Reseña: “Sinsonte”, de Walter Tevis
“Enseñar a leer es un crimen Leer es algo muy íntimo. Te acerca demasiado a las emociones y a las ideas de los demás”, le dice Robert Spofforth a Paul Bentley. Ellos son dos de los protagon...
“Enseñar a leer es un crimen Leer es algo muy íntimo. Te acerca demasiado a las emociones y a las ideas de los demás”, le dice Robert Spofforth a Paul Bentley. Ellos son dos de los protagonistas de Sinsonte, la novela de Walter Tevis (1928-1984).
El escritor estadounidense autor de obras tan diferentes como El hombre que cayó a la Tierra, Gambito de Dama y El color del dinero creó para Sinsonte un escenario distópico situado en unos Estados Unidos del siglo XXV: para esa época la población de la Tierra es de diecinueve millones de habitantes y hace mucho que no hay nacimientos ni familias. Es un mundo de analfabetos en el que Random House publicó su último libro en 2189. Los robots (en realidad androides) desempeñan casi todos los trabajos (incluso labores de gobierno, educación, sanidad y justicia) y si bien fueron fabricados para servir a los humanos también ejercen un control sobre ellos.
Spofforth es un robot Máquina Nueve, “un hombre negro en la flor de la vida” diseñado para vivir eternamente, pero su cuerpo carece de conductos lacrimales y órganos reproductivos. Lo han nombrado decano de la Universidad de Nueva York y cuando se entera de que Bentley sabe leer le entrega una colección de películas mudas para que descifre lo que dicen los actores y le pide que anote sus conclusiones en un diario.
Más adelante Bentley conoce a Mary Lou Borne, inician una relación amorosa y terminan viviendo juntos, un delito por el cual Paul es encarcelado, y Spofforth se lleva a Mary Lou a vivir con él.
Sinsonte atrae más por su ambientación futurista que por el desarrollo concreto de su argumento. Tevis va generando un inquietante glosario para su distopía: “autobuses mentales” (el único medio de transporte del siglo XXV); “sopores” (sedantes que los humanos consumen constantemente); “inmolaciones colectivas” (el frecuente suicidio de tres personas al estilo bonzo). Hay consignas que rigen la vida de la gente (“Entrégate a la pantalla” fomenta la adicción televisiva; “Estar solo es mejor” promueve el sexo rápido sin vínculos afectivos) y severas normas para mantener el distanciamiento social (el simple hecho de hablarle a alguien puede considerarse una “Invasión de la Intimidad”).
Para valorar con justicia esta novela hay que tomar en cuenta que fue publicada originalmente en 1980. Sin duda Un mundo feliz, Fahrenheit 451 o ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? deben haber influido en Tevis, pero de la misma manera Sinsonte ha influido en muchas obras de ciencia-ficción posteriores, en especial las que especulan en torno a la progresiva automatización en la vida humana y la posibilidad de que algún día un robot sea capaz de sentir emociones.
Sinsonte
Walter Tevis
Trad: Jon Bilbao
Impedimenta
282 págs
$ 51.900
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/ideas/resena-sinsonte-de-walter-tevis-nid14022026/