Qué hay detrás: el centro de Rafaela se llenó de aves, los vecinos dicen no poder caminar y el municipio puso en marcha un plan de emergencia
ROSARIO.– Árboles recubiertos con redes disuasivas, tecnología láser, anticonceptivos, reforestación y rediseño del periurbano: para el gobierno de Rafaela, una ciudad santafesina de poco m?...
ROSARIO.– Árboles recubiertos con redes disuasivas, tecnología láser, anticonceptivos, reforestación y rediseño del periurbano: para el gobierno de Rafaela, una ciudad santafesina de poco más de 100.000 habitantes, la concentración de decenas de miles de aves en un puñado de manzanas céntricas se convirtió en un asunto prioritario a resolver, a tono con los reclamos de vecinos y comerciantes en relación al problema sanitario que significa la importante cantidad de excrementos que se acumulan en techos, toldos, veredas, vehículos y calles.
Guillermo Gieco es comerciante local con 20 años de experiencia en el rubro de la vinería y tiene su local sobre uno de los boulevares centrales de la ciudad, el Yrigoyen: “Es una arteria histórica con grandes árboles que se han llenado de una cantidad increíble de pájaros. La cantidad de excremento es tal que no se puede caminar. El olor es tremendo, muy fuerte, hace mal”, describió.
Juan Pablo Aversa, subsecretario de Servicios Públicos y Ambiente, aclara que las políticas de su gobierno no están relacionadas con “querer o no querer a los animales o a la naturaleza”, sino con buscar la manera de atender los reclamos ciudadanos, así como los problemas de salud pública que genera el exceso de heces en la vía pública y el mal olor.
“Desde el inicio pensamos en medidas no estresantes ni lesivas para las aves, no buscamos eliminar sino mitigar los efectos sanitarios de esa superpoblación en el corto plazo, así como rediseñar el entorno de la ciudad para que vuelvan a encontrar refugio en los campos y abandonen el centro urbano”, señaló el funcionario, que forma parte de la gestión del intendente Leonardo Viotti (radicalismo).
Problema nuevo, soluciones nuevasA la hora de enumerar las causas de este problema, aparecen al menos dos: por un lado, el efecto isla de calor de la ciudad atrae a las aves. Además, el tipo de arbolado (exótico, con especies de gran porte y copa como plátanos y fresnos) ofrece abundante disponibilidad de refugio y alimento a estas especies.
Desde el gobierno local destacaron también un tercer motivo por el que tantas aves eligen como hábitat el centro de Rafaela. Según un informe elaborado por la Acción de Defensa Animal y Protección Ambiental (Adapa) y retomado por la municipalidad, es resultado de un problema más grande: la pérdida de cobertura vegetal nativa por el avance de la frontera agrícola, que deja sin lugares naturales de reproducción, refugio y alimentación a la fauna.
Muchas ciudades buscan lidiar con el exceso de población de algunos tipos de aves en su trama urbana, siempre bajo los argumentos de los problemas sanitarios asociados a sus deposiciones. En Rafaela, la municipalidad decidió convocar a referentes vecinales, empresariales, técnicos y ambientalistas para trazar una hoja de ruta que pueda tener resultados rápidos, sin por eso descuidar estrategias de fondo, como la reconstrucción de parches de arbolado en los campos que rodean la ciudad para que las aves vuelvan a encontrar allí refugio y alimentación.
Así nació el “Plan integral de mitigación de aves”, que sistematiza información y propone un plan de acción. Tras una serie de relevamientos y recorridos de conteo, se determinó que existen 85 especies de aves que habitan en la ciudad, de las cuales 8 (golondrinas, cotorras, tordos, estorninos y palomas, entre otras) aparecen como causantes de preocupación, más que nada en la zona del centro.
La gestión local dispuso trabajar con dispositivos que pudieran tener resultados rápidos, que incluyeron desde bolsas de naftalina (que no funcionaron) hasta la instalación de redes en las copas de los árboles y de un sistema de tecnología láser que está dando sus primeros pasos, con buenos resultados. “En nuestro caso se optó por poner un láser que no los deja dormir y los espanta, con la idea de que vayan a otros espacios verdes. Por ahora da resultado”, dijo Gieco.
Repensar el entornoDesde el gobierno local destacaron que, mientras se atiende a la urgencia, es clave pensar en una solución más estructural. Según Pablo Capovilla —naturalista, guía ornitológico y asesor de la intendencia—, el fenómeno de ciudades como dormideros de aves ocurre sobre todo en localidades ubicadas en regiones con fuertes cambios de uso del suelo en su entorno: “Esto que pasa en Rafaela lo veo también en Esperanza, Santa Fe y Rosario. Coincide con ambientes modificados y con entornos desnaturalizados. El desmonte del Espinal santafesino implicó la desaparición de algunas especies y la llegada de otras, como el estornino”, explicó.
“A este problema nuevo hay que buscarle una solución nueva, hay que convivir con estas especies”, sostuvo el experto, para quien hay que generar planes de arbolado más ambiciosos con foco en nativas, un compromiso con las áreas rurales para generar nuevos parches de bosques que contengan a estas aves y avanzar con corredores biológicos que sirvan para que los animales puedan reencontrar cierto equilibrio perdido. En ese punto, desde la Subsecretaría de Espacios Públicos y Ambiente subrayaron la importancia de trabajar “en el tiempo”.
“Hay urgencias y buscamos atenderlas, pero también hay que entender que es un problema ecosistémico que va a llevar tiempo reconstruir. Actuamos a corto plazo en la mitigación del problema con los láser y las redes y otras medidas disuasivas como los pinchos en la cartelería, mientras pensamos en el largo plazo y en el reforestado como una política pública que vaya más allá de nuestra gestión”, sintetizó Aversa.