Generales Escuchar artículo

Robó un avión sin ser piloto, despegó y hasta hizo una increíble acrobacia, pero todo terminó mal: “Me faltan algunos tornillos”

El 10 de agosto de 2018, el estadounidense Richard Russell comandó un avión comercial por primera vez. Fue en el aeropuerto internacional de Seattle-Tacoma. Subió a la cabina, prendió los motor...

Robó un avión sin ser piloto, despegó y hasta hizo una increíble acrobacia, pero todo terminó mal: “Me faltan algunos tornillos”

El 10 de agosto de 2018, el estadounidense Richard Russell comandó un avión comercial por primera vez. Fue en el aeropuerto internacional de Seattle-Tacoma. Subió a la cabina, prendió los motor...

El 10 de agosto de 2018, el estadounidense Richard Russell comandó un avión comercial por primera vez. Fue en el aeropuerto internacional de Seattle-Tacoma. Subió a la cabina, prendió los motores, carreteó por la pista y despegó el Bombardier Q400 con capacidad para 76 pasajeros, que entonces estaba vacío.

El detalle diferencial en el caso de este joven es que él no era piloto. Jamás había volado un avión. Trabajaba como agente de servicios en tierra en ese aeropuerto y esa tarde había decidido robar una aeronave. Así emprendió su propio vuelo y hasta tuvo el atrevimiento de realizar una arriesgada pirueta sobre el agua.

“Solo soy un tipo destrozado, supongo que me faltan algunos tornillos”, le dijo el propio Russell al operador en la torre de control. Uno de los tantos mensajes que envió durante su primera -y última- travesía aérea.

Un cargo en el aeropuerto

Los familiares y amigos de Russell le decían cariñosamente “Beebo”. El documental #Skyking (Rey de los cielos), realizado para la cadena televisiva A&E, hace un pequeño raconto de su vida. El joven nació en Florida, pero se trasladó pronto a Wasila, Alaska. Allí fue junto a su hermana pequeña y su madre, Karen, que se habría mudado para escapar de un esposo abusivo.

En 2012 se casó con Hannah, una muchacha de Oregon a quien había conocido en un grupo de acción evangélica en el pequeño pueblo Coos Bay, en la costa de ese estado. Luego decidieron mudarse a Sumner, en el estado de Washington, donde el muchacho consiguió trabajo en el aeropuerto de Seattle Tacoma.

Entró como personal de tierra de la compañía Horizon Air, una filial de Alaska Air. Su tarea principal tenía que ver con la carga de equipaje y también podía remolcar los aviones en la pista. Pero había algo en su empleo que no lo satisfacía. Es que los trabajadores de tierra ganaban muy poco dinero y estaban sobrecargados de trabajo. Además, según un compañero de Beebo, los pilotos y la tripulación trataban a estos trabajadores con poco respeto. Los llamaban despectivamente “ratas de trampa”.

Pese a todas estas desventajas, el joven seguía trabajando en el aeropuerto porque tenía esperanzas de ascender a un puesto gerencial. Pero, de acuerdo a #SkyKing, Russell veía cómo se frustraban una y otra vez sus intentos por ascender cargos en la compañía aérea. Estas decepciones lo hundieron poco a poco en un estado depresivo que mantuvo oculto a sus familiares.

Esta desilusión puede haber sido la razón por la cual el joven, burlando los controles aeronáuticos, se subiera al avión turbohélice de la compañía Horizon Air el 10 de agosto de 2018 y lo hiciera despegar a las 19.32 de aquel atardecer estival.

“Solo soy un tipo destrozado”

A partir de allí, cuando en el control del aeropuerto se dan cuenta de que alguien había echado a volar sin permiso un Bombardier Dash 8 Q400, comienza una comunicación en la que el piloto neófito oscila entre la incoherencia y el arrepentimiento.

“Aeronave en Charlie en la pista 1-6-Centro, identifíquese”, dijo el controlador aéreo. Ante el silencio del piloto, el hombre continuó a los gritos: “¿Quién es el Dash 8 en la pista 1-6 Centro?”.

Cuando al final se decidió a hablar, el muchacho declaró: “Tengo mucha gente que se preocupa por mí y les va a decepcionar saber que hice esto. Quisiera disculparme con todos y cada uno de ellos. Solo soy un tipo destrozado, supongo que me faltan algunos tornillos. Nunca lo supe hasta ahora”.

A la vez que el muchacho desde el aire trataba de explicar su arrebato aeronáutico, las fuerzas de seguridad de Estados Unidos comenzaron a actuar, porque entendieron el robo de un avión como un latente peligro de atentado contra la población.

#SkyKing, trailer oficial

Es así como, a los pocos minutos del insólito despegue, el ejército estadounidense decidió actuar. Lanzó dos cazas F-15 armados desde Oregon para seguir el Bombardier de Beebo.

En dos ocasiones el controlador aéreo quiso que Russell aterrizara el avión en una base aérea cercana, en McChord. Pero el empleado de Horizon Air, ya al tanto de que había dos aviones de la Fuerza Aérea tras sus pasos, se negó a hacerlo y señaló: “Esos tipos me darían una paliza si intentara aterrizar allí”.

