Escuchar artículo

Pinky y Paul Newman: el romance inesperado entre la mujer más famosa de la televisión argentina y el hombre más lindo de Hollywood: “Pasó de todo”

Desde que el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata se inauguró atrajo a grandes personalidades del espectáculo. En 1954, cuando empezó, vinieron Ginger Rogers, Gina Lollobrigida y Erro...

Pinky y Paul Newman: el romance inesperado entre la mujer más famosa de la televisión argentina y el hombre más lindo de Hollywood: “Pasó de todo”

Desde que el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata se inauguró atrajo a grandes personalidades del espectáculo. En 1954, cuando empezó, vinieron Ginger Rogers, Gina Lollobrigida y Erro...

Desde que el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata se inauguró atrajo a grandes personalidades del espectáculo. En 1954, cuando empezó, vinieron Ginger Rogers, Gina Lollobrigida y Errol Flynn. En su época de esplendor llegó a ser uno de los acontecimientos culturales más importantes de América Latina, comparable con los grandes festivales de cine europeos.

Durante esos días, Mar del Plata se convertía en la capital mundial del cine. La ciudad se llenaba de actores, directores y productores de todo el planeta que paseaban por sus calles y se alojaban en los hoteles frente al mar. Por allí pasaron figuras como Vittorio Gassman, François Truffaut, Jean-Paul Belmondo, Catherine Deneuve, Anthony Perkins, María Callas y Cantinflas, entre otros. Para el público argentino era una oportunidad única: ver de cerca a las estrellas que hasta entonces solo vivían en la pantalla.

Pero en 1962, durante la 5° edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, todas las miradas se posaron en el invitado de honor: Paul Newman. El célebre galán de ojos azules de Hollywood, que entonces tenía 37 años, había llegado a la ciudad para recibir el premio al mejor actor por su actuación en The Hustler (El audaz, como se la conoció en la Argentina).

Su llegada despertó una gran expectativa: los periodistas lo seguían a todas partes y el público se acercaba con curiosidad para verlo de cerca.

Durante su estadía, el actor participó en proyecciones, conferencias de prensa y recepciones. También aprovechó para recorrer la ciudad: se lo vio caminar por la rambla y darse el gusto de jugar algunos hoyos en el Mar del Plata Golf Club.

Newman, además, se destacó por su sencillez y simpatía. “Dejó para la memoria local algunas cosas: su llaneza, su calidez, su simpatía. Y también su generosidad: en una cena benéfica organizada por la Asociación de Cronistas Cinematográficos en el señorial Hotel Hermitage primero compró una bikini de la actriz española Sonia Furió y luego donó una corbata de su propio vestuario”, recordó Carlos Morelli, uno de los críticos cinematográficos más influyentes del país.

Las noches del festival tenían su propio ritmo. Después de las funciones, las estrellas se reunían en cenas y encuentros donde se mezclaban productores, actores y periodistas. Fue en ese clima cuando ocurrió uno de los encuentros más recordados de aquella visita: el de Paul Newman con Lidia Elsa Satragno, la joven periodista argentina conocida como Pinky.

Ella lo protegió del fervor de sus fans. Él le devolvió ese gesto de una manera mucho mayor: le salvó la vida.

“La aventura perfecta”

Años después, en una entrevista televisiva, le preguntaron: “¿Pero pasó algo entre ustedes?“ y ella respondió: ”Todo".

Pinky recordó ese encuentro varias décadas después y con la mezcla de ironía y franqueza que la caracterizaba contó lo que sucedió.

En 1962 ella tenía apenas 27 años y ya era una de las figuras más populares del país. Canal 9 la había enviado a cubrir el festival, aunque ella atravesaba un momento personal difícil, una depresión profunda y un período de gran soledad pese a su enorme popularidad en la televisión.

“Yo estaba más rayada que un plumero y Canal 9 tenía una inversión muy grande en mí, estaban desesperados. El gerente venía a mi casa a darme de comer en la boca. El canal me mandó a Mar del Plata para que me distrajera”, contó en una entrevista en El diario de Mariana.

El encuentro con Newman ocurrió casi por casualidad, en un almuerzo en el Mar del Plata Golf Club. Pinky intentó pasar desapercibida y se sentó al fondo del salón con una amiga. Pero los organizadores la reconocieron y la invitaron a ocupar un lugar en la mesa principal. Apenas se acomodó, escuchó una voz en inglés a su lado que le dijo “Buenas tardes”. Era Paul Newman.

