“No hay muchas certezas”: un alarmante dato asociado este año al hantavirus desconcierta a los especialistas
La aparición de casos de hantavirus, sobre todo en las provincias del centro del país, empezó a activar alertas desde hace varias semanas. No es tanto por el número, sino que la preocupación r...
La aparición de casos de hantavirus, sobre todo en las provincias del centro del país, empezó a activar alertas desde hace varias semanas. No es tanto por el número, sino que la preocupación reside en la mayor letalidad que están mostrando esos diagnósticos a toda edad, sobre lo que hay solo hipótesis por el momento. El lunes, las autoridades sanitarias nacionales informaron que empezaron “a priorizar” el seguimiento de esta enfermedad viral transmitida por roedores.
El año pasado, y desde el brote de Epuyén hace seis veranos, volvió a subir la cantidad de infecciones notificadas desde las provincias en el sistema nacional de vigilancia epidemiológica que gestiona el Ministerio de Salud de la Nación. Once jurisdicciones –sobre todo en el centro del país– confirmaron al menos 86 casos, ya algo por encima de los años anteriores, aun cuando se trata de una enfermedad históricamente subregistrada y sobre la que aún existe reticencia a hablar.
Lo que cambió durante 2025 fue la mortalidad asociada, que del promedio nacional del 18,6% en el período 2013-2018 y no más del 17% a partir de 2019, el año pasado trepó al 33,6% con 28 fallecimientos.
Ese valor se sitúa incluso por encima del 20-30% estimado durante el brote de Epuyén, en Chubut, que el verano 2018-2019 se extendió con casos y aislamiento de más de un centenar de contactos a localidades como Trevelin, El Maitén y El Bolsón por tratarse de una variante viral de transmisión interhumana (Andes Sur). Hubo 34 casos y 12 fallecidos, de acuerdo con registros de ese brote. Este año, en apenas dos semanas, cuatro personas –incluida una menor de 10 años– fallecieron por hantavirosis solo en territorio bonaerense: Mar del Plata, San Andrés de Giles, Chacabuco y General Belgrano.
Leticia Ceriani, subsecretaria de Planificación Estratégica en Salud del Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires, describió el aumento de casos en la jurisdicción este verano como “muy significativo” con respecto a los diagnósticos de otros años, también con una letalidad por encima del promedio nacional. En el distrito ya se confirmaron 33 casos, el doble que a esta altura de la temporada julio 2024-junio 2025, con una concentración en el área de La Plata.
En diálogo con medios el martes, la funcionaria del equipo de Nicolás Kreplak refirió que venían emitiendo alertas al personal sanitario ante la tendencia. “Si bien hay un comportamiento estacional del hantavirus, este año estamos viendo una cantidad mucho más alta que años anteriores”, expresó Ceriani.
En la Argentina, circulan dos especies del virus hanta, Andes y Laguna Negra, con una decena de variantes (genotipos). El Andes Sur, que generó los brotes en la Patagonia, y el Buenos Aires son de transmisión interhumana, como otros virus respiratorios. En el norte (Salta y Jujuy) están Andes Orán, Andes Bermejo y Laguna Negra, mientras que en el noreste (Misiones) circula Andes Juquitiba. En el centro (Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos) predominan las variantes Lechiguanas, Buenos Aires y Central Plata del virus Andes, y en el sur (Río Negro y Chubut), el Andes Sur.
En la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (Anlis-Malbrán), de la que depende el laboratorio nacional de referencia para hantavirus, por el momento no hay respuesta sobre la tipificación de las variantes asociadas con las infecciones que se están dando esta temporada. Desde el Ministerio de Salud bonaerense indicaron a LA NACION que en dos casos de La Plata se identificó el genotipo Buenos Aires y en uno de San Pedro, la variante Lechiguanas.
Todo el año hay casos, pero en esta época son más frecuentes. La transmisión es por roedores silvestres, que son reservorios naturales de la infección y van eliminando el virus por la orina, la saliva y la materia fecal al ambiente o en los lugares donde se refugian. El contacto con roedores, su orina o heces, vivir en área rural o haber visitado una zona rural o silvestre son las principales vías de contagio, de acuerdo con la información que proporcionan los pacientes al momento de la consulta médica.
La complicación más grave está asociada con las variantes del Andes y es el síndrome cardiopulmonar, que empieza con fiebre (38,5°C o más), dolor de cabeza, malestar generalizado, diarrea y vómitos hasta que aparece de pronto la dificultad para respirar y baja la presión (hipotensión).
