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Reconvertir un local vacío en departamento: cuánto cuesta, qué permisos se necesitan y qué rentabilidad da en CABA

Transformar un local comercial en vivienda no es un tema sencillo. Según explica Mariano García Malbrán, presidente de la Cámara de Empresas de Servicios Inmobiliarios (Camesi), el primer paso ...

Reconvertir un local vacío en departamento: cuánto cuesta, qué permisos se necesitan y qué rentabilidad da en CABA

Transformar un local comercial en vivienda no es un tema sencillo. Según explica Mariano García Malbrán, presidente de la Cámara de Empresas de Servicios Inmobiliarios (Camesi), el primer paso ...

Transformar un local comercial en vivienda no es un tema sencillo. Según explica Mariano García Malbrán, presidente de la Cámara de Empresas de Servicios Inmobiliarios (Camesi), el primer paso es hacer una factibilidad previa, antes de comprar o de iniciar obra. Es decir, hay que verificar si en esa parcela el uso residencial está permitido por el Código Urbanístico, luego revisar el reglamento de copropiedad y administración horizontal si el local está dentro de un edificio, y analizar si el inmueble puede cumplir condiciones de habitabilidad en cuanto a iluminación, ventilación, altura, baño, cocina, salubridad, seguridad, medios de salida e instalaciones.

Luego es el turno de la intervención de un profesional: un arquitecto, ingeniero o maestro mayor de obras según corresponda, que se ocupa de armar el proyecto, tramitar el permiso de obra y definir si alcanza con una intervención menor o si la obra requiere un trámite más completo.

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“En CABA, el Código de Edificación exige que toda vivienda tenga como mínimo un estar-comedor, dormitorio, cocina y baño; en vivienda mínima admite un ambiente integrado estar-comedor-dormitorio-cocina más baño en un monoambiente. También fija superficies mínimas, lados mínimos, altura libre mínima e iluminación y ventilación para los locales habitables”, detalla García Malbrán.

Por su parte, Jonathan Balbis, desarrollador de Spazios, coincide en que el paso más crítico es evaluar si el local tiene potencial real para ser reconvertido. “Muchos proyectos se caen en esta etapa inicial porque el local simplemente no verifica los coeficientes de iluminación y ventilación que exige el Código de Edificación para uso residencial”, aclara. Y advierte que en la Ciudad, la normativa establece que los locales de permanencia (living, comedor, dormitorios) deben iluminarse y ventilarse a espacio urbano o patio vertical, con un coeficiente de iluminación mínimo de 4,5 para vivienda. De manera que un local típico de planta baja, con una sola apertura al frente y medianeras ciegas en los laterales, muchas veces no puede cumplir este requisito sin intervenciones costosas o directamente imposibles de ejecutar. “Si el local no resuelve iluminación y ventilación, la reconversión no es viable, sin importar cuánto se invierta en el resto”, señala.

Asimismo, Balbis explica que hay un factor que muchas veces se subestima que es que lo que hace valioso a un local comercial, es decir, la visibilidad, el frente a la calle, el tránsito peatonal, es precisamente lo que le resta atractivo como vivienda. “Una unidad en planta baja con apertura directa a la vereda no es, en principio, un producto fácil de vender”, dice. Y por otra parte, una vez superada esa barrera, es necesario verificar la altura libre (mínimo 2,60 m para uso residencial), las posibilidades de incorporar baño, cocina y espacios de guardado según los mínimos del código, y si la unidad cumplirá con la superficie mínima. “Recién ahí tiene sentido avanzar con un proyecto”, sostiene el desarrollador de Spazios.

Otro punto importante a considerar según García Malbrán es la factibilidad jurídica; para ello, si el inmueble está en propiedad horizontal, es necesario leer el reglamento de copropiedad. “El Código Civil y Comercial exige que el reglamento determine el destino de las unidades funcionales, y su modificación requiere, como regla general, mayoría agravada de dos tercios de la totalidad de propietarios para la modificación, que se hace por escritura y debe ser inscripta en el Registro”, detalla. Luego será indispensable registrar planos, tramitar permiso de obra, actualizar instalaciones y, eventualmente, modificar la documentación registral/catastral. Además de dar de baja o regularizar la habilitación comercial, si el local tenía una actividad habilitada.

“La advertencia central es que si el reglamento dice que la unidad es exclusivamente local comercial, no alcanza con que urbanísticamente se pueda vivir allí. Hay que resolver el tema consorcial y registral, porque de lo contrario la unidad puede tener problemas para alquilarse, venderse, asegurarse o escriturarse como vivienda”, dice el presidente de la Camesi.

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Para Balbis también es importante verificar el inmueble, desde lo materializado en el proyecto hasta lo que se encuentra en los planos, para evaluar si es posible la reconversión. “Si el inmueble no tiene planos aprobados, hay que relevar antecedentes en DGROC (Obras y Catastro del GCBA), y si no existen, avanzar con una regularización de obra con proyecto de modificación”, destaca.

García Malbrán apunta que para tareas menores en edificios existentes puede corresponder un Aviso de Obra, pero una reconversión real de local a vivienda normalmente exige un Registro de Plano de Obra Civil en etapa proyecto y luego un Permiso de Ejecución de Obra Civil. El GCBA clasifica los permisos en micro obra, obra menor, obra media y obra mayor; la micro obra llega hasta 50 m², pero no todos los cambios de uso pueden ir por esa vía. “Además, pueden requerirse permisos o certificaciones de instalaciones sanitarias, eléctricas, gas, ventilación mecánica y prevención contra incendio, según el caso. Si el edificio tiene protección patrimonial o está en un área especial, la intervención puede requerir visado adicional del organismo competente”, aclara.