“Sí, se sentó al lado mío”, recordó mucho después.

La conversación empezó con naturalidad. Newman, acostumbrado al asedio del público, encontró en Pinky una especie de aliada. “La gente se acercaba, nos pedía autógrafos, besos… En medio de ese revuelo me invitó a acompañarlo esa noche a la función y a la fiesta de la película”, contó.

Más tarde, el actor le confesó su verdadera intención: “Me explicó que muchas mujeres lo tocaban todo el tiempo y a veces hasta lo lastimaban. Si entraba conmigo, en cambio, la gente abría paso. Por eso no quería que me alejara más de un metro”, dijo.

Así, sin proponérselo, la joven periodista se convirtió en el mejor guardaespaldas del actor durante aquellos días del festival.

“El deslumbramiento fue mutuo”, dijo Morelli al recordar aquel cruce entre Paul Newman y Pinky en el festival.

Pinky habló de lo sucedido con picardía: “¿Si me gustaba? No lo había tenido en cuenta. ¿Si pasó algo con él? Pasó de todo. Me dio todos sus números de teléfono. El acuerdo era que lo llamara yo, pero nunca lo hice. No volvimos a vernos. Fue una aventura perfecta. Nos dijimos que una aventura tenía que empezar y terminar y que era perfecta y no se tocaba. Yo era asquerosamente famosa y él, el hombre más famoso del mundo”.

Pero esta historia fue mucho más una anécdota de seducción. Pinky contó que ocurrió algo mucho más profundo. En ese tiempo, ella atravesaba una etapa difícil, y Newman lo percibió. Cuando el festival terminó, decidieron salir con un pequeño grupo de amigos a una disco de la ciudad, como despedida. Al salir del lugar e intentar cruzar una calle, un auto pasó muy cerca de ellos. Para apartarla del peligro, Newman tomó del brazo a Pinky, sujetándole con fuerza las muñecas mientras la empujaba hacia un lado. Fue entonces cuando notó algo que lo inquietó: las cicatrices que ella trataba de ocultar bajo mangas largas y guantes.

“Fue una etapa difícil; yo me quería morir. Él se dio cuenta. Le pidió al chofer que nos llevara a dar una vuelta grande y fuimos de Constitución al Faro. La gente famosa y reconocida a veces se queda muy sola. Y ese es el salto al vacío. Me habló mucho en ese viaje y terminó diciendo que cuando uno vive estas circunstancias, si es una persona inteligente, o tolera lo que viene o se dedica a otra cosa. Esa soledad aparece de a ratos”.

Pinky reconoció que aquella conversación con Paul Newman terminó, casi sin proponérselo, salvándole la vida. “Era un ser delicioso. Si hubo o no amor, no lo voy a contar porque significó mucho en mi vida. Fue como mi ángel salvador”, escribió en una nota autobiográfica publicada en 2008.

El galán de ojos azules y la conductora

Fuera de la pantalla, Newman cultivaba una imagen poco habitual para una estrella de Hollywood: prefería una vida familiar tranquila en Connecticut y dedicó gran parte de su tiempo a proyectos filantrópicos. En ese tiempo, Newman ya estaba casado con la actriz Joanne Woodward, con quien vivió una de las historias de amor más duraderas de Hollywood. Se conocieron en 1953, tuvieron tres hijas y permanecieron juntos durante medio siglo, hasta la muerte del actor en 2008.

Según el libro Paul Newman: The Extraordinary Life of an Ordinary Man (2022), basado en entrevistas que el propio actor grabó a lo largo de los años, Newman reconoció haber tenido algunas infidelidades durante su matrimonio, sobre todo en los primeros tiempos. Aun así, siempre sostuvo que Woodward fue el gran amor de su vida.

Tres años después de aquel encuentro en Mar del Plata, Pinky se casó con el cantante y actor Raúl Lavié. Tuvieron dos hijos y compartieron varios años de matrimonio antes de separarse a comienzos de la década de 1970. Más tarde, la conductora volvió a casarse con el empresario uruguayo Enrique Satragno con quien mantuvo una larga relación. Las emblemática conductora de la televisión argentina murió el 8 de diciembre de 2022, a los 87 años.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/pinky-y-paul-newman-el-romance-inesperado-entre-la-mujer-mas-famosa-de-la-argentina-y-el-hombre-mas-nid10032026/

Volver arriba