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“Me compré un banquito para verlo”: la expectativa de los vecinos de Recoleta en la zona donde se alojará León XIV

Las banderas amarillas y blancas del Vaticano ya empiezan a aparecer en los balcones de algunos edificios de Recoleta. Sobre los faroles también se instalaron carteles con la leyenda “Bienvenido...

“Me compré un banquito para verlo”: la expectativa de los vecinos de Recoleta en la zona donde se alojará León XIV

Las banderas amarillas y blancas del Vaticano ya empiezan a aparecer en los balcones de algunos edificios de Recoleta. Sobre los faroles también se instalaron carteles con la leyenda “Bienvenido...

Las banderas amarillas y blancas del Vaticano ya empiezan a aparecer en los balcones de algunos edificios de Recoleta. Sobre los faroles también se instalaron carteles con la leyenda “Bienvenidos todos, vayan y anuncien”, en referencia a la visita apostólica de León XIV a la Argentina, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre.

Frente a la Nunciatura Apostólica, donde se alojará el Pontífice durante su estadía, algunos peatones se detienen para observar la fachada y ver si hay algún cambio; turistas preguntan a los vecinos si ese es efectivamente el lugar, y otros simplemente aprovechan para sacar fotos. El míercoles por la tarde, el movimiento en las calles transcurre con normalidad: no hay cortes de tránsito y los vecinos continúan con sus actividades habituales.

A pocos días de la llegada, las sensaciones entre quienes viven o trabajan en la zona están atravesadas por la expectativa, la emoción y también los recuerdos de la última visita de un pontífice al país. Para algunos, se trata de una oportunidad que esperan desde hace décadas; para otros, de un acontecimiento que, más allá de las creencias personales, merece ser recibido con respeto y naturalidad.

“Estoy enloquecida. Feliz de pensar que después de casi 40 años podemos tener a otro Papa en nuestro país. La última vez fue cuando vino Juan Pablo II y yo iba como una loca y me trepaba a lo que fuera para poder verlo de cerca”, cuenta María Beatriz Aguerra, de 82 años, vecina de la zona, que vive cerca de Montevideo y Presidente Manuel Quintana.

Esta vez, reconoce que las circunstancias son diferentes y que, por su edad, quizá no tenga tantas oportunidades de acercarse al Pontífice. Sin embargo, ya piensa cómo organizarse para verlo.

“La primera cosa que me compré fue un banquito para ver si puedo ir a Plaza San Martín, que me parece lo más accesible, para poder estar cerca. Estoy rezando mucho por él y por los frutos que puede dejar en este país que tanto necesita unión, fe y paz”, dice.

Su compromiso con la visita papal también se tradujo en acciones concretas dentro del barrio. Como católica practicante que asiste a misa todos los días, se preocupó por el estado del edificio donde se hospedará el Pontífice.

“Estuve luchando mucho para que arreglaran el frente y el costado de la Nunciatura, que están en muy mal estado”, relata.

Según cuenta, habló con el párroco de Nuestra Señora del Pilar para que transmitiera esa inquietud. Su preocupación se calmó después de conversar en la calle con una de las religiosas del lugar.

“Le pregunté: ‘Quiero pensar que adentro está mejor que afuera’, y me respondió: ‘Olvídese, está impecable’. Con eso ya me quedé tranquila”.

Una emoción similar transmite Marianela Azocar, de 70 años, también jubilada. Nació en Chile, pero vive en la Argentina desde 1988. Para ella, que León XIV se aloje en Recoleta tiene un significado especial.

“Me encanta que esté en el barrio, que venga a la Argentina. Está muy bueno, creo que es algo maravilloso”, cuenta.

También considera que la Nunciatura Apostólica es el lugar indicado para recibirlo: “Es donde tiene que estar el Papa, es el lugar que le corresponde”.

El recuerdo de Juan Pablo II también permanece intacto. Tenía 11 o 12 años cuando lo vio pasar en el papamóvil y asegura que fue una experiencia que nunca olvidó. Ahora espera repetirla con el actual pontífice.

“Ojalá me toque verlo a este también. Voy a ir a la misa del lunes”, anticipa, en referencia a la celebración prevista en el Monumento de los Españoles.

Incluso contempla acercarse a la zona con la esperanza de que León XIV pueda asomarse al balcón principal que da a la avenida Alvear, como recuerda que hizo su antecesor.

“Yo estoy pensando que en una de esas se puede asomar al balcón, ¿por qué no? Me gustaría. Así que sí pienso venir por el barrio”, detalló.

Además, sostiene que la visita genera un clima diferente. “Le da otro color a la Argentina. Hay una preocupación distinta; esta vez no es el fútbol. Es algo religioso, es el Espíritu Santo, qué sé yo, son muchas cosas que se mueven con la llegada de este Papa. Mucha gente va a verlo y lo que él va a decir también va a ser interesante”, analizó.

La mirada de Claudio Sánchez, de 54 años, contador y vecino del barrio, aporta otro matiz. Aunque también es creyente, reconoce que le hubiera gustado recibir al papa argentino.

“Me hubiera gustado que viniera Francisco, pero bueno, no siempre es lo que uno quiere. No deja de ser grato, sobre todo para la gente que tiene algún tipo de filiación católica”, señala.

Para él, la llegada de León XIV es una novedad. No tiene previsto participar de las celebraciones y seguirá las actividades por televisión, acompañado por su madre, que está pendiente del acontecimiento.

En cuanto a los posibles cortes o modificaciones en la circulación, no se muestra preocupado. “Hay que ser abierto a esas cosas. Es normal, es parte de la problemática del día, nada más”, considera.

Silvia Iturriaga, de 77 años, comparte esa postura. Se acercó a la zona para averiguar si ya habían comenzado los cortes de calles, pero se encontró con que el tránsito todavía circulaba con normalidad.

“Me parece perfecto, me pone contenta. Vine a ver si habían cerrado las calles y todavía no, lo cual me parece bien. Pero igual, aunque corten, no estoy preocupada. Estoy más disfrutando; es lindo, es algo positivo y está bueno”, afirma.

Los cortes comienzan el sábado

En Recoleta, las restricciones vehiculares alrededor de la Nunciatura Apostólica regirán desde el mediodía del 7 de noviembre hasta la tarde del 11.

Por su parte, Matías Biondo, de 39 años, trabaja en una librería especializada en textos infantiles y objetos de diseño situada a media cuadra del lugar donde se hospedará León XIV. Cuenta que vive con entusiasmo la llegada del Santo Padre a Recoleta y que participará de una de las celebraciones religiosas.

“Me entusiasma la visita y las consecuencias que pueda tener para nuestro país, lo que pueda sembrar en nuestra población”, explica.

Sin embargo, reconoce que la cercanía con el lugar donde se alojará el Pontífice puede generar algunas limitaciones para quienes trabajan en la zona. Aun así, espera poder mantener abierto el comercio durante esos días.

No cree que tenga posibilidades de cruzarse con el Santo Padre debido a la cantidad de personas que podrían acercarse, por lo que seguirá las actividades a través de las transmisiones y la cobertura periodística.

Para otros vecinos, la llegada del Papa representa una oportunidad de encuentro y reflexión. Liliana, de 67 años, se define como creyente y asegura que está “súper feliz” por la visita. “Hay que recibirlo como se merece”, sostiene.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/me-compre-un-banquito-para-verlo-la-expectativa-de-los-vecinos-de-recoleta-en-la-zona-donde-se-nid05112026/

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