“Peor que el caso Fate”: los empleados de Lácteos Verónica alertan que se agravó la situación de la empresa
SANTA FE.- La situación que se vive en la industria láctea Verónica, que administra la familia Espiñeira, con plantas de producción en Clason, Lehmann y Suardi, en el interior de esta provinci...
SANTA FE.- La situación que se vive en la industria láctea Verónica, que administra la familia Espiñeira, con plantas de producción en Clason, Lehmann y Suardi, en el interior de esta provincia, se agrava. Actualmente, todas las plantas están desactivadas, los 700 empleados resisten un deterioro por la falta de pago de sus salarios y, mientras los empresarios no dan señales, el Estado provincial considera que la cuestión debe resolver en el sector privado.
Sobre lo que sucede en la empresa, Domingo Possetto, secretario general de Atilra Rafaela, que reúne a los trabajadores de la láctea que se desempeñan en la localidad cercana de Lehmann, calificó la situación de la firma como de un “abandono real” por parte de la familia propietaria y advirtió que el impacto social en la provincia de Santa Fe es “peor que el caso Fate en Buenos Aires”.
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Voceros gremiales admitieron ante LA NACION: “Los trabajadores no tienen papel higiénico, no tienen agua y tampoco se realizan los mantenimientos necesarios. Muchas de esas cosas (que los trabajadores no reciben) se las está proveyendo el gremio”.
Pero, además, “la planta no tiene un litro de leche. Ni siquiera ellos (los socios de la firma), que son productores, les entregan la materia prima. Se la dan a otras empresas”, aseguró Possetto en declaraciones a medios de Rafaela.
SituaciónAnte tal escenario, los trabajadores decidieron ayer permanecer en las afueras de las plantas para impedir un eventual cierre de las instalaciones con candados o el retiro de equipamiento. La medida fue adoptada por los operarios ante la profundización del conflicto laboral y la falta de definiciones por parte de la empresa, en un contexto marcado por salarios adeudados, reducción de la actividad industrial y negociaciones que no logran encauzar una salida, aseguraron.
La situación social de los trabajadores se agravó ya que la empresa tiene cortada la ART y mantiene una deuda de 200 millones de pesos con la firma de transporte, lo que llevó a los empleados a movilizarse por sus propios medios sin cobertura ante accidentes.
Mientras el escenario parece tener un incierto futuro, trascendió que la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra) planteó formalmente ante la Dirección Nacional de Relaciones Laborales y Regulación del Trabajo, del Ministerio de Capital Humano, un “presunto lockout patronal, incumplimientos salariales y retención indebida de aportes”.
En tal presentación, la gremial que representa a los obreros de la firma, señaló que la empresa Verónica adeuda los salarios de enero y febrero de 2026, además de la segunda cuota del aguinaldo correspondiente a 2025, y que paralizó prácticamente toda su producción desde el 8 de enero y la detuvo por completo el 16 de febrero, como refirió un reciente informe de este medio.
En la misma presentación se alerta que la posición de la empresa genera “una situación de extrema incertidumbre” para alrededor de 700 familias que dependen de esa fuente de trabajo. El panorama se complica porque la empresa dejó de ingresar materia prima a sus establecimientos y en algunos casos impidió el acceso de los empleados a los lugares de trabajo, lo que el sindicato considera un “lockout patronal ilegal”, según trascendió.
Por otra parte, según comentaron los gremialistas, a esta situación se suma que, en las últimas semanas, trabajadores de las diferentes plantas comenzaron a recibir cartas documento notificando una reducción del 50% en sus salarios y jornadas laborales.
Al respecto, una fuente gremial sostuvo que tal medida es considerada como “una suspensión encubierta”. En tanto, y ante consultas, se recordó que el conflicto también alcanza a la planta que la empresa posee en Boulogne, en el partido bonaerense de San Isidro, donde más de 50 trabajadores alertaron recientemente atrasos salariales y la misma reducción de jornada laboral que el resto de sus compañeros.
Debe señalarse que desde el gobierno provincial el tema se sigue con especial atención, aunque con la repetida aclaración que se trata de un conflicto entre particulares que debe resolverse en ese ámbito. No obstante, oportunamente se dispuso una ayuda especial para los trabajadores y sus respectivos grupos familiares.