Minería en San Juan: los detalles del proyecto de Vicuña, que prevé invertir US$7100 millones en tres años para extraer cobre
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Los números de inversión son impactantes. En la empresa aseguran que podría convertirse en la inversión extranjera directa más grande hecha en la Argentina. Se trata de un desembolso inicial anunciado de US$7100 millones que la compañía Vicuña prevé ejecutar en los próximos tres años para construir y poner en marcha una mina de cobre a más de 4200 metros de altura, en San Juan. Si el plan avanza según lo previsto, la inversión total ascendería a US$18.000 millones en la próxima década.
Detrás de Vicuña están dos compañías internacionales que cotizan en la Bolsa de sus respectivos países: la canadiense Lundin Mining y la australiana BHP, que en Chile opera La Escondida, el mayor yacimiento de cobre del mundo. En julio de 2024 ambas firmas se asociaron para crear Vicuña, que posee las concesiones de explotación de los depósitos de cobre, oro y plata Josemaría y Filo del Sol.
Antes de fin de año, la compañía espera tomar la decisión final de inversión para construir la planta de procesamiento que permitirá transformar el mineral extraído en concentrado de cobre listo para exportar.
“Vicuña puede convertirse en una de las cinco minas más grandes del mundo en cobre, oro, y plata”, dijo el canadiense Ron Hochstein, CEO de la compañía, en diálogo con medios, incluida LA NACION. Según explicó, el avance del proyecto depende principalmente de factores regulatorios y administrativos.
El primer paso es obtener la aprobación del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), bajo la categoría Peelp (Proyectos de Exportación Estratégica a Largo Plazo), destinada a proyectos que requieren desembolsos superiores a US$2000 millones. Este esquema contempla beneficios como la devolución inmediata del IVA mediante certificados de crédito fiscal, la reducción de la alícuota del impuesto a las Ganancias del 35% al 25%, la eliminación de retenciones desde el segundo año de inversión y el levantamiento de controles de capital a partir del tercero, además de estabilidad legal y fiscal por 40 años. También impide que provincias o municipios creen o aumenten tributos vinculados al proyecto.
En paralelo, deberán completarse los estudios de ingeniería, cerrar acuerdos con la provincia de San Juan y definir los protocolos de producción binacionales, ya que alrededor del 10% de Filo del Sol se ubica en territorio chileno.
La primera etapa comenzaría en 2027 e incluiría la construcción de la planta al pie de la Cordillera de los Andes, la ruta de acceso y las líneas de alta tensión. La producción y exportación del primer concentrado de cobre está prevista para mediados de 2030.
Desde entonces, la empresa proyecta una producción anual promedio de 400.000 toneladas de cobre, 700.000 onzas de oro y 22 millones de onzas de plata. A precios considerados conservadores —US$4,60 por libra de cobre, US$3300 por onza de oro y US$40 por onza de plata—, eso implicaría exportaciones anuales cercanas a US$6000 millones. Actualmente, los valores en el mercado spot rondan los US$6, US$5000 y US$80, respectivamente.
La compañía prevé que el precio del cobre se mantendrá firme ante el aumento de la demanda, impulsada por los vehículos eléctricos, las energías renovables y los centros de datos vinculados a la IA. “La producción mundial de cobre está en declive. Para cerrar la brecha entre oferta y demanda se necesitan 10 proyectos como Vicuña. Por eso creemos que los precios seguirán fuertes”, dijo Hochstein.
El ejecutivo también destacó que el proyecto tendría costos operativos competitivos, ya que el mineral se encuentra relativamente cerca de la superficie. “Estimamos costos bajos, lo que permitiría sostener la producción incluso ante una caída de los precios”, explicó.
En materia de financiamiento, Lundin Mining prevé acceder a líneas de crédito con bancos por US$4500 millones, mientras que se espera que BHP haga lo propio. Los primeros US$7100 millones provendrán principalmente de aportes de los accionistas; el resto de la inversión se cubriría con el flujo de fondos generado por la operación.
Durante el pico de construcción, Vicuña estima emplear a 12.000 trabajadores de manera directa. En la etapa operativa, proyecta 5000 puestos directos y unos 19.000 indirectos, a través de proveedores que brindan servicios que van desde el catering diario —desayuno, almuerzo, merienda y cena— hasta la logística, además del mantenimiento, la limpieza y la recolección de residuos.
Sobre la disponibilidad de mano de obra calificada, Hochstein señaló que es necesario comenzar de inmediato con programas de capacitación. “Tenemos el foco puesto en desarrollar esas capacidades junto con la provincia. Cuando estuve a cargo de la mina Fruta del Norte, en Ecuador, implementamos programas de formación para preparar a los trabajadores locales”, recordó.
En cuanto al esquema logístico de las exportaciones, la empresa prevé que la primera producción de concentrado se transporte en camiones hacia puertos argentinos. Sin embargo, en una etapa posterior consideran más conveniente exportar a través de Chile.
“Dado que la mayoría de los refinadores de cobre están en Asia, sobre el Pacífico, puede haber ventajas logísticas en despachar el concentrado por puertos chilenos. Inicialmente se trasladará en camiones desde la Argentina, pero luego evaluaremos alternativas”, explicó Hochstein.
Para la primera etapa, por lo tanto, se utilizará la infraestructura existente. En la segunda, en cambio, la compañía analiza opciones más eficientes para movilizar los mayores volúmenes previstos. Entre ellas, estudia la construcción de un ducto que transporte el concentrado desde la Cordillera hasta el Pacífico. También evalúa instalar una planta desalinizadora y un acueducto para llevar agua de mar hasta el proyecto, así como una planta de refinación para las fases finales.
Estas obras —que no están incluidas dentro de los US$18.000 millones de inversión estimada para la mina— se realizarían bajo un esquema de outsourcing: terceros se encargarían de diseñarlas, financiarlas, construirlas y operarlas, a cambio de contratos de provisión de largo plazo con Vicuña.
Por último, sobre el proyecto de modificación de la ley de Glaciares, en la compañía señalaron que la inversión no está condicionada a su aprobación en el Congreso. “Nuestro proyecto no tiene problemas con crioformas ni glaciares, ni enfrenta restricciones en el plan de trabajo previsto para las etapas uno, dos y tres. Una eventual aclaración de la ley nacional podría facilitar la tarea de los funcionarios provinciales y agilizar las evaluaciones de impacto ambiental de los proyectos en la cordillera. Pero nuestra iniciativa no se verá limitada ni por la normativa vigente ni por la que eventualmente se apruebe”, dijo José Morea, country director de la empresa.