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Ruth Margalit: “Las próximas son las elecciones más cruciales en la historia de Israel”

Ruth Margalit habla con un tono suave y agradable. La imagen que devuelve la pantalla es la de una mujer de gran cordialidad y equilibrio. Una imagen que contrasta con las exigencias de su trabajo ...

Ruth Margalit: “Las próximas son las elecciones más cruciales en la historia de Israel”

Ruth Margalit habla con un tono suave y agradable. La imagen que devuelve la pantalla es la de una mujer de gran cordialidad y equilibrio. Una imagen que contrasta con las exigencias de su trabajo ...

Ruth Margalit habla con un tono suave y agradable. La imagen que devuelve la pantalla es la de una mujer de gran cordialidad y equilibrio. Una imagen que contrasta con las exigencias de su trabajo cotidiano, en el que debe adentrarse en uno de los conflictos más ríspidos, violentos e insondables de la actualidad.

Margalit cubre desde Tel Aviv la guerra en Medio Oriente, Irán, Gaza, las relaciones cada vez más ásperas entre árabes e israelíes y la política interna de Israel, atravesada como nunca por grietas ideológicas profundas. Y lo hace para dos de los medios más prestigiosos de Occidente, The New York Times y la revista The New Yorker.

Ambos medios se caracterizan por cubrir la realidad regional incluyendo voces diversas y contrastantes, ya sean israelíes, palestinas, gazatíes o iraníes. Voces de derecha, de izquierda y de centro. Por esto, se la ha tildado de informante palestina, agente del Mossad, sionista malnacida o judía que se auto-odia. Su jefe en el New Yorker, el afamado David Remnick, dice recibir mensajes de este tipo cada vez que la publica. “He dejado de leer las redes porque termina siendo muy paralizante,” comenta ella, en videoconferencia con este diario.

El tema que hoy acapara la atención de Margalit son las elecciones en Israel del 27 de octubre próximo. No duda en tildarlas como “las más importantes en la historia del Estado de Israel.” Muchos observadores coinciden.

Allí se definirá si el poder seguirá en manos de Benjamin Netanyahu, el primer ministro que estaba a cargo el 7 de octubre de 2023, el día más trágico y sangriento en la historia de Israel, y de una alianza en la que pesan elementos de una ultraderecha violenta que busca seguir avanzando sobre poblaciones palestinas en Cisjordania. O si, por el contrario, accede al poder la alianza de centro liderada por el ex jefe de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) Gadi Eisenkot, que acaso redireccione al país hacia una senda de mayor apego a la democracia mientras busca solución a los conflictos bélicos abiertos, que, según Margalit, no han logrado los resultados que esperaba la mayoría de la sociedad.

Margalit señala que para un gran sector de la población, liberal y democrática, la posibilidad que Netanyahu siga en el poder luego de su responsabilidad en los hechos del 7 de octubre y las guerras que le siguieron, con los consiguientes traumas que produjeron en la sociedad israelí, es “simplemente shockeante.”

Pronto estará disponible en librerías su libro In the belly of the whale. Portraits from a fractured Israel, en el cual reproduce entrevistas realizadas en sus últimos once años de trabajo, que reflejan el corrimiento a la derecha de la política israelí y la fractura de la sociedad.

-Empecemos por las elecciones, que pueden tener un enorme impacto en el futuro de Israel.

-Sin duda son las elecciones más cruciales en la historia de Israel. Serán profundamente determinantes. Después del 7 de octubre, después de la horrorosa guerra en Gaza que ha destrozado a la sociedad israelí, después del intento de reforma judicial, el hecho que el gobierno responsable del peor desastre de nuestra historia pueda seguir gobernando es francamente chocante.

-Sería un golpe para un gran sector de la sociedad.

-Si. Es la cuestión de qué horizonte político vemos para nuestra sociedad. Hoy hay una esperanza. Existe un enorme campo liberal aquí que está luchando por la democracia y los derechos humanos, que está consternado por lo que está sucediendo en Cisjordania con el terrorismo de los colonos, pero también por lo que sigue ocurriendo en Gaza. No hablamos de ello a menudo, pero el ejército sigue operando y Hamas sigue al mando. Hay una sensación de que esta sangrienta guerra que se ha librado durante tres años, con un costo enorme, tendrá un resultado totalmente incierto. Por eso creo que son las elecciones más críticas de nuestra historia.

-¿Es posible hoy predecir lo que sucederá?

-Es realmente imposible saberlo. Cada encuesta dice algo diferente. Cada semana hay un sondeo distinto. Y todo tiene que ver con los partidos más pequeños que podrían inclinar la balanza hacia un lado o hacia el otro. Estamos en un punto muerto.

-¿Qué se podría esperar de un gobierno liderado por Eisenkot?

