Perdió a su padre en un accidente aéreo y la incertidumbre sobre lo sucedido lo llevó a inventar la caja negra
Cada avión que despega y aterriza en cualquier parte del mundo transporta un dispositivo clave para la seguridad aérea, ...
Cada avión que despega y aterriza en cualquier parte del mundo transporta un dispositivo clave para la seguridad aérea, conocido como la caja negra. Este sistema registra datos técnicos, voces de la cabina y resulta esencial para reconstruir accidentes. Aunque hoy en día sea un objeto obligatorio de portar, su implementación global tardó varias décadas en hacerse realidad.
Su inventor fue David Warren, quien nació el 20 de marzo de 1925 en Groote Eylandt, una isla remota del Territorio del Norte australiano. A los nueve años, su vida quedó marcada por la muerte de su padre, quien falleció en un accidente aéreo a bordo del Miss Hobart, un hidroavión comercial que desapareció sin dejar rastro en el estrecho de Bass. Nunca se encontraron restos ni se determinó la causa del siniestro.
El último regalo que Warren recibió de su padre fue una radio de galena y fue por ello que se interesó por la electrónica. Mientras llevaba adelante sus estudios se dedicó precisamente a construir radios, pero no pudo dedicarse a la radiofonía, ya que durante la Segunda Guerra Mundial se prohibió la radioafición. Esto lo llevó a estudiar química, carrera que le dio alto prestigio y lo convirtió en 1952 en científico e investigador principal de los Laboratorios de Investigación Aeronáutica de Melbourne.
A principios de esa década, una serie de accidentes fatales del Comet, el primer avión comercial, desconcertaba a ingenieros y autoridades. En 1954, uno de esos jets se desintegró en pleno vuelo sobre el Mediterráneo y la investigación no encontraba respuestas. Warren, asignado a estudiar aspectos del combustible, se hizo una pregunta simple y disruptiva: ¿y si pudiéramos saber qué pasó en la cabina durante los últimos minutos?
La idea tomó forma tras ver una grabadora portátil alemana en una exposición tecnológica. “Si uno de los pilotos del Comet hubiera tenido una de estas grabadoras, sabríamos qué pasó”, pensó. Inspirado, diseñó un dispositivo capaz de registrar simultáneamente las voces de la cabina y los datos técnicos del vuelo, entre ellos la altitud, velocidad, rumbo, funcionamiento de motores, y resistir un impacto.
En 1956, construyó un prototipo funcional al que llamó Flight Memory Unit, basado en cinta magnética. La idea de este aparato era preservar lo ocurrido antes de un accidente, lo que permitiría entender las causas y prevenir tragedias a futuro.
La historia del inventor de la caja negraAl principio su idea no fue bien recibida, ya que el Departamento de Aviación Civil de Australia y la Fuerza Aérea desconfiaba del proyecto y, en paralelo, el gremio aeronáutico lo acusaba de querer espiar a los pilotos. Durante dos años, Warren trabajó prácticamente solo, convencido de que su invento era necesario para la humanidad.
El giro llegó en 1958, cuando un técnico británico que visitaba los laboratorios de Melbourne comprendió el valor del dispositivo y lo invitó a Londres. Allí, la Air Accident Investigation Branch validó su utilidad y Canadá también mostró interés en desarrollar sus dispositivos a gran escala. En ese proceso nació el nombre que se volvería universal: black box (caja negra), un apodo irónico por su función enigmática. Con el tiempo, el término se consolidó, aunque los equipos pasaron a pintarse de naranja brillante para facilitar su localización entre los restos.
Si bien el invento fue un total éxito, Warren no obtuvo un reconocimiento hasta su muerte y tampoco dinero, ya que la caja negra estaba patentada y fue considerado un trabajo dentro de sus servicios como empleado estatal. “Si hubiera patentado la caja negra, sería millonario”, reconoció en una de las entrevistas que le hicieron antes de su muerte, en 2010.
En 2002, fue reconocido oficialmente en la lista de Honores del Día de Australia, donde fue nombrado Oficial de la División General de la Orden de Australia por su “servicio a la industria de la aviación, en particular a través del trabajo conceptual temprano y el desarrollo del prototipo de la grabadora de datos de vuelo de caja negra”.