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Misery: un duelo actoral que cuenta los efectos terroríficos de una obsesión

Autor: Basada en la novela de Stephen King. Versión: Daniel Botti y Manuel González Gil. Dirección: Manuel González Gil. Intérpretes: Julia Calvo y Juan Gil Navarro. Vestuario: Lara Gaudini. E...

Misery: un duelo actoral que cuenta los efectos terroríficos de una obsesión

Autor: Basada en la novela de Stephen King. Versión: Daniel Botti y Manuel González Gil. Dirección: Manuel González Gil. Intérpretes: Julia Calvo y Juan Gil Navarro. Vestuario: Lara Gaudini. E...

Autor: Basada en la novela de Stephen King. Versión: Daniel Botti y Manuel González Gil. Dirección: Manuel González Gil. Intérpretes: Julia Calvo y Juan Gil Navarro. Vestuario: Lara Gaudini. Escenografía: Lula Rojo. Música: Martín Bianchedi. Sala: Metropolitan (Corrientes 1343). Funciones: Jueves, Viernes y Sábados, a las 21.30; domingos, a las 21.15. Duración: 70 minutos. Nuestra opinión: Muy buena.

De todas las películas clásicas y populares que se estrenan, por momentos de manera compulsiva, en el teatro comercial, Misery tiene una vida anterior a esta tendencia del marketing. La icónica novela de terror psicológico escrita por Stephen King y publicada en 1987, tuvo su adaptación en el cine con una inquietante Kathy Bates que le valió el Oscar por ese trabajo y también sus versiones teatrales en Broadway, Londres y la Argentina. El director Manuel González Gil estrenó en 1999 una puesta con Rodolfo Bebán y Alicia Bruzzo en la que se desafió a llevar el thriller psicológico al lenguaje teatral. Ahora, 27 años después, retoma esa hazaña con las actuaciones de Julia Calvo y Juan Gil Navarro, en medio de una cartelera porteña que, a falta de las figuras famosas de los tiempos de la televisión, elige el cine y las series como su atractivo para el público.

Remarcar esta tendencia de la escena comercial en Buenos Aires es fundamental porque no todas las transposiciones funcionan de la misma manera. Como en un principio la búsqueda es comercial y apunta a generar un gancho para atraer al público, algunas obras estrenadas en el último tiempo evidencian la urgencia, la falta de ensayo y de tiempo para desarrollar un proceso artístico un poco más interesante que copiar y pegar lo que se ha visto en el cine o en Netflix. No es el caso de Misery: primero, porque se trata de una historia que el director conoce en profundidad y ya experimentó con su primera versión en el teatro y segundo, porque el texto de King es de una calidad tan profunda, que el material de base con el que trabajan los artistas es una pieza noble, que identifica un conflicto claro, crece en tensión dramática y aporta capas de sentido a personajes tridimensionales, es decir, que son algo más que una maqueta.

¿De qué trata Misery? De obsesionarse con algo o alguien. Y del ego de los artistas. Un binomio explosivo para armar el cóctel que escribió King con el objetivo de contar una historia de terror que escapa a cualquier lugar común porque los monstruos son seres humanos frágiles, inconsistentes e irracionales. Gil Navarro es Paul Sheldon, un escritor famoso por una serie de novelas románticas protagonizadas por Misery Chastain. Después de sufrir un accidente automovilístico en una zona aislada, es rescatado por Annie Wilkes (Calvo), una enfermera que resulta ser su admiradora número uno. Cuando descubre que Paul decidió terminar con su personaje favorito, Annie lo mantiene cautivo y lo obliga a escribir una nueva novela que devuelva a Misery a la vida.

Lo que propone la historia es un duelo de actuación: hay un personaje inválido físicamente, que está en un lugar que no conoce y que depende para todo de esta mujer que lo rescató. Pero la que ostenta el poder físico, esta enfermera al límite del desequilibrio mental, tiene que luchar contra los desbordes de un amor irracional e idealizado hacia ese escritor que tiene acostado en su cama.

Calvo interpreta a su Annie entre el delirio y la comicidad. Hay algo en su registro de actuación que parece que la comedia le resulta inevitable. Algunas frases, gestos que hace cuando le da de comer en la boca, expresiones con su cara que hacen reír, aunque el objetivo final sea el terror. Lo interesante es que su humor no está fuera de código ni afecta al suspenso dramático fundamental de esta historia. Su personaje tiene un nivel de caos mental tan grande, puede decir una cosa y contradecirse al segundo, que el efecto cómico parece propio de ese estado.

Gil Navarro es un compañero ideal para contar esa pérdida de libertad que experimenta de a poco, cómo pasa de ser una persona a la que le salvan la vida a un secuestrado, inválido, que se inventa estrategias de supervivencia. Actúa con mucha verdad el dolor físico, algo muy difícil de hacer y también se suma a cierto tono cómico, un punto de fuga complejo para este personaje al límite con la muerte.

Así y todo, esta versión teatral de Misery enuncia sin profundizar sus puntos de inflexión: el accidente, las trampas de Annie, el dolor de Paul y la exigencia de volver a escribir una nueva novela, a punta de pistola. Todo se construye con una música clásica rimbombante y muy fuerte y un diseño de puesta un poco austero que parece incomodar a los actores con distintas entradas y salidas, sin que quede justificado el cambio. Pero ellos, a fuerza de actuación y cuerpo, completan aquello que todavía falta.

4 stars

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/teatro/misery-un-duelo-actoral-que-cuenta-los-efectos-terrorificos-de-una-obsesion-nid30062026/

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