Pese a la fuerte compra de reservas, la acumulación fue de solo US$800 millones desde comienzos del año
El Banco Central (BCRA) compró unos US$3300 millones en lo que va del año y las reservas brutas muestran una mejora frente al nivel crítico que tenía la Argentina cuando Javier Milei asumió en...
El Banco Central (BCRA) compró unos US$3300 millones en lo que va del año y las reservas brutas muestran una mejora frente al nivel crítico que tenía la Argentina cuando Javier Milei asumió en diciembre de 2023. Sin embargo, detrás de esa recuperación persiste una pregunta que vuelve a aparecer entre los inversores: cuántos de esos dólares quedan disponibles para afrontar los próximos vencimientos de deuda. Según informes privados, la acumulación de reservas fue de US$800 millones desde que comenzó el año.
Es que una parte importante de las divisas adquiridas por el BCRA se usa para cancelar compromisos financieros del sector público. En otras palabras, aunque la autoridad monetaria compra dólares en el mercado, muchos de esos fondos terminan saliendo nuevamente para pagar deuda u otras obligaciones externas. En un problema que sufrió el equipo económico en el primer año de gobierno y que lo acompaña desde entonces por la incapacidad para volver al mercado de crédito voluntario en Wall Street.
Según estimaciones de la consultora Analytica, el BCRA sumó US$3285 millones en compras de divisas desde el 2 de enero. Sin embargo, cuando se consolida la posición entre el BCRA y el Tesoro, el acopio efectivo de dólares es mucho menor. De acuerdo con ese cálculo, la acumulación consolidada llega a apenas US$800 millones desde comienzos del año, muy por debajo de los US$3788 millones que deberían haberse sumado para cubrir los compromisos a seis meses.
Parte de esa diferencia se explica por los pagos realizados en los primeros meses del año. Entre ellos se incluyen unos US$800 millones abonados al Fondo Monetario Internacional (FMI) y cerca de US$1000 millones vinculados a los Bopreal, además de otros movimientos financieros del Tesoro.
Un dato que ayuda a entender la dinámica es que, según proyecciones de la consultora Eco Go, el Tesoro le compró al BCRA cerca de US$3500 millones en lo que va del año. De ese total, alrededor de US$2000 millones se usaron para pagar el vencimiento con bonistas de enero.
“Si bien la compra de reservas fue importante, especialmente para esta época del año, todavía no alcanza para despejar los interrogantes sobre de dónde van a salir los dólares para hacer el pago de deuda de mitad de año”, explicó Claudio Caprarulo, director de Analytica.
Este desfasaje entre las compras del Banco Central y la acumulación efectiva de reservas es uno de los indicadores que más siguen los inversores internacionales.
Estimaciones de Eco Go muestran que las reservas netas del Central continúan en terreno negativo bajo casi todas las metodologías de cálculo. Según esa medición, se ubican en unos –US$2900 millones, mientras que otros cálculos arrojan números aún más bajos.
Aun así, la situación externa luce hoy bastante menos frágil que la heredada por el actual gobierno. En diciembre de 2023, el nivel de reservas era uno de los puntos más críticos de la macroeconomía argentina.
Además, parte de la mejora reciente en las reservas brutas también estuvo explicada por la revalorización del oro, que aumentó el valor en dólares de los activos del BCRA.
La mirada oficialEn informes recientes, el propio BCRA explicó que uno de los principales factores detrás del bajo ritmo de acumulación de reservas fue la falta de acceso al mercado internacional para refinanciar vencimientos de deuda, lo que obligó al Tesoro a utilizar divisas para cancelar obligaciones en lugar de renovarlas. Ese punto también aparece en las discusiones que mantiene el Gobierno con el FMI en el marco de la segunda revisión del programa argentino.
Según fuentes cercanas a esas conversaciones, el organismo valoró positivamente algunas decisiones de política económica, como el ajuste de las bandas cambiarias en línea con la inflación y la continuidad de las compras de divisas por parte de la entidad que conduce Santiago Bausili.
Sin embargo, dentro del staff técnico del Fondo consideran que el ritmo actual de acumulación todavía no implica una mejora sustancial en la fortaleza de las reservas internacionales del país, un aspecto clave para evaluar la sostenibilidad externa del plan económico.
La discusión también aparece en el diálogo que el equipo económico mantiene con grandes fondos y banqueros internacionales. Durante la reciente "Argentina Week", funcionarios del Gobierno defendieron la estrategia de evitar por ahora una emisión de deuda en los mercados internacionales. El ministro de Economía, Luis Caputo, insistió en que el país seguirá cumpliendo con sus compromisos mientras desarrolla instrumentos financieros alternativos para refinanciar vencimientos.
Entre las opciones que analiza el equipo económico aparece la posibilidad de obtener financiamiento bilateral de países aliados, una alternativa que —tal como anticipó LA NACION— comenzó a discutirse en el marco de las reuniones con inversores y banqueros.
El objetivo sería cubrir parte de las necesidades de divisas sin tener que volver por ahora a los mercados internacionales, donde el riesgo país, que cerró la última semana en 584 puntos básicos, todavía se mantiene en niveles que el Gobierno considera demasiado elevados para emitir deuda a tasas razonables.
El calendario financiero de los próximos meses explica por qué este debate ganó centralidad. El 9 de julio vencen cerca de US$4200 millones de bonos globales, uno de los pagos más importantes del año para la Argentina.
En ese contexto, el ritmo de acumulación de reservas se transformó en una de las variables más observadas por el mercado. Aunque la posición externa es hoy mejor que la heredada a fines de 2023 y el BCRA continúa comprando dólares, la pregunta que sigue abierta para los inversores es cuántos de esos fondos quedarán realmente disponibles para afrontar los próximos vencimientos de deuda.