Valores, tiempos y rentabilidad

En cuanto a los costos, el presidente de Camesi sostiene que varía muchísimo según el estado inicial del local. “No es lo mismo un local con baño, buen frente, altura reglamentaria y conexión cloacal que un local profundo, sin ventilación suficiente o con instalaciones obsoletas”, asegura. Y detalla que como referencia para este año, una refacción integral de baño puede estar en el orden de los US$ 5500, mientras que una cocina completa alrededor de US$ 6200, tomando relevamientos de Reporte Inmobiliario. En tanto que refaccionar cocina y baño de dimensiones reducidas se ubica cerca de US$13.000 durante el primer tramo de 2026. De manera que considera que para una reconversión completa de un local chico o mediano en CABA, una banda razonable de mercado sería para una intervención simple desde US$600/m² a US$900/m², si no hay grandes cambios estructurales ni problemas de instalaciones. Para una integral entre US$900/m² y US$1400/m², cuando hay que rehacer baño, cocina, electricidad, pisos, cielorrasos, carpinterías, ventilación y frente, mientas que para casos complejos el costo estará por encima de esos valores si hay patrimonio, estructura, gas, accesibilidad, fachada o reforma de reglamento de propiedad horizontal. “A eso hay que sumarle honorarios profesionales, derechos, tasas, planos, gestoría, eventuales adecuaciones consorciales y un margen de contingencia. En este tipo de obra no presupuestaría sin una reserva mínima del 10% al 15% para imprevistos”, aclara García Malbrán.

Una cuestión no menor es considerar los tiempos; en este caso, sostiene que en un caso simple, sin conflicto de consorcio y sin objeciones técnicas, el proceso puede demorar entre tres y cinco meses. Pero si hay que modificar reglamento de propiedad horizontal, aprobar en asamblea, intervenir escribano, modificar planos o tratar un inmueble con protección patrimonial, el plazo puede irse fácilmente a seis, nueve o 12 meses. “El tiempo no lo define solo la obra, muchas veces lo define la documentación”, aclara.

Por último, será necesario evaluar la rentabilidad que, para García Malbrán, depende de la compra. “El negocio aparece cuando el inversor logra comprar el local con un descuento relevante respecto de un departamento comparable y cuando el costo de conversión no se come ese diferencial”, dice. Y añade que “en una reconversión bien comprada, la renta puede superar el promedio de mercado. Por ejemplo, si una unidad comparable rinde 5,8% bruto anual, pero el inversor logra quedar all in —compra más obra más gastos— un 20% por debajo del valor de un departamento equivalente, la renta bruta sobre capital invertido puede acercarse al 7,2%. Pero si paga el local caro o la obra se encarece, la rentabilidad baja rápidamente”, señala. “No todos los locales sirven, pero los que sirven pueden ser un producto muy atractivo: planta baja, acceso independiente, bajas expensas, apto para adultos mayores, personas con movilidad reducida, vivienda-estudio o alquiler temporario si cumple la normativa”, dice.

Sin embargo, sostiene que la clave no es comprar por precio sino por viabilidad. “Un local barato que no puede transformarse legalmente en vivienda puede terminar siendo caro. Un local correcto, bien ubicado y bien reconvertido puede transformar un activo comercial vacante en una unidad residencial rentable y con demanda”, analiza.

Para Balbis, la reconversión de un local en departamento no es un negocio de renta mensual: es esencialmente una operación de flipping, es decir, comprar un activo depreciado, transformarlo y reinsertarlo en el mercado a un valor superior. “La rentabilidad hay que medirla sobre el capital total invertido al momento de la venta, no como un porcentaje anual de alquiler. Comprando bien, planificando costos con precisión y ejecutando con eficiencia, el flipping puede dar entre un 10% y un 20% de rentabilidad en dólares en menos de un año”, advierte.

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“Para entender el potencial, alcanza con mirar los números: un local desocupado en una zona sin tracción comercial, pero con potencial demanda residencial puede adquirirse en CABA alrededor de los US$1000/m² a US$1400/m². El mismo espacio, transformado en un departamento bien terminado, puede salir al mercado entre US$1900/m² y US$2200/m²”, explica y asegura que la brecha entre esos dos valores es el negocio.

Hoy el flipping dejó de ser una oportunidad evidente para convertirse en un negocio de precisión. “El costo de construcción en dólares subió fuertemente en los últimos dos años y hoy el margen no lo define el mercado sino la calidad de las decisiones: qué local se elige, a qué precio se compra, cuánto cuesta la obra y qué tan rápido se vende el producto terminado. Los costos de entrada y salida de una operación pueden representar hasta el 12% del total, y cada mes adicional de obra o comercialización erosiona el retorno. La reconversión bien ejecutada tiene lógica financiera clara. Pero no es un negocio para improvisar: requiere dominar simultáneamente la normativa de CABA, los costos de obra actuales y la dinámica de precios del barrio donde se opera”, finaliza el desarrollador de Spazios.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/propiedades/inversiones/reconvertir-un-local-vacio-en-departamento-cuanto-cuesta-que-permisos-se-necesitan-y-que-nid13062026/

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