Quién es Agostina Páez, la abogada argentina retenida en Río de Janeiro por una denuncia de racismo
Agostina Páez es una joven argentina que quedó bajo control judicial en Río de Janeiro luego de ser ...
Agostina Páez es una joven argentina que quedó bajo control judicial en Río de Janeiro luego de ser denunciada por insultos racistas contra un empleado de un bar de la ciudad brasileña. La Justicia local dispuso la confiscación de su pasaporte y la colocación de una tobillera electrónica mientras se investiga el episodio, ocurrido el 14 de enero.
La mujer tiene 29 años, es abogada e influencer y es oriunda de la provincia de Santiago del Estero. En sus redes sociales -que actualmente figuran privadas o desactivadas- tiene miles de seguidores. En Instagram llega hasta 40.000 y en Tik-Tok casi a 80.000.
No obstante, su nombre había ganado notoriedad pública en los últimos meses en la Argentina no solo por su alcance en redes sociales, sino por un conflicto judicial vinculado a su entorno familiar: es hija de Mariano Páez, un empresario del transporte involucrado en causas de violencia de género, según consignó el diario digital Info del Estero.
El empresario fue detenido el 10 de noviembre, acusado de agredir físicamente y amenazar a su expareja, la abogada Estefanía Budan. En el marco de esa causa, el 15 de diciembre la jueza ordenó su excarcelación bajo estrictas condiciones, entre ellas el uso de una tobillera electrónica, la prohibición absoluta de contacto con la denunciante y reglas de conducta cuyo cumplimiento es monitoreado de manera permanente. Sin embargo, el expediente judicial continúa en etapa de investigación.
Por su parte, Agostina Páez presentó una denuncia contra Budan, a quien acusó de hostigamiento, difamación y violencia digital, tanto a título personal como en representación de su hermana. “Terminamos siendo víctimas también de ella y, obviamente, de las consecuencias de los actos de mi padre”, sostuvo en una entrevista con el diario El Liberal.
Según relató en esa oportunidad, los mensajes y publicaciones que motivaron su presentación judicial incluyeron referencias directas a su familia. “Lo único que le pedía es que no publique cosas con el nombre de mi hermana porque ella va al colegio”, afirmó. También aseguró que Budan “decía que mi papá golpeaba a mi hermana” y que “hablaba de mi mamá fallecida, decía que mi papá la golpeaba”.
La abogada aclaró además que no fue testigo de los episodios denunciados contra su padre y remarcó que su acción judicial respondió exclusivamente a su situación personal. “¿Yo qué culpa tengo de lo que haga mi papá? Yo no lo defiendo y que él pague lo que tenga que pagar”, expresó.
Mientras ese conflicto seguía su curso en la Argentina, Páez quedó involucrada en un nuevo episodio judicial, esta vez en Brasil. Según informó el medio local G1, el hecho ocurrió el 14 de enero en un bar del barrio de Ipanema, en la zona sur de Río de Janeiro, donde se produjo una discusión a raíz de un supuesto error en el pago de la cuenta.
De acuerdo con la denuncia, el empleado del local fue a revisar las cámaras de seguridad y observó cómo la joven se retiraba del lugar imitando a un mono, reproduciendo sonidos del animal y pronunciando la palabra “mono”, utilizada de manera peyorativa y discriminatoria para referirse a personas negras. La víctima declaró ante la policía que Páez también lo señaló con el dedo y le dirigió insultos raciales, llamándolo “negro” de forma despectiva.
Tras la denuncia, la argentina fue trasladada a una comisaría, donde se resolvió el secuestro de su pasaporte y su derivación al sistema penitenciario para la colocación de una tobillera electrónica. La causa es investigada por injuria racial, una figura que en Brasil fue equiparada al delito de racismo, con penas previstas de entre dos y cinco años de prisión y sin posibilidad de excarcelación bajo fianza.