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Mozos nomás

Hay una profesión que jamás se podrá reemplazar: los mozos. Y no los mozos jóvenes, palermitanos, cancheros, que dejan un código QR y se van a Dios sabe a dónde. No, claro que no. Los mozos c...

Mozos nomás

Hay una profesión que jamás se podrá reemplazar: los mozos. Y no los mozos jóvenes, palermitanos, cancheros, que dejan un código QR y se van a Dios sabe a dónde. No, claro que no. Los mozos c...

Hay una profesión que jamás se podrá reemplazar: los mozos. Y no los mozos jóvenes, palermitanos, cancheros, que dejan un código QR y se van a Dios sabe a dónde. No, claro que no. Los mozos canosos, con pantalón de vestir, camisa cerrada y menú bajo el brazo. Son esos patriotas que se acercan y ya triunfaron, porque transmiten que la atención será buena. Y tienen algo que jamás podrá tener la inteligencia: ojo, a la vieja usanza, con los valores de antes, con la puntería que da la repetición de la tarea. Ojo para ver a un comensal y decirle: “La milanesa no está saliendo bien”. Ojo para ver a un indeciso y decirle: “Yo probé el pastel de papa y estaba perfecto”. Ojo para ser honesto, para decir la verdad, para cuidar al que tiene delante, porque sabe que le cuesta, tanto como a él, sentarse ahí, por lo que habla con conocimiento y con honestidad: “La parrillada tarda 45 minutos, no te conviene”. Elon Musk podrá poner un tipo en Marte, la IA podrá crear un video totalmente real en un segundo, la publicidad podrá leer y anticipar el deseo de los consumidores, pero jamás se podrá reemplazar a un mozo de los de antes, con el menú de hojas plastificadas, que con un movimiento de cabeza explica: “Me acuerdo de todo, ahora les traigo”.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/opinion/mozos-nomas-nid28012026/

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