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Por qué rodearte de personas que se quejan todo el tiempo puede “encoger” tu cerebro, según la ciencia

Quejarse parece algo común y casi inevitable en la vida diaria. Todos alguna vez escuchamos a alguien lamentarse ante el tráfico, el clima, el trabajo o incluso las redes sociales. Sin embargo, c...

Por qué rodearte de personas que se quejan todo el tiempo puede “encoger” tu cerebro, según la ciencia

Quejarse parece algo común y casi inevitable en la vida diaria. Todos alguna vez escuchamos a alguien lamentarse ante el tráfico, el clima, el trabajo o incluso las redes sociales. Sin embargo, c...

Quejarse parece algo común y casi inevitable en la vida diaria. Todos alguna vez escuchamos a alguien lamentarse ante el tráfico, el clima, el trabajo o incluso las redes sociales. Sin embargo, cuando esos comentarios negativos se vuelven constantes y recurrentes, pueden dejar de ser una expresión ocasional de frustración y transformarse en un patrón que afecta tanto al individuo como a su entorno.

Una persona que se queja con frecuencia puede convertirse en lo que algunos expertos denominan un “refuerzo aversivo” para quienes la rodean, es decir, una persona que los demás evitan porque su comportamiento repetitivo y negativo resulta desgastante para el cerebro.

Los estudios vinculan el estrés diario con el aumento de quejas

Un estudio publicado por Yi-Ren Wang y sus colegas de la Universidad de Alabama (2021) analizó cómo las personas estiman cuánto estrés enfrentarán durante su día y qué ocurre cuando esas estimaciones son imprecisas.

La investigación contó con 110 estudiantes universitarios de 20 años (edad promedio) de los cuales el 90% eran mujeres. Los participantes completaron evaluaciones diarias por correo electrónico y/o mensajes de texto en dos horarios distintos: mañana y noche, durante las últimas tres semanas del semestre.

De acuerdo con el modelo propuesto por Wang y sus colegas, la forma en que los estudiantes experimentaban el estrés diario dependía, en parte, de su nivel general de resiliencia. Además, la diferencia entre el estrés previsto al comenzar el día y el efectivamente vivido funcionó como indicador de la precisión de sus predicciones matutinas.

Este ejercicio permitió notar que lo que se esperaba de un día no siempre coincidió con lo que finalmente ocurría. Las predicciones pueden exagerar o minimizar el estrés real. La pregunta que surge entonces es cuál de estas tendencias resulta más conveniente: ¿anticipar un nivel de estrés mayor al real o subestimarlo antes de que comience la jornada?

Cómo la forma de pensar influye en la conducta de quejarse

Según los expertos, anticipar el estrés de manera desproporcionada puede llevar a interpretar las situaciones cotidianas como más difíciles de lo que realmente son. No todas las quejas son iguales. En algunos casos, puede ayudar a expresar un problema real con la intención de resolverlo. Sin embargo, la queja constante sin propósito de solución tiende a reforzar una perspectiva negativa.

Esa percepción negativa permanente puede afectar el bienestar emocional, porque el cerebro se enfoca en lo malo y minimiza lo bueno. Eso genera tensión emocional, desgaste mental e incluso puede influir en la forma en que otras personas responden a quien se queja.

Amigos, colegas e incluso familiares pueden comenzar a evitar a quien siempre encuentra un motivo para lamentarse. Esa reacción social no necesariamente tiene que ver con la naturaleza de las quejas, sino con el efecto acumulativo que generan comentarios negativos recurrentes, donde uno puede convertirse en un refuerzo aversivo para sus cercanos.

Claves para cambiar el patrón negativo

Los especialistas recomiendan una serie de pasos para modificar la forma de anticipar el estrés y reducir la tendencia a quejarse. Uno de los principales consejos es evaluar honestamente las expectativas sobre el día que viene y compararlo con la realidad de las experiencias pasadas.

Otra recomendación es centrarse en soluciones concretas a los problemas que surgen. En lugar de repetir quejas sin propósito, plantear alternativas o acciones específicas para transformar una actitud negativa en una forma de encarar los desafíos de manera más constructiva.

Al final, se trata de reconocer cuándo la queja se vuelve excesiva y afecta la calidad de vida. Encontrar el equilibrio entre los pensamientos positivos y negativos puede llevar a un estilo de vida más saludable. puede llevar a un estilo de vida más saludable.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/en-las-redes/por-que-rodearte-de-personas-que-se-quejan-todo-el-tiempo-puede-encoger-tu-cerebro-segun-la-ciencia-nid12022026/

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