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Oasis: Don’t Look Back in Anger, un documental que celebra el poder de la música y el perdón con exagerada sentimentalidad

Oasis: Don’t Look Back in Anger (Reino Unido-Estados Unidos, 2026). Dirección: Will Lovelace, Dylan Southern. Guion: Steven Knight. Fotografía: Lol Crawley, James Laxton, Haris Zambarloukos. Ed...

Oasis: Don’t Look Back in Anger, un documental que celebra el poder de la música y el perdón con exagerada sentimentalidad

Oasis: Don’t Look Back in Anger (Reino Unido-Estados Unidos, 2026). Dirección: Will Lovelace, Dylan Southern. Guion: Steven Knight. Fotografía: Lol Crawley, James Laxton, Haris Zambarloukos. Ed...

Oasis: Don’t Look Back in Anger (Reino Unido-Estados Unidos, 2026). Dirección: Will Lovelace, Dylan Southern. Guion: Steven Knight. Fotografía: Lol Crawley, James Laxton, Haris Zambarloukos. Edición: George Cragg, Martina Zamolo. Calificación: apta para todo público. Distribuidora: Disney. Duración: 123 minutos. Nuestra opinión: buena.

“Cuando Oasis se separó todo se fue a la mierda. La gente, ahora más que nunca, quiere un escape”, dice Liam Gallagher hacia el comienzo del documental Oasis: Don’t Look Back in Anger, un repaso por la gira mundial que marcó el retorno de la banda de Manchester. Mientras con su elocuencia habitual el más joven de los “hermanos Macana” hace esa afirmación, se suceden imágenes en pantalla de Vladimir Putin, Donald Trump, el exprimer ministro británico Keir Starmer y Elon Musk blandiendo una motosierra junto al presidente Milei. El público necesita a Oasis, afirma la película creada por Steven Knight, la mente maestra detrás de Peaky Blinders, otro hito cultural de origen mancuriano. Y durante sus casi dos horas de duración el film apoya esa premisa, con algunos aciertos y unos cuantos pasos en falso.

3 stars

Primero conviene aclarar: los fanáticos de la banda quedarán encantados por cada una de las escenas de la película que se pone en marcha con un montaje de los momentos que llevaron a la separación del grupo, incluido el material de archivo de la famosa presentación de 2009 en París que selló el final del grupo. Lo que sigue amplía el espectro y seguramente fascinará tanto a los seguidores de Oasis como a los espectadores en general: se trata de un retrato intimista de los primeros ensayos en 2025, la presencia de Noel al frente y las apariciones silenciosas y “profesionales” de Liam.

Gracias al trabajo de los editores George Cragg y Martina Zamolo esas secuencias crean un suspenso y anticipación que el resto del film no logra y ni siquiera busca conseguir. Si esa apertura ilusiona con un retrato por fuera de la biografía autorizada, el resto de la película se inclina demasiado por ese mecanismo con tal de transmitir un mensaje de unidad, de celebración y de nostalgia de la buena. Porque los Gallagher que retrata Don’t Look Back in Anger son una versión pasteurizada de los rockeros de clase baja que el guion insiste que son. O que fueron. Como si al desprenderse de los impulsos autodestructivos de antaño el dúo hubiese devenido en figuras más sentimentales que viscerales, viejos leones que no perdieron el pelo pero sí las mañas. Sí, su naturaleza combativa, sus ocurrencias antisistema y cierta incorrección política se cuelan entre pasajes de emoción genuina pero en la acumulación de las historias lacrimógenas de sus fans en todo el mundo, algo se pierde en el camino.

Las esporádicas apariciones de sus comentarios en off, ácidos como si fuera 1998, no compensan la falta de autenticidad del resto del tiempo. Los testimonios de los fans de Gales, Manchester, Brasil, Corea del Sur y Argentina, entre otros, refieren a su vínculo con Oasis pero no se diferencian demasiado de los que podrían aportar los seguidores de cualquier otra banda de popularidad global si se reemplazaran los sombreros Piluso, las remeras de Fred Perry o las parkas de Adidas por cualquier otro “uniforme de batalla”.

De todos modos, la marca de su origen aparece en escenas bien logradas como esa en la que se muestra la reunión de los responsables de seguridad del estadio antes del primer show en Cardiff, con el jefe de la policía advirtiendo a sus subordinados que estén preparados para un público con una “mentalidad de rebaño, similar a la del fútbol”. O aquellas secuencias en las que Noel primero confiesa ser incapaz de perdonar y luego, hacia el final de la película, sentado junto a Liam admite -sin detalles-, sus propios errores y celebra que la banda haya tenido la rara oportunidad de cambiar su narrativa del caos del pasado a un presente que suena bastante parecido a la redención.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/cine/oasis-dont-look-back-in-anger-un-documental-que-celebra-el-poder-de-la-musica-y-el-perdon-con-nid10092026/

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