-Es un hombre directo, honesto, poco carismático, lo que juega a su favor. La gente está frente a alguien genuino en el buen sentido, y quiero pensar que eso es una señal positiva. Espero que si es electo el mundo le dé a Israel una oportunidad y vuelva a conectar a nivel diplomático y cultural, y que muchos de los boicots que hemos visto recientemente se vayan disipando. Pero tampoco es realista pensar que por el simple hecho de cambiar de líder, las políticas israelíes en Cisjordania o la ocupación van a cesar automáticamente. Llevará mucho, mucho tiempo. Los israelíes se están desplazando hacia la derecha de forma masiva. La sociedad israelí, desde el 7 de octubre, se ha vuelto muy suspicaz respecto de los palestinos, incluso hacia los árabes israelíes. Así que tenemos un problema muy real.

-Tras el 7 de octubre no parece tener mucha razonabilidad seguir pensando en la solución de un estado o dos Estados. ¿Cómo lo ve?

-A veces tengo estas conversaciones conmigo misma por las noches. En una de las protestas de las familias de los rehenes en plena guerra de Gaza, un amigo dijo: . “¿Qué hacemos aquí? A nadie le importa, es una pérdida de tiempo”. Pero otro dijo dijo: “No tenemos el lujo de la desesperanza.” Y tenía razón. Lo mismo se aplica a la solución de dos Estados. Puede que no sea viable ahora, pero no tenemos el lujo de renunciar a ella. Es el único horizonte político. Puedes verlo como algo ingenuo, pero también como el último recurso. Al final, los rehenes volvieron a casa, así que tal vez haya esperanza ahí.

-¿Visualiza alguna forma de llegar a eso?

-La forma más razonable de verlo no es la de israelíes y palestinos dándose la mano y firmando un acuerdo. La única forma en que una solución de dos Estados pueda ser viable sería a través de un acuerdo regional donde los israelíes reciban el gran incentivo de normalizar relaciones con Arabia Saudita y otros Estados del Golfo y los palestinos obtengan su Estado a cambio. Eso suavizaría para los israelíes lo que inevitablemente tendrá que ocurrir, que es el desmantelamiento de muchos asentamientos y el regreso a alguna versión de las fronteras del 67. Encontrar una solución para Jerusalén y para los refugiados. Ya conocemos todos los obstáculos.

-Eso resulta difícil, dado que tanto palestinos como israelíes parecen estar en contra de esa solución.

-Sin embargo, la historia tiene la tendencia de sorprendernos de vez en cuando. A veces se crean situaciones en las que las cosas cambian para bien. Y también es una cuestión de liderazgo. Mahmoud Abbas está llegando a una edad muy avanzada. Dependerá de quién sea su sucesor, de qué pase en Gaza, de si surge un liderazgo local y no solo algo impuesto desde fuera. Quizás veamos emerger figuras locales y quién sabe cuál será la dinámica. Sé que todo esto es muy optimista y no es lo que suelo sentir en el día a día, porque ahora mismo la realidad aquí es muy sombría, pero la historia nos ha dado sorpresas.

-Es muy preocupante la pérdida de apoyo que Israel ha sufrido en los Estados Unidos.

-Israel es hoy impopular en ambos extremos políticos de los Estados Unidos. Incluso en el bando republicano más extremo, la palabra Israel se ha vuelto tóxica, algo inimaginable hace unos años. Y esto se está filtrando al mainstream. Netanyahu hizo una apuesta terrible al jugarse todo a la carta del bando republicano. Terminó saliendo muy mal parado.

-Y a su vez Trump ha perdido popularidad en Israel.

- Así es. Los vaivenes de Trump en Irán le hicieron desplomar su popularidad. Cayó por debajo del 50% cuando antes superaba el 75.

-¿Qué quieren hoy los israelíes respecto a la amenaza de Irán?

-Las encuestas muestran que la gente cree que la cuestión con Irán no ha terminado y que se requerirá más acción militar, pero nadie quiere que eso ocurra ahora mismo, sabiendo además que Estados Unidos no está con ganas de colaborar. Hay un apoyo teórico a la acción militar, pero no inmediato.

-Cómo ve los nuevos líderes de izquierda americanos como el alcalde de Nueva York, Zohar Mamdami en relación al futuro del vínculo entre Estados Unidos e Israel.

-Mamdani está consustanciado con la causa palestina. Lo que más me preocupó de él fue su pedido de boicotear la cooperación entre el campus de la universidad de Cornell y el Technion de Israel. Eso es un boicot cultural y académico y demuestra una postura contraria a Israel como país, no solo contra su gobierno. Boicotear una institución científica israelí es boicotear a quienes se oponen al gobierno de Netanyahu, a quienes creen en la libertad de expresión y en mantener vivo el espíritu liberal e innovador de Israel. Es muy preocupante.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/ideas/ruth-margalit-las-proximas-son-las-elecciones-mas-cruciales-en-la-historia-de-israel-nid19092026/

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