“Los equipos de salud de todos los niveles de atención deben tener un alto índice de sospecha ante la atención de pacientes con fiebre y probable exposición al hantavirus. Es clave conocer los circuitos de derivación a hospitales de mayor complejidad. La identificación temprana de los casos permite mejorar la sobrevida”, se comunicó en mayo del año pasado a todo el sistema sanitario cuando el Ministerio de Salud de la Nación actualizó las directivas para la vigilancia epidemiológica de hantavirosis.
Escenarios preocupantesEl lunes, la cartera comunicó a través del Boletín Epidemiológico Nacional (BEN) que “comienza a priorizar” esta zoonosis a partir de la actualización de los datos de este mes por su estacionalidad. “En efecto, la gran mayoría de los casos se presenta durante el verano y es por eso que se definió darle un mayor seguimiento a esta patología”, argumentaron. Desde el 19 de diciembre pasado, también rige una alerta regional por un incremento de las notificaciones de hantavirus y aumento de la mortalidad por síndrome cardiopulmonar. “La Argentina continúa siendo el país que reporta el mayor número de casos de hantavirus en la región”, informó la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
En la Comisión de Enfermedades Endémicas y Emergentes de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), afirmaron a LA NACION que “todos los escenarios vinculados al hantavirus son preocupantes y para seguir de cerca”, más allá de que la primavera y el verano son “la estación” del hantavirus.
“No hay muchas certezas de la causa del aumento de la letalidad ni el motivo del aumento de casos de este año en particular –concedieron–. Se ve que son en zona centro, en el delta del Paraná (Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires) y en la ecorregión pampeana, así como en el Gran La Plata. Los casos de las Yungas (en Salta y Jujuy) están dentro de lo ‘esperable’ y los del sur son esporádicos".
El año pasado cerró con 55 casos confirmados en el centro del país –34 en Buenos Aires, 13 en Santa Fe y 8 en Entre Ríos– hasta la actualización del BEN de esta semana. En 2024, fueron 26 los casos en la misma región. El noreste del país (Chaco, Formosa y Misiones) registró tres casos durante 2025 y ninguno un año antes.
En el noroeste (Jujuy, Salta y Tucumán), se confirmaron 21 casos, comparado con 31 durante 2024. Los casos en el sur (Chubut, Río Negro y Santa Cruz) fueron siete, tanto el año pasado como el anterior, de acuerdo con los datos informados anteayer.
“En el noroeste argentino, 13 casos corresponden a departamentos ubicados en las Yungas. En la región sur, los casos se localizan en los bosques patagónicos (4 casos). En la región centro, la mayor concentración (19 casos) se vincula al bosque en la galería del Delta e Islas del Paraná, que incluye los humedales de Samborombón y áreas aledañas a La Plata. Por otra parte, 7 casos del interior de la provincia de Buenos Aires se asocian a la ecorregión pampeana y uno en la región chaqueña (Formosa)”, georreferenció Salud.
“Siempre, ante fiebre y algún otro síntoma, hay que sospechar y recurrir al sistema de salud. Cuando los casos de hantavirus se complican es porque llegan tarde a la consulta y el diagnóstico”, reforzó Ceriani.
Medidas necesariasDesde la Comisión de Enfermedades Endémicas y Emergentes de la SADI, consideraron que, en estos momentos, “se deben reforzar” las medidas de prevención “en las zonas con mayor cantidad de casos”.
Esos cuidados, según detallaron, incluyen “evitar contacto con los roedores, sus secreciones y, muy importante, con la aerosolización” que generan al ambiente.
“Los reservorios de los hantavirus son algunas especies de roedores silvestres, como el ratón colilargo. No es cualquier roedor”, mencionaron. “En el domicilio, más que nada para los que viven en zonas rurales, pero también quienes están en la periferia de las ciudades, se los evita limpiando el peridomicilio, quitando cualquier refugio y/o comida de esos roedores, como pastizales, basura o leña. También hay que asegurarse que no ingresen ni aniden dentro”, explicaron en la SADI.
A quienes estén o planeen visitar zonas silvestres para acampar, por ejemplo, aconsejaron evitar sitios con pastizales, basura o donde haya roedores.
“Por último, una de las situaciones que más suele repetirse es cuando se ingresa a algún ambiente que estuvo cerrado desde hace tiempo y donde puedan haber roedores –advirtieron–. Las secreciones secas se aerosolizan y las personas pueden aspirarlas. Para evitarlo, hay que ventilar el ambiente antes, limpiar en húmedo con lavandina y usar barbijo y protección ocular”.
Dado que, como se dijo, la hantavirosis comienza con fiebre y un malestar general inespecífico que pueden confundirse con otras infecciones, para después generar complicaciones en dos a tres días, en la SADI insistieron ante el escenario epidemiológico actual: “Toda persona que comience con síntomas y pudo haber estado en alguna situación de riesgo de transmisión en los últimos 45 días, debería consultar”.