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Qué es el síndrome CKM, la nueva condición que vincula a la obesidad con el daño cardíaco y renal

La obesidad, la diabetes, la hipertensión, la enfermedad cardiovascular y el deterioro de la función renal suelen tratarse como problemas distintos. Sin embargo, una nueva guía elaborada por las...

Qué es el síndrome CKM, la nueva condición que vincula a la obesidad con el daño cardíaco y renal

La obesidad, la diabetes, la hipertensión, la enfermedad cardiovascular y el deterioro de la función renal suelen tratarse como problemas distintos. Sin embargo, una nueva guía elaborada por las...

La obesidad, la diabetes, la hipertensión, la enfermedad cardiovascular y el deterioro de la función renal suelen tratarse como problemas distintos. Sin embargo, una nueva guía elaborada por las principales sociedades médicas de Estados Unidos propone entenderlas como parte de una misma condición: el síndrome cardiovascular-renal-metabólico (CKM), un proceso que conecta alteraciones metabólicas, daño renal y enfermedad cardíaca.

El documento, presentado por la Asociación Americana del Corazón (AHA), el Colegio Americano de Cardiología (ACC), la Asociación Americana de Diabetes (ADA) y la Sociedad Americana de Nefrología (ASN), establece por primera vez criterios unificados para identificar y tratar este síndrome. La guía plantea que la obesidad y la disfunción del tejido adiposo desempeñan un papel central en su desarrollo y que la detección temprana puede evitar complicaciones graves como insuficiencia cardíaca, enfermedad renal crónica o la necesidad de diálisis.

La publicación marca un cambio de paradigma respecto de la forma en que se abordaron estas enfermedades durante décadas. El nuevo consenso sostiene que forman parte de una misma cascada biológica que progresa a través de diferentes etapas y cuyos efectos terminan impactando sobre órganos vitales.

El síndrome CKM reúne un conjunto de alteraciones metabólicas, cardiovasculares y renales que se potencian entre sí. Entre ellas se encuentran la obesidad, la diabetes tipo 2, la hipertensión arterial, las alteraciones del colesterol y la reducción de la función renal. En conjunto, estas condiciones aumentan de manera significativa el riesgo de infarto, insuficiencia cardíaca, enfermedad renal crónica y muerte prematura.

Uno de los conceptos centrales de la guía es que el problema no radica únicamente en el exceso de peso corporal. Según los autores, el tejido adiposo puede comportarse como un órgano endocrino alterado capaz de generar inflamación crónica, favorecer la resistencia a la insulina, dañar los vasos sanguíneos y acelerar el deterioro del corazón y los riñones.

Las cifras reflejan la magnitud del desafío. Se estima que cerca del 90% de los adultos presenta al menos uno de los factores de riesgo que integran el síndrome CKM, lo que convierte a esta condición en una de las principales amenazas para la salud pública a nivel mundial.

Para Marianela Aguirre Ackermann, médica nutricionista, diabetóloga y miembro de la Sociedad Argentina de Cirugía de la Obesidad (SACO), uno de los principales aportes de la guía es impulsar una intervención más temprana.

“En el consultorio, esta guía refuerza la necesidad de intervenir antes. No esperar a que el paciente llegue con enfermedad cardiovascular establecida o deterioro renal para intensificar el tratamiento”, señala.

La especialista explica que la evaluación de una persona con obesidad debe ir mucho más allá del peso corporal. “Cuando evaluamos a una persona con obesidad, el peso es parte de la información, pero no alcanza. Necesitamos evaluar el impacto en la salud: glucosa, presión arterial, función renal, hígado graso y contexto de vida. El objetivo principal es que el paciente viva mejor, con menor riesgo cardiovascular y renal. De acuerdo con la evaluación médica, se considerará sumar tratamiento farmacológico o cirugía bariátrica-metabólica cuando está indicada”.

La guía divide la evolución del síndrome en cuatro estadios. Uno de los más relevantes es el Estadio 2, una fase en la que ya existen alteraciones metabólicas o daño renal temprano, aunque todavía no aparecieron manifestaciones cardiovasculares graves. Según los especialistas, se trata de una ventana de oportunidad para evitar que la enfermedad avance.

Priscila Antozzi, cirujana bariátrica y presidenta de la SACO, sostiene en un comunicado que el nuevo consenso modifica la forma de entender las intervenciones destinadas a tratar la obesidad.

“Lo que cambia por completo es el objetivo, ya no operamos solo para buscar el descenso de peso, sino bajo un criterio estricto de cardioprotección y nefroprotección. La evidencia demuestra que intervenir a tiempo frena de raíz la transición hacia la insuficiencia cardíaca o la diálisis”, afirma.

La especialista agrega que la cirugía bariátrica-metabólica se posiciona hoy como la herramienta de rescate orgánico más potente para evitar que el paciente avance hacia los estadios más graves y letales del síndrome CMK.

Otro de los puntos destacados de la guía es que el proceso puede modificarse incluso cuando ya existe enfermedad cardiovascular o renal establecida. Carlos Esquivel, cirujano bariátrico y vicepresidente de la SACO, asegura que hoy existen evidencias sólidas sobre la posibilidad de ralentizar o revertir parcialmente algunos de los componentes del síndrome.

“La posibilidad de revertir parcial o incluso significativamente algunos componentes del síndrome cardiovascular-renal-metabólico es hoy una realidad clínica y ya no una simple hipótesis. Lo importante es entender que no siempre hablamos de ‘curar’ una enfermedad establecida, sino de modificar su evolución natural y reducir el riesgo de progresión”, resalta.

Según Esquivel, muchos pacientes con obesidad y diabetes tipo 2 logran mejorar de manera significativa parámetros como la glucemia, la presión arterial y algunos marcadores de función renal. “Incluso en estadios avanzados, muchas veces podemos evitar que la enfermedad siga progresando y mejorar de manera significativa su expectativa de vida”, señala.

La guía también incorpora formalmente el uso de agonistas del receptor GLP-1 y otros tratamientos farmacológicos modernos por sus beneficios metabólicos y cardiovasculares. Los especialistas destacan que estas terapias no compiten con la cirugía bariátrica, sino que forman parte de un abordaje integral adaptado a las necesidades de cada paciente.

“El escenario actual permite pensar en tratamientos mejor integrados”, sostiene Aguirre Ackermann. “En algunos pacientes, los fármacos pueden ser parte del tratamiento inicial o acompañar el manejo de la recurrencia de peso, mientras que la cirugía cuenta con más de 30 años de evidencia clínica y beneficios sostenidos. No debe pensarse como un último recurso, sino como una herramienta terapéutica con indicaciones precisas”.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/que-es-el-sindrome-ckm-la-nueva-condicion-que-vincula-a-la-obesidad-con-el-dano-cardiaco-y-renal-nid12062026/

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