Mundial 2026: Uber suma hospedaje, movilidad y experiencias para hinchas
Con 104 partidos repartidos entre Estados Unidos, México y Canadá, el Mundial 2026 no solo se posiciona como el más grande de la historia por cantidad de selecciones. También se ubica como uno ...
Con 104 partidos repartidos entre Estados Unidos, México y Canadá, el Mundial 2026 no solo se posiciona como el más grande de la historia por cantidad de selecciones. También se ubica como uno de los más complejos para quienes lo siguen: vuelos, hoteles, traslados entre ciudades, viajes a los estadios, comidas y regreso en medio de picos de demanda que concentran a miles de personas al mismo tiempo.
Sobre esa logística es donde Uber quiere ganar terreno. La compañía busca correrse de su lugar original como app de viajes y consolidarse como una plataforma más amplia: una herramienta desde la que el usuario pueda resolver casi toda su estadía, desde reservar el hotel hasta organizar cómo salir de la cancha.
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La apuesta no es menor. La FIFA puso a la venta un total de 6,8 millones de localidades para el total de los encuentros mundialistas y estima más de seis millones de visitantes en las ciudades sede del torneo.
“Este evento es mucho más que transporte. Se trata de personas que viajan desde todo el mundo para vivir recuerdos que les van a durar toda la vida, y lo último en lo que quieren pensar es en la logística. Nuestro objetivo es simple: quitar la mayor cantidad posible de fricción para que puedan concentrarse en la experiencia”, resumió Adib Roumani, director de Ingeniería de Uber.
La definición funciona también como hoja de ruta. En la práctica, la compañía quiere que un hincha pueda resolver desde la misma aplicación casi todo lo que rodea al partido: reservar el traslado desde o hacia el aeropuerto, contratar alojamiento, encontrar cómo llegar al estadio aunque no conozca la ciudad, reservar un shuttle para la salida, pedir comida o incluso sumar descuentos para moverse durante la estadía.
Del aeropuerto al hotel, y del hotel a la canchaLa primera pieza de ese esquema es la expansión de Uber hacia el negocio del viaje. En abril, la compañía lanzó en Estados Unidos la posibilidad de reservar hoteles dentro de la propia app, en alianza con Expedia Group, y sumó un “travel mode” pensado para acompañar al usuario durante la estadía. La función incluye guía dentro de aeropuertos, recomendaciones de lugares, reservas en restaurantes y acceso a distintos servicios desde una misma interfaz. La lógica es clara: ampliar el alcance de la plataforma mucho más allá del auto con chofer.
“Viajar siempre fue una parte central de la experiencia humana, pero también puede ser muy complejo. Cuando aterrizás en una ciudad nueva, uno tiene que lidiar con lugares desconocidos, monedas, idiomas y redes de transporte distintas. Esa fricción te quita tiempo de lo que realmente importa”, planteó Jodie Auster, global head de Aeropuertos y Transporte de Uber, desde las oficinas de la compañía en el World Trade Center en Nueva York.
La ejecutiva sostuvo que el Mundial será una especie de prueba para esa estrategia. “Millones de personas están tratando de coordinar transporte, hoteles, comida, amigos y eventos en tiempo real. Creemos que Uber puede jugar un rol único para hacer que esa experiencia se sienta más simple”, explicó.
La compañía ya tiene algunos datos que explican esta decisión. Según Auster, el año pasado se registraron 1500 millones de viajes de Uber fuera de la ciudad de origen del usuario, y hoy cerca del 40% de los viajes de Uber Reserve a nivel global están vinculados con aeropuertos. Es decir, la app ya forma parte del recorrido del turista.
El Mundial 2026 como laboratorioPara Uber, la escala del torneo obliga a pensar soluciones específicas. “Cuando la demanda de un torneo ocurre a esta escala, en un área pequeña y concentrada, cambia absolutamente todo en la operación. Estamos hablando de decenas de miles de personas saliendo de un estadio al mismo tiempo. Eso obliga a planificar y trabajar con conductores, socios, autoridades, estadios y equipos de operaciones”, explicó Roumani.
Parte de esa preparación se traduce en productos puntuales. Uno de ellos es la posibilidad de ingresar directamente en la app el nombre del partido al que se quiere asistir, sin necesidad de buscar el estadio ni la dirección exacta. La plataforma completa de manera automática el destino y define el mejor punto de descenso para evitar cuellos de botella.
A eso se suman los Uber Shuttles, un servicio de micros o vans compartidas pensado para la salida de los partidos, con reserva de asiento desde la aplicación y QR para abordar. El producto fue lanzado en Nueva York/Nueva Jersey, Boston, Miami y Dallas. También aparece Uber Max, una opción para reservar con anticipación vans de hasta 14 asientos, orientada a grupos de hinchas que viajan juntos y quieren moverse como bloque. En una primera etapa, fue pensada para Nueva York, Miami, Los Ángeles y San Francisco.
El paquete se completa con funciones de guía peatonal dentro de la app para encontrar el punto de pick up asignado después del partido. La intención es que el usuario no tenga que salir del estadio a improvisar, sino que tenga resuelto de antemano cómo y desde dónde volver.
La ambición de convertirse en una app de viajeDetrás de ese despliegue hay una discusión más de fondo sobre el negocio. Durante años, Uber fue una plataforma para pedir autos. Luego sumó delivery, membresías, reservas y, ahora, hotelería y servicios de viaje. El Mundial aparece como la vidriera ideal para mostrar esa transición.
Auster lo sintetizó en una frase: “Empezamos haciendo simple ir a donde querés ir; después hicimos simple conseguir lo que querés; y ahora queremos llevar esa misma simplicidad al viaje”. En otras palabras, la ambición de la empresa ya no pasa solo por mover personas dentro de una ciudad, sino por organizar buena parte del recorrido completo del turista.
Roumani dio otra pista de hacia dónde apunta la compañía cuando contó que varias de las nuevas funciones fueron desarrolladas con apoyo de inteligencia artificial. Según el ejecutivo, la oferta de hoteles fue construida en seis meses -la mitad del tiempo que hubiera demandado antes- y alrededor del 90% del código fue generado o asistido con IA. “Los ingenieros pasaron de escribir código directamente a dirigir y revisar el trabajo de agentes de IA”, explicó.