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Qué se sabe del cargamento hoy del caso del cargamento de 442 kilos de cocaína que fue señalado por la DEA

Un avión cargado con 442 kilos de cocaína fue interceptado en un campo en jurisdicción del Paraje 79/800, en el departamento Vera, en el extremo norte de esta provincia. Fueron detenidos el p...

Qué se sabe del cargamento hoy del caso del cargamento de 442 kilos de cocaína que fue señalado por la DEA

Un avión cargado con 442 kilos de cocaína fue interceptado en un campo en jurisdicción del Paraje 79/800, en el departamento Vera, en el extremo norte de esta provincia. Fueron detenidos el p...

Un avión cargado con 442 kilos de cocaína fue interceptado en un campo en jurisdicción del Paraje 79/800, en el departamento Vera, en el extremo norte de esta provincia. Fueron detenidos el piloto y el copiloto de la aeronave, ambos bolivianos, y otras seis personas vinculadas con la logística del contrabando de estupefacientes, a quienes les incautaron dos camionetas 4x4, dos camiones de carga, equipos de comunicación satelital y bidones de combustible.

Además hubo otros seis detenidos. Según informaron fuentes de la Policía Federal Argentina (PFA), efectivos de la División Antinarcóticos de la fuerza interceptaron la aeronave, un Cessna 210, en el establecimiento Don Julio. Fue el corolario de una investigación iniciada en marzo a instancias de información aportada por la Drug Enforcement Administration (DEA), la agencia antidrogas norteamericana.

La pesquisa, impulsada por la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar), encabezada por el fiscal Diego Iglesias, con la participación del fiscal federal Matías Scilabra y del juez federal de Garantías N°1 de Rosario, Carlos Vera Barros, incluyó tareas de investigación, vigilancia y seguimientos realizados por brigadas y grupos especiales que contaron con apoyo logístico de elementos de la Fuerza Aérea Argentina, entre ellos, drones.

“Como resultado de las tareas investigativas, el personal detectó el arribo de una aeronave a un campo investigado en inmediaciones del establecimiento ‘Don Julio’; en ese momento se procedió a la interceptación en la pista clandestina, asegurando el lugar y deteniendo a los involucrados”, informó el Ministerio de Seguridad Nacional en un comunicado de prensa.

Operativos posteriores permitieron desarticular la logística en tierra relacionada con la operación de narcotráfico. Se incautaron una camioneta Toyota Hilux y una Ford Ranger, un camión Ford Cargo y un Fiat Iveco, equipos de comunicación, una antena satelital Starlink, teléfonos celulares y bidones de combustible.

Así fue el operativo para interceptar un avión con 400 kilos de cocaína en Santa Fe

Brigadas de la División Operaciones Federales −con intervención de unidades de la Hidrovía del Paraná, Rosario, Reconquista y de la División Unidad Operativa Federal (DUOF) Roque Sáenz Peña, Santa Fe y Corrientes− realizaron ocho allanamientos simultáneos en distintos puntos de la provincia.

“Los procedimientos se desarrollaron en domicilios vinculados a los detenidos e investigados en Vera y Calchaquí, incluyendo zonas urbanas y rurales asociadas a la maniobra criminal”, se informó.

Según surge de la investigación, la organización criminal utilizaba los campos del norte santafesino como base logística para recibir la droga por aire y luego distribuirla en Rosario y Buenos Aires.

Los responsables de la logística en tierra son lugareños, de quienes se sospecha que podrían tener directa relación con vuelos anteriores de avionetas que llegaban al lugar, descargaban la droga, cargaban combustible y retornaban a su lugar de origen: Bolivia.

Se investiga la relación entre los dueños del campo donde estaba la pista (oriundos de Fortín Olmos, una localidad cercana) y los arrendatarios del predio. “Nada está claro aún”, dijo una fuente de la investigación a LA NACION.

Dato clave

El dato clave que disparó la investigación fue un número de teléfono argentino —con característica del norte de Santa Fe— que fue contactado desde el exterior por Rojas Velasco. Ese hombre, según la fiscalía, guardaba relación con actividad aeronáutica clandestina para el contrabando de drogas. A partir de allí se identificaron otras seis líneas telefónicas vinculadas a ese número, lo que permitió a los investigadores de Procunar trazar un mapa de la organización en territorio argentino.

José Pedro Rojas Velasco, alias Pepa, un corredor de rally ejecutado por sicarios el 26 de abril pasado era un alfil conocido en Bolivia en el tráfico de la cocaína que se produce en el eje de Cochabamba y Santa Cruz de la Sierra. La Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) de Bolivia informó que Rojas Velasco ocupaba una posición de protagonismo dentro de la organización que lideraba Sebastián Marset y que se perfilaba para asumir un rol de mayor jerarquía tras la captura del uruguayo. “Esta persona tendría la posibilidad o la oportunidad de hacerse cargo de la organización”, señaló el coronel Jhonny Coca, de la fuerza especializada boliviana, a la que el propio Marset acusó de corrupta en varios videos tras su primera fuga.

La investigación también detectó que los integrantes de esta red utilizaban cuentas de la empresa Starlink para conectarse a internet, con titulares en Calchaquí y Corrientes, lo que evidenciaba una logística desplegada en una zona rural de difícil acceso, donde no hay señal de celular.

El seguimiento de las comunicaciones intervenidas entre el 17 de abril y el 1° de mayo de 2026 fue decisivo. Los fiscales identificaron a dos sospechosos principales —Alexis Pablo Antonio Espinosa y Jorge Díaz— que en sus conversaciones describían las condiciones del establecimiento rural Don Julio, ubicado en la localidad de La Sarnosa, departamento Vera, donde debía concretarse el aterrizaje.

El 17 de abril, ambos analizaron el estado del campo: caminos intransitables, barro profundo y sectores anegados que impedían el ingreso de un camión Ford Cargo al que llamaban “el grandote”. En esas escuchas mencionaban la presión de “el patrón” –que sería Rojas Velasco– para avanzar con las tareas pese a las dificultades. El 28 de abril surgió un imprevisto: el dueño del campo lo había alquilado a otro sujeto, identificado como “el Loquito C”, lo que generó alarma porque interfería con la planificación. En paralelo, los organizadores pedían imágenes de un camino interno al que llamaban “la pista”, lo que la fiscalía interpreta como una evaluación técnica del terreno para el aterrizaje.

El 1° de mayo, Espinosa pronunció una frase que los investigadores consideraron reveladora: “Vienen tres, una se va y dos quedan”, en lo que se interpretó como una alusión a las aeronaves o a los cargamentos. Díaz agregó que “el Gordo” contaba con un depósito dentro del monte donde podrían esconderse los elementos.

Los días 3 y 4 de mayo, el seguimiento GPS y la vigilancia terrestre confirmaron que ambos investigados ingresaron al campo, realizaron maniobras compatibles con el acondicionamiento de una pista de aterrizaje clandestina —incluso filmaron el lugar— y efectuaron recorridos reiterados con detenciones estratégicas en la intersección de la Ruta Provincial 284-S, lo que se interpretó como tareas de reconocimiento y control.

El lunes 5 de mayo, a las 9.33, llegó la comunicación definitiva. Espinosa le dijo a Díaz:“Ya están. Ya vinieron”. La fiscalía lo interpretó como la confirmación de que la maniobra era inminente. Ambos coordinaron concurrir de manera inmediata al campo.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/seguridad/que-se-sabe-del-cargamento-hoy-del-caso-del-cargamento-de-442-kilos-de-cocaina-que-fue-senalado-por-nid08052026/

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