Reforma laboral: la CGT redobla la presión y apunta a los diputados indecisos para forzar más cambios
Los jefes de las Confederación General del Trabajo (CGT) darán hoy, a las 11, una conferencia en su sede de Azopardo 802 para detallar el anuncio del paro nacional sin movilización para el día ...
Los jefes de las Confederación General del Trabajo (CGT) darán hoy, a las 11, una conferencia en su sede de Azopardo 802 para detallar el anuncio del paro nacional sin movilización para el día en que se trate la reforma laboral del Gobierno en Diputados. La decisión de convocar al cuarto cese nacional de actividades en lo que va del mandato de Javier Milei se tomó el lunes durante una reunión por Zoom del consejo directivo. Pese a los cuestionamientos de sectores más críticos e intransigentes, en la central obrera se impuso “una lectura mayoritaria de no convocar nuevamente a la calle”, tras la desdibujada marcha de la semana pasada durante la sesión en el Senado, para focalizar el plan de lucha en los centros productivos con una paralización total.
“La industria está en un momento muy delicado y esta ley viene a castigar a los trabajadores. En dos años se perdieron más de 270 mil puestos laborales netos y 20 mil empresas cerraron”, alertan en la primera plana sindical.
De acuerdo a la última actualización del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), dependiente de la Secretaría de Trabajo, entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 se perdieron 192.328 puestos de asalariados privados y 79.620 públicos. En paralelo, según los recientes datos del Indec, en diciembre del año pasado la capacidad instalada industrial cayó al 53.8%, por debajo del 56,7% que había registrado el mismo mes en 2024. Esta mañana se conoció el anuncio del cierre definitivo de la fabricante de neumáticos Fate y el despido de 920 empleados. Operaba con el 30% de su capacidad.
“El problema el Gobierno hoy no lo tiene en las calles, sino en las fábricas”, afirmó uno de los popes sindicales.
En medio de negociaciones que se recrudecieron tras el fallido artículo 44 sobre el régimen de licencias e intensos focos de disputa sobre otros puntos sensibles, como el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), la cúpula de la CGT también desembarcará este miércoles en el plenario de comisiones de las 14 en el Anexo de la Cámara Baja, donde el oficialismo pretende lograr dictamen para llevar el proyecto al recinto la jornada siguiente. “Van los tres secretarios generales”, le confirmaron a LA NACIÓN desde la CGT sobre la presencia en el edificio parlamentario de los triunviros Jorge Sola (Seguros), Cristian Jerónimo (Vidrio) y Octavio Arguello (Camioneros).
En la Cámara baja, además del rol opositor de una bancada peronista alicaída, para la central obrera serán decisivos los zigzagueantes bloques “de centro”. Con 18 miembros, el principal es Provincias Unidas, donde conviven expresiones dialoguistas, reformistas y antagónicas respecto a la reforma laboral libertaria. La posición sobre el quórum, no obstante, está unificada. De haber sesión este jueves, la jefa de la bancada, Gisela Scaglia, anticipó que no se sentarán en las bancas para habilitar el debate. A su vez, un diputado del espacio le adelantó a este medio que presentarán “una alternativa al FAL”, con el cual se pretende cambiar el esquema indemnizatorio, y marcó que “hay un encuentro pendiente” con la CGT.
El espiral de intercambios desatado por la caída del ítem que proponía reducir entre 50% y 75% el salario durante enfermedades no laborales trastocó las expectativas del Gobierno en Diputados, donde ese artículo –que había pasado por debajo del radar– sumó rechazos generalizados una vez que tomó estado público por fuera de la discusión palaciega. Su eliminación, de movida, hará que el proyecto vuelva a la Cámara alta, donde el oficialismo había logrado una victoria holgada en su media sanción, aunque debió introducir más de 50 cambios de último momento. Entre ellos, algunos pactados con la CGT, como el alivio a las contribuciones de las obras sociales y la continuidad de las cuotas solidarias.
Los sindicatos creen que “las revisiones podrían incrementarse aún más” y, en consecuencia, obstaculizar el ansiado triunfo político por parte de la Casa Rosada de inaugurar las Sesiones Ordinarias con la ley aprobada. Los defensores de la reforma laboral vislumbran un cambio de época, donde afirman que el marco actual “está agotado” tras más de una década sin crecimiento sostenido del empleo formal en la Argentina y auguran que el proyecto reducirá la litigiosidad imperante y agilizará las condiciones de contratación de los empresarios. En cambio, los detractores gremiales responden que profundizará cifras acuciantes para la industria en su conjunto, aunque reconocen que “es inevitable discutir una modernización” y que “en las bases hubo una penetración del voto a Milei”.
¿Adhiere la UTA?El llamado de la CGT a un nuevo paro se constituyó con el compromiso de “la adhesión de todos los sindicatos del transporte”, claves en la efectividad de la medida. Entre ellos, se destacó el comunicado de respaldo de la Unión General de Asociaciones de Trabajadores del Transporte (UGATT), conducida por el ferroviario Omar Maturano e integrada por La Fraternidad, UTA, Carga y Descarga y Estaciones de Servicio, un bloque no alineado con las actuales autoridades cegetistas y ligado a la figura del gastronómico Luis Barrionuevo. En las últimas horas, sin embargo, se acrecentaron las dudas sobre si el gremio de colectiveros conducido por Roberto Fernández parará.
“Está jugando su propio partido”, le cuestionó una voz sindical a Fernández. A fines del año pasado, el secretario general había retirado a la UTA del consejo directivo de la CGT en rechazo a la llegada de Jerónimo al triunvirato, a quien acusa de haber pergeñado una toma de su gremio tiempo atrás. El hecho dejó secuelas y hoy, paradójicamente, el alcance del paro dispuesto por la actual conducción quedó en vilo por la postura que Fernández finalmente tomará. “Vamos a adherir”, afirmaron desde UTA esta semana sin mayores precisiones.
Por eso, en Azopardo desconfían que ese mensaje se traduzca en un cese de actividades. En la última huelga, con el anterior triunvirato, la UTA acompañó formalmente la medida, pero sin parar los colectivos que manejan sus afiliados bajo la explicación de que regía una conciliación obligatoria, maniobra calificada de traición en la CGT. La medida de fuerza, como consecuencia, no tuvo el efecto deseado. Ahora, el escenario podría repetirse. El 10 de febrero, el Ministerio de Capital Humano le dictó una nueva conciliación obligatoria a la UTA por el plazo de 15 días, un argumento que en este caso podría ser utilizado otra vez por el gremio de Fernández para no parar.