Una travesía errática y una última pirueta

El recorrido de Russell en su travesía aérea fue errático y duró más de una hora (73 minutos). Llegó a volar por encima de un volcán Rainier de unos 4500 metros de altura, por el Parque Nacional que rodea ese monte. También sobrevoló, aunque brevemente, las zonas urbanas de Seattle y Tacoma. Estaba claro que no tenía un rumbo ni un objeto definido.

En algún momento, cuando conversaba con el controlador aéreo, Beebo le dio su nombre real. Y cuando le preguntaron sobre su experiencia en un avión, él respondió: “No necesito tanta ayuda. Yo jugué antes algunos videojuegos”.

Mientras el hombre de la torre de control trataba de desviar al inexperto piloto de áreas urbanas y del posible cruce con otros aviones comerciales, él continuaba enviando mensajes donde la paranoia se mezclaba con el arrepentimiento. “Esto sea probablemente cadena perpetua para un tipo como yo”, decía o también: “Escuchame, perdón por todo. Espero no haberte arruinado el día”.

El momento más sorprendente de este vuelo se dio alrededor de las 8.30 cuando Beebo anunció que iba a realizar un giro de tonel, una pirueta aérea en la que el avión gira unos 360 grados sobre su eje longitudinal. “Si eso sale bien, entonces simplemente bajaré la nariz y daré por terminada la noche”, anunció.

Pese a su falta de experiencia en el aire, Russell realizó la acrobacia de manera impecable sobre el estrecho Puget. Pero en lugar de celebrar su logro, el joven lanzó un mensaje pesimista: “No sé, no sé, no tengo ganas. Pensaba que eso era todo”. Y poco después, con escaso combustible en la nave, el piloto se despidió: “No me queda mucho acá arriba. Creo que uno de mis motores se está apagando o algo así”.

Suicidio: qué hacer, cómo prevenir y dónde encontrar ayuda

La caída

Segundos más tarde, la nave de pasajeros cayó a tierra sobre un bosque en la isla de Ketron. Derribó unos cuantos árboles y el choque causó un incendio que alcanzó una hectárea de superficie. Russell fue la única víctima fatal de este accidente. “Múltiples lesiones traumáticas” acabaron con su vida, según lo que informó luego el FBI. La agencia federal también concluyó en que el joven se había quitado la vida. No hubo un complot criminal ni una acción terrorista.

Todavía es difícil saber qué fue lo que llevó a Russell a realizar este último vuelo. En un informe sobre este caso realizado en el medio A&E Crime, la psiquiatra forense especialista en suicidios y homicidios desde aviones, Susan Hatters-Friedman, asoció el incidente a diversos factores. Entre ellos, problemas legales o económicos, dificultades laborales, enfermedades mentales o conflictos de pareja. También las drogas y el alcohol pueden influir en este tipo de determinaciones trágicas.

“No siempre se trata de una enfermedad mental. Muchas veces no sabemos realmente qué les ocurre a los demás”, señaló la profesional. Para el FBI, en tanto, “nunca hubo un motivo claro y definitivo” que explicara la actitud de Beebo. Uno de los agentes de esta oficina señaló que, durante el vuelo, el improvisado piloto le envió un mensaje de texto a su esposa donde, esencialmente, le dijo que “merecía algo mejor”.

El mencionado documental #Skyking pone el ojo también en el sufrimiento de la familia del joven tras su muerte. Una de las partes más conmovedoras de este film de la directora Patricia Gillespie es cuando pone a los familiares la última conversación del joven con la torre de control. Allí se los ve atónitos y conmovidos. Su madre, Karen, es la única que se niega a escuchar a su hijo: “No puedo oír su voz, porque su voz era muy especial. Hablaba tan bien”, dice en el documental.

“El rey del cielo”

Otro fenómeno que desencadenó lo realizado por Russell fue que rápidamente se generó un hashtag donde se ponderaba la actitud del joven, que fue tomada como una acción antisistema, un gesto de rebeldía. Así, la marca #Skyking (rey del cielo) se viralizó como referencia a Beebo, casi venerado como un héroe popular por muchas personas.

Hay un fundador anónimo del Richard “Beebo” Russell Sky King Tribute Page que escribió sobre él: “Me obsesiona porque siento que lo entiendo, que experimenté el mismo dolor. Y aquí estoy, llorando por alguien a quien nunca conocí”.

Incluso, hubo muchos grupos que usaron una declaración en el vuelo del inexperto aviador como una bandera para causas más extremas. Es que en un momento de la charla con el control aéreo, cuando el hombre desde la torre, desesperado, le ofrece a Beebo la posibilidad de tener un trabajo mejor, él solo responde: “¡Sí, claro! ¡Lástima que soy blanco!“. Políticamente, esta declaración fue tomada por grupos de militantes de extrema derecha como una referencia contra las políticas de diversidad o, según sus conceptos, de “discriminación positiva”.

Sin embargo, los familiares, amigos y quienes conocieron bien a Russell están muy lejos de romantizar su último vuelo. No creen que él sea un héroe, pero comprenden que todo lo que hizo -robar un avión, volarlo, pasar por encima de un volcán, hacer un tonel y estrellarlo- haya despertado la admiración de muchos seguidores en Internet. Pero no hay aprecio popular ni hashtags que puedan devolverle a sus seres queridos a su temerario Ícaro.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/robo-un-avion-sin-ser-piloto-despego-y-hasta-hizo-una-increible-acrobacia-pero-todo-termino-mal-me-nid23102026/

Volver arriba