rivales estratégicos: China, Rusia, ...

Más allá de los ejércitos

La National Security Strategy (NSS) 2025 de los Estados Unidos, recientemente publicada por el gobierno de Donald Trump, distingue dos planos. Por un lado, los rivales estratégicos: China, Rusia, ...

La National Security Strategy (NSS) 2025 de los Estados Unidos, recientemente publicada por el gobierno de Donald Trump, distingue dos planos. Por un lado, los rivales estratégicos: China, Rusia, Irán y Corea del Norte, con prescripciones esperables luego de un año de gestión, de competencia global o confinamiento regional, según el caso. Por el otro, el mundo occidental aliado, donde el documento dirige la mirada hacia adentro de los países. Allí instala una idea innovadora y potente: la seguridad ya no se juega solo en armas, tecnología y territorios, sino también en estabilidad cultural y cohesión social. Aquí, la inmigración es un desafío y la cultura, una trinchera.

Cuando la NSS menciona “propaganda… operaciones de influencia y otras formas de subversión cultural”, advierte que las debilidades pueden incubarse internamente por polarización, fragmentación identitaria, pérdida de confianza pública. Luego se agrega un concepto clave, pariente cercano de la democracia “esencial”: la estabilidad mundial (y occidental) no depende solo de las capacidades militares estratégicas, sino también de la “salud cultural y espiritual” de sus sociedades, eminentemente de la norteamericana.

En ese marco, la inmigración adquiere un lugar decisivo. Para la administración Trump–J.D. Vance, el asunto migratorio no es solo humanitario o económico: es estructural para la seguridad nacional (p.5). En Estados Unidos, la inmigración hispana masiva ocupa un lugar singular porque es, a la vez, cuestión interna y hemisférica: impacta la política doméstica, redefine debates culturales y ayuda a explicar la centralidad -poco habitual en otros períodos - de América Latina en la mirada estratégica estadounidense, reflejada en el “Corolario Trump” de la Doctrina Monroe.

En Europa, la dimensión migratoria tiene otro rostro (p.25). En particular, la inmigración mayoritariamente musulmana se cruza con debates identitarios, miedos sociales, dificultades de integración y tensiones políticas que varios gobiernos ya leen como parte del terreno de la seguridad, amén de representar una demanda electoral de primera magnitud. Con cierta ironía, podría recordarse que la geografía no se elige: Europa convive, por proximidad, con esas presiones migratorias, lo que condiciona inevitablemente sus respuestas culturales y políticas. De allí también se funda la inquietud de algunos gobiernos europeos a un eventual respaldo de la NSS a partidos designados patrióticos, euroescépticos.

Sobre este fondo aparece otro eje en disputa: las interpretaciones en torno a la llamada cultura “woke”. La palabra no figura en la NSS, pero muchos analistas entienden que el documento describe -de modo implícito- la preocupación por corrientes culturales e ideológicas que, de acuerdo a esa mirada, tensionan consensos democráticos y disuelven identidades históricas (lo que denunció el vicepresidente Vance en la Conferencia de Seguridad de Munich, al principio del mandato). Otros señalan que la estrategia simplemente reconoce una disputa cultural real (es inevitable, aquí, reparar en Javier Milei).

Washington señala algo irrefutable: sin cohesión interna, ni Estados Unidos ni Europa ni nadie puede enfrentar un mundo tensionado. Solo debemos asegurarnos que, al afirmar identidad, no reduzcamos la pluralidad que define a la democracia liberal. El gran desafío es proteger seguridad e identidad, sin convertir la diversidad en sospecha.

Analista de Defensa e Inteligencia

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/opinion/mas-alla-de-los-ejercitos-nid02012026/

Volver arriba