Sandra Mihanovich y el conmovedor homenaje a Mónica Cahen D´Anvers y César Mascetti
La campiña de Mónica y César —así se lo conoce popularmente— es un emprendimiento agroturístico ubicado en San Pedro, que fue fundado en 1979 por Mónica Cahen D´Anvers y César Mascetti....
La campiña de Mónica y César —así se lo conoce popularmente— es un emprendimiento agroturístico ubicado en San Pedro, que fue fundado en 1979 por Mónica Cahen D´Anvers y César Mascetti. Comenzó como un proyecto personal de la pareja de sólo 12 hectáreas hasta convertirse en un predio de 500 hectáreas con plantaciones de cítricos, un restaurante de campo y un almacén de productos propios. Hace cuatro años fue motivo de un documental (titulado Honrar la tierra), que se puede ver en YouTube, y ahora cuenta con una canción que Sandra Mihanovich concibió a manera de homenaje que se estrena hoy en todas las plataformas digitales.
Pero esta iniciativa tiene un antecedente. “En 2023 empezamos a hacer `La noche de La Campiña´ -relata la famosa cantante, hija de Mónica- un encuentro con comida y música. Se nos ocurrió a un año de la muerte de César, nos pareció que teníamos que aportar algo para honrar el lugar y lo hicimos con lo que sabemos hacer: con música. Hoy el evento es una cena show muy familiar y convocante (aunque por razones de espacio, sólo para 120 personas por noche), que se repite cada dos meses (la próxima cita es mañana, sábado 18), en el que actuamos mi hermano Vane, mi sobrina Sol (solista, guitarrista y habitual corista de Sandra), su marido, Matias Onzari (bajista) y el papá de Matías, Eduardo Anzari (percusionista), en fin, ¡toda la familia en un pequeñísimo escenario!”
Canción de la CampiñaEse mismo grupo es el que grabó “Canción de La Campiña”. “Sentí que La Campiña merecía tener una canción porque creo que la música ayuda mucho a sumar identidad a cualquier cosa, desde un programa de radio o televisión a una película, sólo que en este caso se trata de un lugar. Entonces me junté con la cantautora rosarina Sandra Corizzo, que es amiga mía, y le empecé a tirar data del sitio y su historia, de todo lo que yo creía que debía incluir la canción. Por eso habla de los duraznos, de las naranjas, de las rosas, de las casuarinas, de las semillas plantadas, de mamá y especialmente de César y de toda su historia familiar”, remarca Mihanovich en alusión a que La Campiña fue parte de la herencia que el recordado periodista recibió de su tía María Mascetti y de su esposo Facundo Larrondo, quienes no habían tenido hijos. En realidad, lo que César heredó en su momento fue una quinta con una pequeña casa y un galpón. Luego él y Mónica lo convirtieron en La Campiña.
“El legado familiar”La canción, que cuenta con letra de Corizzo y Mihanovich, música de la artista rosarina y arreglos de Vane Mihanovich, fue grabada a fines del año pasado en el estudio Preda Sound del director musical de Abel Pintos, Marcelo Predacino. Más tarde surgió la idea de realizar también un video del tema. En diálogo con LA NACION, Mihanovich consideró que todo esto se trata de “un homenaje a la memoria, la tierra y el legado familiar”.
—¿Qué sintió tu mamá cuando escuchó por primera vez la canción?
—Le gustó muchísimo. Se la hicimos escuchar un día en el auto, de sorpresa, y se emocionó. Y mirá que mamá está bastante harta de escucharnos (risas), así y todo, le encantó.
—¿Cómo está ella hoy? ¿Sigue al frente de La Campiña?
—Mamá está bien, entera, pero nunca estuvo allí atendiendo. Ese es un gran malentendido. Ella y César aparecían por el almacén cuando querían, saludaban a la gente y se retiraban. Nunca fue parte del atractivo turístico del lugar. Hoy mamá sigue yendo a La Campiña, pero cuando tiene ganas. Algo que me parece lógico, a su edad. Ella sigue viviendo en San Pedro, pero también un poco en mi casa, en San Isidro. Va y viene. De todos modos, para dejarlo en claro, mamá es La Campiña y lo seguirá siendo. Cuando vienen los fines de semana a almorzar y la gente la ve entrar al comedor sucede algo emocionante: la gente estalla en aplausos. Es que la gente la quiere muchísimo. En general, asiste a todos nuestros shows en La Campiña. Yo creo que al de mañana, que va a ser tan especial, también va a decir presente.
—Hace un tiempo dijiste que Mascetti era una persona altamente exigente. ¿Qué creés que opinaría de la canción?
—Yo creo que la canción está bastante a la altura de las exigencias de César. Me encanta cómo quedó y por eso a mí también me genera emoción, fundamentalmente por la forma en que resolvimos cantándola los tres. Tiene algo tan familiar que, de estar vivo, creo que al Tata le haría piantar un lagrimón.
—¿Qué recuerdos tenés de Mascetti?
—Ah…. era una persona con mucha autoexigencia; tenía como un mandato de que todo fuera perfecto, impecable. También recuerdo su sobriedad, su austeridad, su pasión por la verdad y el orden... todos valores que para él eran muy importantes. Con nosotros tuvo una relación muy afectuosa, pero también era de poner sus límites. A veces les decíamos que iríamos a visitarlos y él ponía alguna excusa. Es que era un gran preservador del tándem Mónica y César. Ellos eran una unidad indisoluble.
—¿Lo llegaste a considerar un segundo padre?
—Yo creo que sí. Y él también se sentía padre nuestro. En él el sentimiento paternal era bastante natural. Ellos no pudieron tener hijos porque arrancaron la relación cuando mamá ya era grande. Por eso le gustaba hacer de padre nuestro, pero, de todas maneras, él era un malcriado. Porque fue el único sobrino de todas las tías y tíos de su familia, de ahí que haya heredado La Campiña; y siempre estuvo rodeado de mujeres: de su mamá Susana, de su tía Raquel, de su tía María... Así que, pese a su edad, siempre fue un niño mimado y se hacía un poco lo que él quería. Pero nosotros nunca competimos con él por el afecto de mamá ni por nada. Lo adorábamos. Por eso hoy queremos honrar su legado y el de mamá.