Generales Escuchar artículo

Scaloni examina y confía, pero una verdad inquieta: en el Mundial, con el escudo no va a alcanzar

Salvo que la UEFA y la Conmebol decidan postergarla, la Finalissima se jugará en una de las épocas del año que más lesiones acumula. Al período marzo-abril se llega con el desgaste de buena pa...

Scaloni examina y confía, pero una verdad inquieta: en el Mundial, con el escudo no va a alcanzar

Salvo que la UEFA y la Conmebol decidan postergarla, la Finalissima se jugará en una de las épocas del año que más lesiones acumula. Al período marzo-abril se llega con el desgaste de buena pa...

Salvo que la UEFA y la Conmebol decidan postergarla, la Finalissima se jugará en una de las épocas del año que más lesiones acumula. Al período marzo-abril se llega con el desgaste de buena parte de la temporada disputada en Europa. Lo saben varios jugadores de la selección argentina que hoy transitan recuperaciones: Lautaro Martínez, Nicolás González, Lisandro Martínez, Gio Lo Celso y Juan Foyth. Es la preocupación principal del cuerpo técnico de la selección. La otra es el nivel de los futbolistas en general: desparejo, lejos de los mejores momentos, merecedor de un repaso detallista.

Emiliano Dibu Martínez consiguió sólo 6 arcos en cero en los 25 partidos que atajó en la actual Premier. Le da un promedio de un encuentro sin recibir goles cada cuatro, más bajo que el que le sirvió en 2023 para transformarse en récord en el Aston Villa: ningún arquero había sumado 34 vallas invictas en sus primeros 100 partidos. Está más expuesto. El técnico Unai Emery es de los que quieren la línea de defensores lejos del área; los rivales atacan ese espacio con facilidad. La actual es la sexta temporada de Dibu en un club que no festeja un título desde la Copa de la Liga de 1996. El año pasado parecía que sería el último allí. Que ya no tendría nada por hacer. Sólo la continuidad del buen paso del equipo por la Europa League, donde jugará octavos de final, rectificaría la idea.

Ángel Di María sorprendió en la semana al referirse al Atlético de Madrid: “Es un club medio raro. Hay un momento en el que apagan a los jugadores y estos empiezan a desaparecer”, disparó. Sorprendió porque no suele escucharse una crítica de un jugador argentino de su envergadura al ambiente donde juegan otros y, sobre todo, porque el concepto pareció responsabilizar al Cholo Simeone. Pero Di María ya no se maneja con pruritos. Y los hechos le dan la razón. Si bien Nahuel Molina brilló en el 4-0 al Barcelona en la semifinal ida de la Copa del Rey, ese rendimiento fue una excepción en un tramo de la temporada que ve desde el banco. También suplente, inesperadamente en su caso porque el Atlético pagó 21 millones de euros por el 50% de su pase, Thiago Almada pensó si debía irse a principios de año. Y tendría que variar demasiado el panorama como para que Julián Alvarez no cambie de equipo después del Mundial. Quedó lejos la sensación de que el Atlético, con el esfuerzo como bandera, sería el hábitat ideal para Julián. Son menos los partidos en los que se destaca, como el que definió el sábado pasado contra el Oviedo, que aquellos en los que no pesa.

En cuanto a ciclos cumplidos, cualquiera advertía que el de Cristian Cuti Romero ya había llegado a ese punto en el Tottenham; él mismo, por ejemplo. Pero siguió. Y ahora es parte de un equipo que está a un punto de la zona de descenso. Paradójicamente, fue cuarto en la fase inicial de la Champions. El 7 de febrero, Romero pidió disculpas en el vestuario por la expulsión en el primer tiempo frente al Manchester United; todavía no volvió. Fue la segunda roja en menos de dos meses, uno de los reflejos de su disconformidad con la conducción del club. En distintos momentos usó sus redes para apuntar que “sólo aparecen cuando las cosas van bien” o para pedir refuerzos. Antes de retomar el nivel, primero deberá despejar su cabeza.

Real Madrid eleva o hunde a sus futbolistas. Si un recién llegado está a la altura de un Madrid ganador, la consideración es mejor que la que se obtiene en cualquier otro lado. Si un refuerzo no puede sobresalir en un Madrid resistido, la crítica cae más fuerte. Franco Mastantuono vivió algo de lo primero y está viviendo bastante de lo segundo. El lunes entró en lo que ya era y sería 0-1 ante el Getafe en el Bernabéu. Quiso demostrar todo, no le salió casi nada. Siempre se le valoró su fortaleza mental. Pero a sus 18 años, tiene lógica que pesen en él la expectativa creada, el paso de titular a suplente y la necesidad de demostrar. Había fallado controles, no había podido gambetear y hasta lo expulsaron. No le tuvo clemencia el diario As: “No le llueve, le diluvia sobre mojado”. El futuro sigue siendo suyo. Pero tiene que salir de este presente.

Hay otros jugadores que perdieron continuidad. Uno es Walter Benítez, que no ataja en Crystal Palace. La decisión de ir a la Premier le resultó contraproducente en ese sentido. Igual que a Juan Musso cuando llegó al Atlético, donde igualmente tuvo una fase de Copa del Rey contra el Barcelona que lo reposicionó. En Francia, Facundo Medina acumula cuatro suplencias consecutivas en el Marsella desde el 0-4 ante el PSG. Y en la liga argentina hay más chances de perder cotización que de hacerla crecer. Les sucede a los que juegan en River: Gonzalo Montiel (aunque su fibra competitiva, que rescata a veces a su equipo, por ahora lo deja en la selección), Marcos Acuña y, aun tratándose de un pocas veces convocado, Lautaro Rivero. La irregularidad de Boca por ahora no se lleva puesto a Leandro Paredes. Y nuestro fútbol sí muestra en gran nivel a Di María, aunque el suyo es un caso cerrado y el protagonista no quiere reabrirlo.

No son todas pálidas, obvio. Demasiado potencial desparramado hay en el mundo como para no reunir buenas actualidades. Como para empezar, a Lionel Messi se lo ve ágil y voraz como siempre. A los 38 años, Nicolás Otamendi no regala un minuto en el Benfica. Enzo Fernández es uno de los mejores mediocampistas de la Premier (en consecuencia, también del mundo). Lautaro Martínez sigue con sus números notables en el Inter. Con un piso alto de rendimiento asegurado, Alexis Mac Allister no falta nunca en el Liverpool. Si en el Mundial 2022 la llave la encontraron sobre la marcha los jóvenes, a este llegarán en buen momento uno de 23 años, Giuliano Simeone, y otro de 21, Nicolás Paz. Y si Scaloni quisiera darles la oportunidad a jugadores que están menos en las marquesinas pero aseguran actualidad, allí tiene preparados a Marcos Senesi, Máximo Perrone y Valentín Barco.

La magia, igualmente, pasa por otro lado. El funcionamiento colectivo aceitado mejora individualidades irregulares. Si un equipo sabe a lo que juega, cada pieza puede lucirse por encima de su promedio. Lo que sucede parte de esas máximas y de una realidad que caracteriza al campeón del mundo: tiene a varios jugadores que son más de la selección que de sus equipos. Juegan mejor, ganan más. Se motivan distinto. El cuerpo técnico entiende que el ideal sería que todos lleguen en su pico. Pero sabe lo que sabemos todos: con la camiseta argentina, tienen asegurado el plus.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/scaloni-examina-y-confia-pero-una-verdad-inquieta-en-el-mundial-con-el-escudo-no-va-a-alcanzar-nid06032026/

Volver arriba