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No me quieras tanto. Un music hall sobre el amor líquido que se asienta en el talento de sus dos protagonistas

Autores: Betty Gambartes y Diego Vila. Dirección general: Betty Gambartes. Dirección musical: Diego Vila. Elenco: Josefina Scaglione y Santiago Otero Ramos. Vestuario: Sofía Di Nunzio. Escenogra...

No me quieras tanto. Un music hall sobre el amor líquido que se asienta en el talento de sus dos protagonistas

Autores: Betty Gambartes y Diego Vila. Dirección general: Betty Gambartes. Dirección musical: Diego Vila. Elenco: Josefina Scaglione y Santiago Otero Ramos. Vestuario: Sofía Di Nunzio. Escenogra...

Autores: Betty Gambartes y Diego Vila. Dirección general: Betty Gambartes. Dirección musical: Diego Vila. Elenco: Josefina Scaglione y Santiago Otero Ramos. Vestuario: Sofía Di Nunzio. Escenografía: Gastón Joubert. Iluminación: Agnese Lozupone. Coreografía: Manuco Firmani. Sala: Teatro Picadero (Pje. Enrique Santos Discépolo 1857). Funciones: domingos, a las 18, y lunes, a las 20. Duración: 60 minutos. Nuestra opinión: Buena.

Cualquier propuesta del binomio Gambartes-Vila (libro y música) es sinónimo de calidad y de buen gusto. Así viene sucediendo desde No te prometo amor eterno, de 2007, con Nacha Guevara y Manuel Bandera, hasta el reciente ¿Quién es Clara Wieck? (2022), pasando por Manzi, la vida en orsai (2013 y 2016) y Lo prohibido (2017). El nuevo opus de la pareja creativa, estrenado esta semana en el Teatro Picadero, No me quieras tanto, con Josefina Scaglione y Santiago Otero Ramos, no es la excepción. Pero, debe advertirse, se distancia de todos aquellos por un tono, estilo y contenido más livianos.

En este caso, como en la mayoría de sus espectáculos, los autores repiten el esquema de dos únicos protagonistas: siempre integrantes de una pareja. Y los acompañan en el devenir de su relación, a veces amorosa, a veces tortuosa. La diferencia es que esta vez los enmarcan en un escenario bien contemporáneo, donde prima el amor líquido, los vínculos fugaces y las historias que no terminan de concretarse.

Carolina (Scaglione) es una mujer independiente, que gusta de las relaciones libres y Guillermo (Otero Ramos), un hombre que, en principio, busca el compromiso y hace gala de un espíritu posesivo. Ambos van y vienen en una relación que transcurre por distintas instancias: la del amor con límites, la del no acuerdo, la del hartazgo y la de la ruptura. Hasta que se vuelven a encontrar en otro momento de sus vidas y “las negociaciones” se tornan viables. Como suele suceder cuando el amor prevalece por encima de las diferencias. Aunque tampoco es tan seguro que ese sea el estadio final de la pareja.

Todos estos episodios (12 en total) son, a veces, verbalizados y otros cantados, fiel al estilo autoral de Gambartes y Vila, cultores desde hace 20 años del nuevo music hall autóctono. Y si bien el amor (y todas sus implicancias: la incapacidad de amar, formalizar y/o convivir, el miedo a ser rechazado o abandonado, etc.) es un tema muy serio, ellos se las ingenian para dotarlo de pequeñas pinceladas de humor, que a veces surten efecto entre el público y otras no (algo a resolver en las siguientes funciones).

Se podría definir a No me quieras tanto como un patchwork musical, porque incluye fragmentos de temas de distintos géneros; por empezar, y mayoritariamente, de boleros: como “Toda una vida, de Osvaldo Farrés; “Sabor a mí”, de Álbaro Carrillo; “Bravo” y “Tu único defecto”, de Luis Demetrio; “Esta tarde vi llover”, de Armando Manzanero; “Perdón”, de Pedro Flores; “Tú me acostumbrante”, de Frank Dominguez; “Sin ti”, de Pepe Guizar, y el que le da título al espectáculo, de Rafael Hernández Marín.

También hay clásicos de la canción hispana, como “Yo soy aquel”, de Raphael, y “Puro teatro”, de La Lupe. Y nuevos hits, como “Se me va a quemar el corazón” y “Tu falta de querer”, de Mon Laferte, y “Arrancámelo”, de Wos. Y, como si esto fuera poco, hasta un aria de la ópera Carmen, de Georges Bizet: “L’amour est un oiseau rebelle” (en la que Scaglione vuelve a lucir su notable registro lírico, como hizo en Drácula cuando interpretó a Lucy para los 30 años del famoso musical de Pepe Cibrián Campoy y Ángel Mahler).

El espectáculo se sostiene, principalmente, por la labor de los dos intérpretes, que ponen todo su profesionalismo y habilidades en juego. Ambos son reconocidas figuras de la comedia musical que, por primera vez, incursionan en el music hall. Scaglione debutó en 2007 en la versión local de Haispray y de ahí saltó a Broadway, donde dos años más tarde protagonizó la remake de West Side Story y se alzó con una nominación a los premios Tony como Mejor Actriz. Luego, de nuevo en el país, encabezó el elenco de Camarera, integró el de Peter Pan, Anything Goes y Happyland y acaba de coprotagonizar la comedia Mi amiga y yo.

Por su parte, Santiago Otero Ramos (hermano de las talentosísimas Marisol y Flor Otero) participó en varios musicales independientes, como Pegados, Bare y Asesinato para dos (por el que ganó en 2017 el Premio ACE como Revelación Masculina y el Hugo al Mejor Intérprete Masculino en Teatro Off). Tras su paso por el circuito independiente, pasó al comercial, donde intervino en los musicales Franciscus, una razón para vivir, Shrek, el musical y School of Rock, entre otros. Dicho esto, no queda más que agregar que No me quieras tanto es, fundamentalmente, una excelente oportunidad para apreciar y disfrutar el talento de dos artistas completísimos e inusuales.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/teatro/no-me-quieras-tanto-un-music-hall-sobre-el-amor-liquido-que-se-asienta-en-el-talento-de-sus-dos-nid03042026/

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