Masacre en Islamabad: el peor atentado suicida en casi dos décadas deja más de 30 muertos en una mezquita chiita
ISLAMABAD. – Un atacante suicida detonó sus explosivos en una mezquita chiita a las afueras de Islamabad durante las oraciones del viernes y dejó por lo menos 31 muertos y 169 heridos, dijeron ...
ISLAMABAD. – Un atacante suicida detonó sus explosivos en una mezquita chiita a las afueras de Islamabad durante las oraciones del viernes y dejó por lo menos 31 muertos y 169 heridos, dijeron las autoridades, en el atentado de este tipo más mortífero en la capital de Pakistán en más de una década.
Imágenes en televisión y en las redes sociales mostraron a policías y residentes transportando a los heridos a hospitales cercanos. Se informó que algunos de los heridos en el ataque en la extensa mezquita de Khadija Al-Kubra estaban en estado crítico.
“Un total de 31 personas han perdido la vida. El número de heridos trasladados a hospitales asciende a 169”, declaró el subcomisario de Islamabad, Irfan Memon, en un comunicado.
Rescatistas y testigos describieron una escena desgarradora, con cadáveres y heridos tendidos en el suelo alfombrado de la mezquita.
Hussain Shah contó que estaba rezando en el patio de la mezquita cuando escuchó una explosión repentina y potente.
“Inmediatamente pensé que era un gran atentado”, apuntó. Luego entró al templo y se encontró con un caos total: muchos de los heridos gritaban y pedían ayuda. Shah dijo que contó alrededor de 30 cuerpos sin vida en el interior de la mezquita, mientras que el número de lesionados parecía ser significativamente mayor.
El ministro de Defensa de Pakistán, Khawaja Mohammad Asif, informó a través de X que los guardias de seguridad de la mezquita intentaron interceptar al sospechoso, quien les disparó y luego detonó sus explosivos en la última fila de fieles. Se desconoce la condición de los guardias.
El funcionario afirmó que el atacante tenía antecedentes de viajes a Afganistán y culpó a la vecina India de patrocinar el ataque, sin aportar pruebas. No hubo respuesta inmediata de Nueva Delhi, que ha desestimado las acusaciones de Pakistán de apoyar a terroristas en el pasado.
El ataque fue el atentado suicida más mortífero en Islamabad en más de una década, según el observatorio de conflictos ACLED, que afirmó que “lleva el sello distintivo de Estado Islámico”, que tiene una filial activa en el país. Sin embargo, hasta el momento ningún grupo reivindicó el atentado.
Los chiitas, minoría en la nación predominantemente musulmana sunita de 241 millones de habitantes, han sido blanco de violencia sectaria en el pasado, especialmente por parte de la filial local de Estado Islámico y el grupo islamista sunita Tehreek-e-Taliban Pakistan (o TTP), el Talibán pakistaní, que es un grupo independiente pero aliado de los talibanes afganos.
Los atentados con bombas son poco frecuentes en la capital, fuertemente custodiada, aunque Pakistán se ha visto afectado por una creciente ola de terrorismo en los últimos años, especialmente a lo largo de la frontera con Afganistán.
Pakistán a menudo acusa a Afganistán, donde los talibanes retomaron el poder en agosto de 2021 mientras las tropas estadounidenses y de la OTAN se retiraban tras una guerra de 20 años, de albergar militantes y miembros del Talibán paquistaní. Kabul rechaza sistemáticamente las acusaciones.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Afganistán emitió un comunicado el viernes para condenar los “ataques que violan la santidad de los rituales sagrados y las mezquitas y atacan a los fieles y personas inocentes”.
El ataque también provocó condenas de la comunidad internacional, incluidos Estados Unidos y la Unión Europea.
Pakistán también ha culpado a la India de los ataques de militantes en la conflictiva provincia de Baluchistán durante el fin de semana, acusaciones que han avivado las tensiones latentes entre los vecinos, que en mayo protagonizaron su peor conflicto en décadas.
Nueva Delhi ha negado cualquier implicación en la violencia en Baluchistán, donde el ejército pakistaní lleva décadas combatiendo la insurgencia.
Esa región quedó paralizada después de que militantes separatistas irrumpieran en edificios gubernamentales, hospitales y mercados en un ataque coordinado, matando a 58 civiles y agentes de seguridad. El ejército afirmó haber abatido a 216 terroristas en ofensivas selectivas en toda la provincia.
CondenasEl presidente de Pakistán, Asif Ali Zardari, y el primer ministro, Shehbaz Sharif, condenaron el ataque en declaraciones separadas y ofrecieron sus condolencias a las familias de los fallecidos. Ambos líderes ordenaron que se brinde toda la asistencia médica posible a los heridos.
“Atacar a civiles inocentes es un crimen contra la humanidad”, dijo Zardari. “La nación está con las familias afectadas en este momento difícil”.
Sharif señaló que ordenó una investigación exhaustiva. “Los responsables deben ser identificados y castigados”, afirmó. El ministro del Interior, Mohsin Naqvi, también condenó la explosión.
El ataque del viernes coincidió con la visita oficial de dos días al país del presidente de Uzbekistán, Shavkat Mirziyoyev, que asistía a un evento con Sharif. El acto en Islamabad estaba a varios kilómetros del lugar del atentado.
El último ataque con más víctimas en la capital fue en 2008, cuando un atentado suicida contra el Hotel Marriott dejó 63 fallecidos y más de 250 heridos. En noviembre, otro suicida se inmoló en el exterior de un tribunal en Islamabad y mató a 12 personas.
Agencias AP y Reuters