Racing, en una encrucijada: desencanto de la gente, desgaste dirigencial y un proyecto futbolístico en el abismo
Racing hizo de la derrota una costumbre. De la bronca y el desencanto de su gente, una lógica consecuencia. De la desesperanza, una alarmante característica. De los bajísimos rendimientos, una m...
Racing hizo de la derrota una costumbre. De la bronca y el desencanto de su gente, una lógica consecuencia. De la desesperanza, una alarmante característica. De los bajísimos rendimientos, una matriz. Y de las decisiones erróneas, un círculo vicioso. Hundido en las tablas, último en la zona B (con apenas 5 puntos) y 24° en la acumulada de la temporada, también es el equipo de peor rendimiento entre los 30 de Primera de este semestre. En esas circunstancias, este viernes a las 21.15 la Academia se enfrentará con Sarmiento en el Cilindro, donde el clima en las tribunas estará impregnado por el paupérrimo presente.
Hernán Lacunza, de permanente raid mediático por sus aspiraciones presidencialistas para las elecciones nacionales de 2027, en la noche del jueves anunció su pedido de licencia como vicepresidente primero de Milito, cuya imagen también se veía perjudicada por las críticas que recibía el exministro de Economía al sobreexponerse con sus asuntos mientras el club se encuentra en crisis. En tanto, con afiches virtuales, cadenas de WhatsApp y hasta un audio que se viralizó, un grupo opositor convoca a manifestarse contra la actual conducción, con una advertencia incendiaria: “o rectifican el rumbo, o se van”.
Las últimas tres derrotas del equipo de Juan Pablo Vojvoda hicieron recrudecer un clima irrespirable en la mitad celeste y blanca de Avellaneda, donde el hartazgo impacta de lleno en la figura de Diego Milito, el ídolo inmaculado como jugador que se transformó en un presidente insultado en las tribunas. Sebastián Saja, el director deportivo que eligió Milito para liderar la secretaría técnica desde fines de 2024, también es parte de la cadena de responsabilidades de la descontrolada caída libre de la Academia.
Milito, Saja y Vojvoda, reunidos el lunes tras la derrota con Huracán, consensuaron la continuidad de un ciclo que ya se encuentra en estado crítico. Los protagonistas de ese cónclave saben, al margen de la versión oficial de haber visto “con fuerzas” al técnico, que el “respaldo” está sujeto a dos factores: Racing hoy no tiene un entrenador de apellido “potente” para asumir en lo inmediato y, fundamentalmente, el domingo 27 de septiembre se jugará el año ante Boca, en el cruce de cuartos de final de la Copa Argentina.
El duelo con Sarmiento está repleto de una carga negativa previa, aunque paradójicamente su resultado no pone en riesgo necesariamente el cargo de Vojvoda. La proximidad del clásico decisivo con Boca, que se jugará el siguiente fin de semana en Rosario, es el verdadero punto crítico tanto para el técnico como para el rumbo entero que pueda tener Racing para el año que viene. “Se juega todo contra Boca, no es momento de cambiar de técnico con el partido de Boca tan cerca”, enfatizaron altas fuentes dirigenciales consultadas por LA NACION respecto del cuadro de situación.
Ganarle a Sarmiento es imperioso. Sin embargo, hasta un nuevo resultado adverso (salvo que se dé en forma “catastrófica”) no interrumpiría el ciclo de Vojvoda. El motivo, según pudo confirmar este medio, es porque en Racing consideran que ir con un técnico interino al duelo con Boca sería empeorar la situación. No obstante, una victoria ante el Verde de Junín representaría un alivio pasajero, es cierto, pero tampoco modifica el escenario central: el futuro del cuerpo técnico está atado a la Copa Argentina.
Con ocho fechas seguidas sin victorias (y seis derrotas), Racing además combina niveles subterráneos con lesiones. Marcos Rojo es, sin embargo, uno de los pocos futbolistas cuyo rendimiento está por encima de la media. El zaguero, uno de los capitanes del plantel (Facundo Cambeses lleva el brazalete), también se convirtió en noticia en la previa al encuentro con Sarmiento: Estudiantes, el club que lo vio nacer futbolísticamente, quiere contar con sus servicios para reforzar la defensa en las semifinales de la Copa Libertadores, ante Flamengo.
