Rusia lanza un ataque masivo contra Ucrania antes de las conversaciones en Ginebra
KIEV.– Ginebra volvió este jueves a ser sede de gestiones diplomáticas para intentar reactivar un proceso de negociación que conduzca a un cese del fuego ...
KIEV.– Ginebra volvió este jueves a ser sede de gestiones diplomáticas para intentar reactivar un proceso de negociación que conduzca a un cese del fuego en la guerra entre Rusia y Ucrania, en coincidencia con una nueva ofensiva militar rusa contra el territorio ucraniano. Los contactos se producen en un contexto de intensificación de los ataques y de posiciones aún distantes entre las partes sobre las cuestiones territoriales centrales del conflicto.
En las horas previas al reinicio de las conversaciones entre funcionarios de Estados Unidos y Ucrania, fuerzas rusas lanzaron una ofensiva de gran escala contra distintas regiones del país. Según el presidente Volodimir Zelensky, el ataque incluyó 420 drones y 39 misiles, entre ellos 11 misiles balísticos, y tuvo como blanco infraestructura crítica y zonas residenciales en al menos ocho regiones.
Last night, Russia once again waged war on critical infrastructure and ordinary residential buildings. 420 drones – most of them “shaheds” – and 39 missiles of various types, including 11 ballistic ones, were fired at our people. Destruction has been recorded in eight regions,… pic.twitter.com/cHm2oxhe0S
— Volodymyr Zelenskyy / Володимир Зеленський (@ZelenskyyUa) February 26, 2026Las autoridades informaron sobre explosiones en Kiev y la destrucción de viviendas en varias provincias. Rusia atacó instalaciones de gas en la región de Poltava y subestaciones eléctricas en las provincias de Kiev y Dnipropetrovsk, mientras que equipos de emergencia debieron intervenir también en otras cinco regiones, incluida la capital. Decenas de personas resultaron heridas, entre ellas niños, aunque no se difundió un balance definitivo.
Las defensas antiaéreas ucranianas lograron derribar la mayoría de los misiles y drones, según Zelensky, quien atribuyó el resultado al envío oportuno de sistemas antiaéreos adicionales por parte de socios europeos. Aun así, el canciller ucraniano, Andrii Sybiha, instó a los aliados a incrementar la ayuda militar.
“Cuando el mundo entero exige a Moscú que ponga fin de una vez por todas a esta guerra sin sentido, Putin apuesta por más terror, ataques y agresión”, afirmó.
Negociaciones en GinebraMientras tanto, el principal negociador de Kiev, Rustem Umerov, mantiene este jueves reuniones en Ginebra con los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner. La administración del presidente Donald Trump busca avanzar en un esquema de alto el fuego, aunque las negociaciones siguen trabadas por la falta de acuerdo sobre el futuro de los territorios ocupados por Rusia en el este y sur de Ucrania.
En una llamada previa, Zelensky habló con Trump y le agradeció sus “esfuerzos y compromiso” para impulsar las negociaciones. El mandatario ucraniano reiteró que una reunión directa con su par ruso, Vladimir Putin, es necesaria para resolver los temas más sensibles del conflicto y sostuvo que cualquier definición territorial debe resolverse al más alto nivel político.
Desde Moscú, sin embargo, no hubo señales de urgencia. El ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguei Lavrov, afirmó que su país no trabaja con plazos para el final de la guerra. “No tenemos plazos, tenemos objetivos. Los estamos llevando a cabo”, declaró. En la misma línea, el vocero del Kremlin, Dimitri Peskov, descartó una cumbre entre Putin y Zelensky en el corto plazo y señaló que un encuentro solo sería posible una vez que los equipos negociadores hayan acordado todos los términos.
Las conversaciones podrían ampliarse a principios de marzo con la participación formal de Rusia. Kirill Dmitriev, uno de los negociadores rusos, tiene prevista su llegada a Ginebra para mantener reuniones con representantes estadounidenses centradas en asuntos económicos, aunque no está previsto, por ahora, un encuentro con la delegación ucraniana. Zelensky indicó además que encargó a Umerov abordar un posible intercambio de prisioneros.
En paralelo a las gestiones diplomáticas, la ofensiva rusa sigue profundizando la crisis energética que atraviesa Ucrania. En el invierno gélido de Kiev, Denis Biletski, un hombre de 42 años, despeja la nieve de los paneles solares instalados en la azotea de su edificio, que permiten a cientos de vecinos sortear los apagones provocados por los bombardeos.
Hace dos años, tras una intensa oleada de ataques rusos, Biletski convenció a los residentes de reunir fondos para instalar paneles solares y baterías. “Sin un suministro eléctrico de respaldo, nuestro edificio simplemente no funcionaría”, explicó el responsable de la cooperativa vecinal.
Desde el inicio de la invasión en 2022, Rusia ataca de manera sistemática la infraestructura energética ucraniana, pero desde octubre los bombardeos se intensificaron. Cientos de miles de hogares, especialmente en la capital, quedaron sin calefacción ni electricidad en pleno invierno, el más duro en años, con temperaturas que llegaron a descender por debajo de los -20 °C.
En el edificio de 25 plantas donde vive Biletski, cerca de 400 vecinos reunieron unas 700.000 grivnas (unos 16.200 dólares) para financiar inversores, paneles y baterías. El inmueble se encuentra en la orilla izquierda del río Dniéper, una de las zonas más afectadas por los cortes.
“Después de la instalación del inversor, siempre tuvimos agua, caliente y fría”, contó Tetiana Taran, vecina del piso 20, al explicar cómo las baterías permiten mantener servicios básicos durante los apagones.
En otros edificios de la capital, los residentes recurrieron a generadores colectivos o sistemas individuales para sobrevivir a los cortes prolongados. Sin embargo, no todos pueden o quieren contribuir. En algunos departamentos, la temperatura llegó a caer por debajo de cero y el agua se congeló en las tuberías. “Aquí los vecinos están menos unidos”, lamentó una residente de un edificio que lleva semanas sin calefacción.
La magnitud de los daños energéticos ya tiene impacto económico. El Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD) redujo a la mitad su previsión de crecimiento para Ucrania en 2026, del 5% al 2,5%, y advirtió que los efectos de la destrucción de la infraestructura energética se extenderán también a 2027.
“Eso está afectando a Ucrania hoy, pero también afectará su desempeño el próximo año porque llevará tiempo hacer las reparaciones”, explicó la economista jefe del BERD, Beata Javorcik.
Agencias AP, AFP, ANSA y Reuters