Prisión perpetua para el joven policía que mató a sangre fría a su familia en un campo de Chascomús
La masacre se desató entre las 18 y las 19.30 del 29 de diciembre de 2023 en la casa destinada a los caseros de la Estancia Los Pinos, en Chascomús. La primera víctima fue María Eugenia Suárez...
La masacre se desató entre las 18 y las 19.30 del 29 de diciembre de 2023 en la casa destinada a los caseros de la Estancia Los Pinos, en Chascomús. La primera víctima fue María Eugenia Suárez. Cocinaba cuando le dispararon en la nuca a menos de 25 centímetros de distancia. Murió casi en el acto. Después, el homicida caminó 60 metros hasta el galpón del establecimiento rural, donde baleó y golpeó a su hermano Ignacio, de 12 años, quien también falleció. La tercera víctima, Diego Reddy, el padre del tirador, intentó escapar y corrió a campo traviesa. Pero no pudo salvarse. Instintivamente, ante el primer disparo, quiso protegerse con el brazo izquierdo. Ya herido, también fue ejecutado de un balazo en la nuca.
Francisco Reddy, de 22 años, expolicía bonaerense, fue condenado a prisión perpetua por el triple crimen. Los jueces María Claudia Castro, Cristian Ravaia y Juan Paulo Gardinetti, del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N° 1 de Dolores, lo encontraron culpable de homicidio agravado por dolo eventual en concurso real con homicidio simple en concurso real con homicidio agravado por el vínculo.
En su alegato, donde pidió la pena de prisión perpetua para el acusado, el fiscal Juan Manual Dávila —que también intervino en el debate donde fueron condenados los homicidas de Fernando Báez Sosa, el chico asesinado a golpes en Villa Gesell en enero de 2020— sostuvo que detrás del triple crimen de Chascomús hubo un móvil económico.
El acusado no lo confirmó ni lo desmintió. De hecho, no quebró su silencio ni en la instrucción de la causa ni durante el debate oral.
Hasta su detención, el 31 de diciembre de 2023, el homicida revistaba en la sede La Plata de la Unidad Táctica de Operaciones Inmediatas (UTOI) de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. La Auditoría General de Asuntos Internos (DGAI) del Ministerio de Seguridad bonaerense había aconsejado su exoneración a la espera del juicio.
María Eugenia Suárez y Diego Reddy eran los caseros del establecimiento rural. El múltiple homicidio se descubrió cuando el encargado de la estancia advirtió que había un tractor encendido, pero sin ocupantes, y fue al galpón, donde encontró malherido al niño. Después se dirigió a la casa y se topó con el cuerpo exánime de la mujer. Horrorizado, llamó a la policía.
En el inicio de la investigación, el cuerpo del casero aún no había aparecido; en un primer momento se lo buscaba como sospechoso de lo que parecía ser un doble crimen. Pero todo iba a cambiar con el transcurso de las horas.
El sospechoso, en un primer momento, quiso desviar la investigación y simuló que su padre había sido secuestrado y que por su liberación los captores exigían 7 millones de pesos.
Pero la mentira fue descubierta muy pronto. “El sindicado en autos intentaba generar una coartada vinculada al destino de su padre y aparentar un presunto secuestro extorsivo”, afirmó el fiscal de Chascomús Jonatan Robert durante la instrucción de la causa.
Un día antes de matar a su padre, a su hermano y a la madre del chico, Francisco Reddy vendió 20 vacas “en negro” y a la mitad del precio de mercado: 3.400.000 pesos. La operación fue, en palabras que el fiscal Robert utilizó en su dictamen, un “menoscabo patrimonial de quien en vida fuera su padre”.
Las vacas eran parte de la hacienda que Diego Reddy tenía en un campo familiar situado en el denominado “Triángulo de las Bermudas”, en el límite entre Pila, Ayacucho y General Guido.
La operación, según declaró el comprador, se pactó entre el 10 y el 12 de diciembre de 2023, pero recién se concretó un día antes del triple crimen.
“La sospecha es que Francisco Reddy concretó el plan criminal antes de que su padre fuera a controlar la hacienda”, había explicado en su momento a LA NACION una calificada fuente de la investigación. El sospechoso había vendido dos vacas de raza Aberdeen Angus coloradas y 18 Aberdeen Angus negras.
El día del crimen, en horas del mediodía, el sospechoso compró una camioneta Chevrolet S-10 doble cabina blanca modelo 2008. Al vendedor le entregó un Suzuki Fun y, por la diferencia, le prometió entregar cinco vacas.
La operación de compra de la camioneta fue una prueba clave contra el sospechoso. Según las declaraciones de los testigos, la tarde del triple crimen en la estancia Los Pinos, una persona llegó en una camioneta Chevrolet S-10 doble cabina blanca.
“Siempre resultó ser muy celoso y siempre lo veía desesperado por el dinero”, había dicho Facundo Urruspil, uno de los hijos de Suárez, cuando declaró como testigo.
Fátima, hermana de Urruspil, también hizo referencia a los celos del sospechoso, “tornando la mirada en aspectos económicos”, explicaron fuentes que tuvieron acceso a las declaraciones de los hijos de una de las víctimas del triple crimen.
En su momento, el fiscal a cargo de la investigación sostuvo: “Las víctimas resultaban ser integrantes del grupo familiar, lo cual marca, aún más, el desprecio evidenciado hacia la vida de las mismas. En ese orden de ideas, no puede pasarse por alto la violencia desplegada respecto de Ignacio Reddy, a quien, además de efectuarle un disparo con un arma de fuego, le propinó diversos golpes en el rostro”.