“Nosotros no tenemos ninguna intención de negociar a Marcos”, le confirmaron desde Racing a LA NACION. Sin embargo, en los pasillos del Cilindro hay una inquietante referencia sobre este caso: “Para él seguramente es una tentación”. Rojo, que tiene contrato con la Academia hasta fin de año, había intentado marcharse en esta temporada al Pincha, pero la operación quedó trunca porque el club de Juan Sebastián Verón no quería abonar un resarcimiento.
En paralelo, el armado de la defensa para el duelo con Sarmiento se vio afectado porque los dos laterales derechos están en la enfermería: Ezequiel Cannavo salió con una lesión muscular ante Huracán y Juan Barinaga, su reemplazante, también. Así las cosas, sin otra opción natural dentro del plantel (Tobías Rubio se había marchado a Unión, a préstamo), Nazareno Colombo reapareció en la nómina de convocados. El zaguero, que había jugado de 4 ante Rosario Central en enero de este año, mientras Gustavo Costas exigía y exponía públicamente que quería un lateral derecho, es muy resistido por el público. Luego de un error ante Tigre, los hinchas le hicieron la cruz y el futbolista pidió –sin éxito- salir de la institución.
Mateo Martínez, zaguero juvenil que debutó en este semestre y se destacó positivamente cada vez que le tocó jugar, había perdido su sitio por el arribo de Matías Pérez, marcador central proveniente de Cerro Porteño. El ex Lanús, que tuvo un error en la acción del 2-1 de Huracán el último domingo, también quedó al margen del partido con Sarmiento por cuestiones físicas.
En las caídas con Independiente Rivadavia, Atlético Tucumán y el Globo, Vojvoda empezó a hacer cambios alejados de la lógica que había mostrado previamente, llegó a ensayar durante esta semana con un cambio de esquema: 3-4-1-2. Lo llamativo es que probó a Matías Zaracho, de recurrentes carencias físicas desde su regreso al club, como lateral-mediocampista por la derecha.
En el ataque, en tanto, los ocho goles convertidos en nueve fecha desnudan la falta de potencia que tiene este Racing en el área rival. Los delanteros, además, apenas aportaron uno de esos ocho gritos en lo que va del Clausura (lo hizo Duván Vergara, ante Tigre). Adrián Martínez, el goleador que hacía conquistas desde todo ángulo y de cualquier manera, no convierte desde el 16 de julio, cuando Vojvoda debutó como entrenador de la Academia: con el arco vacío, el 9 empujó a la red en el 4-1 a Defensa y Justicia, frente al que previamente había fallado un penal.
“Maravilla está pasando un momento muy malo y se lo nota sin confianza. Ya no tiene más el centro preciso de Gaby Rojas ni la sociedad con (Maximiliano) Salas, con el que se repartía la lucha en ataque. Ahora tiene que hacer todo junto y, para colmo, erra las pocas que tiene. Es un combo maléfico que desespera a cualquier goleador, lo entiendo. Todo empezó a darse desde aquel penal fatídico con Independiente. Desde aquel momento perdió su fe futbolística, su confianza”, analizó –en Corazón Académico- Raúl “Toti” Iglesias, goleador ochentoso de la Academia, sobre el presente de Martínez.
Mientras el ataque de Racing carece de pólvora, lo que sobra es fuego en la interna política. Con el corrimiento de Lacunza, quien se había transformado en un peso para la imagen (debilitada) de Milito, esta semana retumbó un audio de WhatsApp enviado por Gerardo González, miembro de la oposición, quien planteó ir más allá en las manifestaciones contra la directiva: “Llegó el momento de pasar a la acción. Ya no sirve más la puteadita en la cancha e irse a casa. Es el momento de convocar a una marcha y demostrarles a estos tipos que o se van ahora o rectifican; o que digan que no están preparados para manejar un club gigantesco”.
En las redes, con afiches virtuales, invitan a insultar a Milito durante el partido en el minuto 22, el emblemático dorsal con el que había regresado para ser campeón en 2014 como capitán de la Academia. “Vinieron a desfinanciar, vaciar y gerenciar. Está en nosotros si lo vamos a permitir. Faltan dos años y tres meses, y el año que viene nos mandan a la B”, había redoblado la apuesta González en ese audio que giró en el mundo Racing. En un clima de crispación creciente, Racing saldrá a enfrentar a Sarmiento con el pleno conocimiento de que no hay margen a más cachetazos. Y que la paciencia, más que escasa, en muchos casos se agotó.