Ruta Brangus: lanzaron un parador gastronómico para acercar la carne al consumidor
En un contexto de recuperación del negocio ganadero y con precios internacionales firmes para la carne vacuna, la Asociación Argentina de Brangus apuesta a una estrategia poco habitual para una e...
En un contexto de recuperación del negocio ganadero y con precios internacionales firmes para la carne vacuna, la Asociación Argentina de Brangus apuesta a una estrategia poco habitual para una entidad de criadores: acercarse directamente al consumidor. En el marco de Expoagro, la entidad lanzó la Ruta Brangus, un parador gastronómico que se instaló sobre la autopista Buenos Aires-Rosario, con el objetivo de mostrar de manera directa la calidad de la carne producida por la raza.
El proyecto fue presentado por el presidente de la entidad, Mauricio Groppo, quien explicó que la iniciativa surgió como una evolución de experiencias previas que tuvieron buena recepción del público.
“La Ruta Brangus nació como una iniciativa para llegar al consumidor final y hacerle conocer la carne que se puede producir con la raza”, señaló a LA NACION. Según explicó, la idea comenzó a tomar forma tras el éxito del Patio Brangus, un espacio gastronómico que la asociación instaló en la Exposición Rural de Palermo y luego replicó en Expoagro.
El nuevo emprendimiento estará ubicado en el kilómetro 208 de la autopista Buenos Aires-Rosario, a la altura de Ramallo y a pocos minutos del predio donde se realiza Expoagro. Allí, en una antigua estación abandonada, la organización proyecta montar un parador abierto todo el año, para comer un churrasco de buena calidad, y donde contarán a los comensales el trayecto de la carne argentina hasta que llega al plato. Estará operativo al 100% entre agosto y septiembre próximo.
“La idea es contarle al consumidor, antes de que llegue el bife a la mesa, toda la ruta que recorre un animal y cómo funciona la cadena”, explicó Groppo. Por eso, la propuesta busca ir más allá de la experiencia gastronómica. Ese recorrido, señaló, empieza varios años antes del producto final. “Desde cuatro años antes, cuando se pone una vaca madre en servicio, pasando por la gestación y los años de crianza, hasta llegar al plato”, describió.
El lugar tendrá corrales con animales para mostrar la producción, una carnicería, oferta gastronómica basada en carne Brangus y otros productos complementarios como panadería. El proyecto se desarrolla en alianza con Los Petersen, con quienes la asociación ya había trabajado en experiencias previas vinculadas a la difusión de la carne. “Este es un proyecto más ambicioso, donde podremos estar presentes todo el año mostrando nuestro producto final, que es el bife”, afirmó Groppo.
La apuesta por la difusión de la carne también se apoya en el crecimiento de la raza en los sistemas productivos argentinos, sobre todo en regiones subtropicales y del norte del país.
Brangus es una raza sintética que combina genética de Angus con un componente de razas cebuinas. Según Groppo, esa combinación permite integrar características productivas y de adaptación.
“La raza Angus aporta precocidad, fertilidad y calidad de carne, mientras que el componente índico le da resistencia al calor, a los ectoparásitos y a ambientes más exigentes”, explicó.
La entidad trabaja con programas de mejoramiento genético enfocados en eficiencia productiva y adaptación ambiental. Entre las líneas de investigación se encuentra la resistencia a la garrapata, uno de los principales problemas sanitarios en zonas cálidas.
“Estamos buscando líneas más resistentes a la garrapata, que es un parásito que causa mucho daño”, indicó Groppo. También se realizan mediciones vinculadas al largo del pelo, ya que animales con pelo más corto suelen mostrar mayor tolerancia al calor y menor carga parasitaria.
Otro eje de trabajo es la eficiencia alimenticia. La asociación mide el consumo individual de animales para identificar aquellos que convierten mejor el alimento en kilos de carne.
“Buscamos los animales que con menos cantidad de alimento convierten más ese alimento en kilos de carne”, explicó el dirigente. “Eso mejora la rentabilidad del productor y también favorece al medioambiente, porque el animal consume menos energía para llegar al mismo resultado”, agregó.
Además del trabajo genético, la asociación también impulsa herramientas comerciales para los productores que utilizan la raza. Una de ellas es el sello “Tropa Brangus”, que permite identificar en remates televisados y subastas de hacienda a los lotes de animales comerciales con genética Brangus certificada.
“Todos los criadores comerciales que usan la raza pueden tener un sello distintivo cuando ofertan una tropa”, explicó Groppo y contó que eso le sirve al productor para mostrar sus animales con un sello de distinción en remates donde se venden miles de cabezas en un mismo día.
El lanzamiento del proyecto se da en un contexto que, según Groppo, muestra señales más positivas para la actividad ganadera. “Tenemos que decir que la situación de la ganadería mejoró mucho respecto de lo que habían sido años anteriores”, afirmó.
Entre los factores que influyen, mencionó la recuperación del valor internacional de la carne y el nivel relativamente bajo de stocks en varios de los principales países productores. “Se ha recuperado el valor por la proteína roja y eso agarra a productores importantes a nivel mundial con stocks un poco bajos. Nosotros estamos en ese mismo listado, al igual que Estados Unidos”, indicó.
En paralelo, señaló que el marco de políticas internas también contribuye a mejorar las expectativas del sector. “Hoy vemos un horizonte más liberado a la hora de exportar nuestras carnes. Si comparamos con años anteriores, muchas veces la exportación estaba trabada e incluso llegó a cerrarse por completo”, recordó. Ese cambio, agregó, genera mayor competencia en el mercado y mejores precios para la producción.
Dentro de la cadena, el dirigente destacó que el segmento que hoy muestra mayor fortaleza es el de la cría. “El precio del ternero es lo que está más fuerte porque la oferta es escasa y hay mucha demanda”, señaló. Para los criadores, que constituyen el primer eslabón del ciclo productivo, este escenario representa un incentivo para invertir en genética y mejorar la eficiencia. “Eso permite que el criador se anime a invertir y mejorar la producción, algo que termina siendo beneficioso para toda la ganadería argentina”, cerró.