“Peor que nunca”: advierten que los productores yerbateros abandonan plantaciones y amenazan con un paro
La sobreoferta de hoja verde mantiene estancados los precios de la yerba mate desde abril de 2024 y tensiona al sector primario en Misiones, según alertaron. Esa provincia es la productora por exc...
La sobreoferta de hoja verde mantiene estancados los precios de la yerba mate desde abril de 2024 y tensiona al sector primario en Misiones, según alertaron. Esa provincia es la productora por excelencia del país. Mientras los productores independientes aseguran que hoy cobran entre $180 y $220 por kilo, el último cálculo oficial del costo de producción difundido por el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) lo ubicó en $411. Crece la advertencia de protestas para las próximas semanas y se multiplican los casos de abandono de chacras.
La brecha entre costos y precios se amplió en los últimos meses y dejó a los productores primarios operando por debajo del punto de equilibrio. La diferencia impacta de lleno en el inicio de la zafra, con dificultades para contratar mano de obra, mantener los yerbales y afrontar insumos básicos en un contexto de sequía y retracción del volumen cosechado, de acuerdo con los productores consultados.
“Puede haber una movilización en cualquier momento si esta situación no revierte en el corto plazo, y cuando hablo de corto plazo me refiero a fines de marzo o mediados de abril”, precisó a LA NACION el productor Ángel Enrique Ozeñuk. Según indicó, no hay un precio real para la yerba mate y tampoco puede ser menos de $400. Y agregó: “Es muy probable que haya un paro provincial de tareferos, al que se van a adherir muchísimos secaderos. Incluso creo que hasta el gobierno o la provincia se van a tener que involucrar”.
Con los valores actuales no cubren los costos básicos de mantenimiento del yerbal. “Nos están pagando entre $200 y, en algunos casos, $220. El productor hoy tiene un costo de $411 para preparar un kilo de yerba en la chacra. Estamos lejísimos de la realidad”, afirmó. Describió el impacto en la estructura laboral y sostuvo que hoy muchos productores no pueden pagar un peón para limpiar el yerbal. “No tenés para pagar $25.000 o $30.000 por día. La mano de obra se va a Brasil”, puntualizó. Aun reduciendo tareas, de cuatro limpiezas anuales a dos o tres, el número no cierra.
Señaló que si el productor no recibe al menos $400, habrá muchos más productores que abandonen los yerbales. “¡Ya se están abandonando! Hace prácticamente dos meses que no llueve. Hay caída de rendimiento por falta de limpieza, de abono y de lluvia”, aseguró.
Esta situación se potenció a partir de la desregulación del INYM, organismo que históricamente fijó precios de referencia y regulaba el sector con herramientas mediante la limitación de plantaciones y la cupificación de cosecha. Tras la desregulación impulsada por el gobierno nacional, el instituto perdió facultades para fijar precios obligatorios. “La regulación es necesaria. La ley tenía limitación de plantaciones y también cupificación. Para mí es más importante la cupificación”, añadió Ozeñuk. Según explicó, cuando hay exceso de hoja verde, el mecanismo permite limitar la cosecha por productor para evitar una caída abrupta de precios.
Remarcó que hubo productores “que abandonaron, se fueron o que pusieron su chacra en venta”. Remarcó: “Si no aumenta el precio, en 2026 vamos a tener otra caída. Si aumenta, quizás se pueda recuperar algo y llegar a 900 millones de kilos”.
Juan Jones, productor que maneja 45 hectáreas —20 propias y 25 alquiladas—, aseguró que la situación está “peor que nunca”.
“Hay un costo de $450 y nosotros cobramos $240 menos impuestos y menos mano de obra”, coincidió. Y agregó: “No tenemos plata para arrancar la zafra ni mano de obra. Se fueron a Brasil. No sabemos cómo vamos a trabajar”.
Jones, además, contó el nivel creciente de endeudamiento que están teniendo los productores. “Si tenemos un costo de $450 y solo nos quedan $70, significa que estamos poniendo $380 de nuestro bolsillo para producir. Muchos recurren al fiado y cuando no pueden pagar, los comerciantes los escrachan”, sostuvo. Según relató, en su localidad hay negocios cerrando y carteles en comercios con nombres de productores que no pudieron cancelar sus cuentas.
Ante una consulta de LA NACION, en la industria reconocieron que el segmento más afectado es el de productores no integrados a cooperativas o sin molino propio. Una fuente del sector industrial indicó que “hay bastante oferta de materia prima y los precios se estancaron desde abril de 2024; en algunos casos incluso bajaron”. En cambio, quienes agregan valor a través de cooperativas o cuentan con estructura de molienda “están un poco mejor posicionados”.
El escenario, coincidieron productores e industriales, responde a un ciclo recurrente del sector cuando la oferta supera la demanda. La diferencia, advierten los productores, es que hoy los costos superan ampliamente los precios percibidos y la zafra 2026 se inicia con advertencias de protestas, caída de producción y dificultades para sostener la actividad.
Ariel Hettinger, productor de Aristóbulo del Valle, describió una situación similar en su caso. “Cada vez peor. El año pasado se pagó al productor, en mi zona, 140.000 pesos de bolsillo por tonelada, y el costo era 140.000. Este año hay gente vendiendo a 60.000 por tonelada”, graficó.
Según detalló, las cooperativas estarían pagando alrededor de 220.000 pesos puesto en secador, de los cuales “70 u 80.000 le quedan al productor. No cubre la limpieza ni la fertilización. Casi todos los yerbales sucios están siendo abandonados”.