¿Qué diferencias existen entre las luces DRL y las luces bajas, y cuándo se deben usar cada una?
La iluminación vehicular no es un detalle estético ni un recurso accesorio, sino que se trata de un elemento central de seguridad activa. Con la incorporación masiva de tecnología LED y ...
La iluminación vehicular no es un detalle estético ni un recurso accesorio, sino que se trata de un elemento central de seguridad activa.
Con la incorporación masiva de tecnología LED y la generalización de las luces diurnas en los vehículos modernos, se instaló una confusión frecuente entre conductores sobre las luces DRL y las luces bajas.
Desde el punto de vista técnico y normativo se trata de sistemas distintos con objetivos diferentes.
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Las Daytime Running Lamps (DRL) —o luces de circulación diurna— están definidas en la normativa técnica internacional de Naciones Unidas como dispositivos destinados a hacer más visible el vehículo cuando circula de día.
Su finalidad principal no es iluminar la calzada, sino aumentar la visibilidad del vehículo frente a terceros; es decir, facilitar que otros usuarios de la vía lo detecten con mayor rapidez en condiciones de luz natural.
Desde el punto de vista técnico se ubican en la parte frontal del vehículo emitiendo una intensidad mayor que una luz de posición, pero no están diseñadas para proyectar una luz útil sobre el camino.
En la mayoría de los vehículos se encienden automáticamente al poner en marcha el motor y al activar las luces bajas, suelen atenuarse o apagarse.
Un aspecto relevante es que, en muchos modelos, las DRL no activan simultáneamente las luces traseras. Esto significa que aunque el vehículo sea visible desde el frente, puede no estar adecuadamente señalizado desde atrás si no se utilizan luces bajas.
Las luces bajas —denominadas técnicamente “passing beam” o “dipped beam” en la reglamentación UNECE N.º 48— tienen una función diferente, ya que buscan iluminar la vía por delante del vehículo sin encandilar a quienes circulan en sentido contrario.
Su haz luminoso está diseñado con un corte asimétrico que limita el deslumbramiento y permite una conducción segura en condiciones de baja iluminación.
A diferencia de las DRL, estas sí están pensadas para iluminar la calzada, se utilizan de noche y cuando la visibilidad es insuficiente y activan también las luces traseras, de posición y de patente, asegurando señalización completa del vehículo.
En términos prácticos, las luces bajas permiten ver y ser visto, mientras que las DRL solo cumplen la función de ser visto durante el día.
Qué dice la ley en la ArgentinaLa Ley 27.425, que modificó la Ley Nacional de Tránsito 24.449, establece que en rutas nacionales es obligatorio circular con luces bajas o luces diurnas encendidas, tanto de día como de noche, independientemente de la luz natural o de las condiciones de visibilidad.
No obstante, la misma normativa dispone que cuando la luz natural sea insuficiente o las condiciones de visibilidad lo requieran, deben utilizarse luces bajas junto con las luces de posición y patente.
En consecuencia, de día, con buena visibilidad y en ruta nacional, es válido circular con DRL o con luces bajas. De noche, en túneles, con lluvia, niebla, humo o visibilidad reducida, corresponde utilizar luces bajas, ya que garantizan iluminación efectiva y señalización trasera.
El error más frecuente ocurre al circular con DRL encendidas en condiciones de baja luminosidad creyendo que el vehículo está completamente iluminado. Si el sistema no activa las luces traseras, el conductor puede no ser correctamente visible desde atrás, lo que incrementa el riesgo en autopistas o rutas.