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Se define en 48 horas quién será el nuevo dueño de AySA

Iba a ser una de las primeras privatizaciones de la gestión libertaria. Finalmente, no lo fue. Eso sí, se convirtió en una de las joyas de la corona, en una de esas ventas que generan expectativ...

Se define en 48 horas quién será el nuevo dueño de AySA

Iba a ser una de las primeras privatizaciones de la gestión libertaria. Finalmente, no lo fue. Eso sí, se convirtió en una de las joyas de la corona, en una de esas ventas que generan expectativ...

Iba a ser una de las primeras privatizaciones de la gestión libertaria. Finalmente, no lo fue. Eso sí, se convirtió en una de las joyas de la corona, en una de esas ventas que generan expectativas para llenar la billetera. Pasado mañana se conocerá cuál es el grupo económico que se quedará con la concesión de agua potable y cloacas que sirve a 14 millones de personas.

La empresa que fue Obras Sanitarias, luego reconvertida a la privada Aguas Argentinas, para terminar estatizada y rebautizada como Aguas y Saneamiento (AySA), en 48 horas se entregará hasta 2056 nuevamente a un grupo empresario para su gestión.

Hoy hubo novedades. Formalmente, en el Boletín Oficial se aprobó lo actuado en “la etapa 1 de la licitación pública nacional e internacional 504/2-0003-LPU26”. En síntesis, quiere decir que quedó firme el proceso mediante el que salió a la venta, sin base —un asterisco acá para tener en cuenta más adelante— la oferta para ser operador estratégico de la totalidad de las acciones del Estado en AySA, representativas del 90% del paquete accionario de la compañía. El resto quedará en manos de los empleados mediante el Programa de Propiedad Participada (PPP).

Formalmente, se cerró la etapa 1 y se aprobaron cada una de las páginas de la oferta. Así las cosas, quedaron firmes las dos propuestas, tal cual se publica en la norma en su artículo dos.

Por un lado, la llamada “oferta Roggio”, compuesta por varias empresas del grupo como Roggio Roas, Benito Roggio, Aguas del Plata y Central Buen Ayre, además de Hidrosan.

Por el otro, la “oferta Román”, un consorcio integrado por Rowing, la empresa de Walter Román, que además asoció a Mauricio Filiberti con Transclor, a Águas do Rio (del grupo brasileño Equipav) y a un fondo holandés, PHX.

El jueves a las 10 de la mañana se conocerá cuál de los dos grupos se quedará con la concesión. Acá de regreso al asterisco apuntado antes. Como la licitación salió sin base y ya se aprobó toda la precalificación, lo que sucederá entonces es saber quién puso el número más alto. Nada de antecedentes ni solvencia ni mucho menos. Será un mano a mano en el que ganará la chequera más acaudalada, o por lo menos, la que esté dispuesta a desembolsar más dinero ahora.

La licitación de AySA fue un proceso particular por varios motivos. El primero, porque salió a la venta con el balance operativo equilibrado. Es decir, con lo que recauda le alcanza para pagar los gastos; el segundo, por el interés que despertó al inicio.

La venta sin base ni precio mínimo público y el plan de inversión asociado al contrato fueron determinantes. El contrato que se firmará establece US$1940 millones de inversión para el primer quinquenio y hasta US$15.040 millones en 30 años, con metas consideradas modestas para la primera década, ya que la cobertura de agua pasa del actual 75,3% a 78,9% y la de cloacas, de 63,9% a 65,3%, siempre en el área de concesión de la empresa. Además, obras clave —como las cuatro plantas de tratamiento cloacal de Campo de Mayo, Laferrere, Pilar y Escobar— quedaron postergadas más allá del segundo quinquenio.

Sin embargo, corrió el tiempo, las prórrogas, la cláusula “antichina”, con la que se sacó de la cancha a empresas con capital soberano, y solo quedaron dos que ofrecieron.

Como se dijo, las ofertas de Roggio y de Román eran dos plenos. El primero es operador actual de Aguas Cordobesas y el jugador local con más trayectoria específica en el rubro de aguas, aunque no en saneamiento. Roggio, que además es dueño de la concesión del subte porteño, de contratos de recolección de basura y del ramal ferroviario Urquiza con su empresa Metrovías, tiene a uno de sus máximos referentes como arrepentido en la causa Cuadernos.

Aldo, el gran líder de la familia que ahora, en los papeles, está fuera de los cargos directivos, reconoció haber devuelto como coimas el 5% de los subsidios que recibía en concepto de compensaciones por la operación ferroviaria. Es uno de los procesados en la causa cuyo debate oral tramita en Comodoro Py desde hace un año.

El otro pleno era Mauricio Filiberti, dueño de Transclor y socio de Daniel Vila y José Luis Manzano en Edenor y otras varias empresas. Es el proveedor monopólico de policloruro de aluminio para AySA desde 2009, contrato que le trajo consigo algunas denuncias que no avanzaron. El hombre, dueño de uno de los yates más importantes que tenga un argentino llamado Atila, era una fija en la licitación.

Sin embargo, su participación con su empresa Transclor quedó dentro de un consorcio cuyo líder es Walter Román, dueño de Rowing, una firma que es histórica proveedora de servicios de construcción de gran parte de las concesionarias, como las firmas de distribución eléctrica, de gas o la propia AySA. Román, a su vez, trajo consigo a la concesionaria de aguas de Río de Janeiro, que, si bien no tendrá mayoría, podría llegar a 25% de las acciones del futuro consorcio.

Así las cosas, ya todo quedó sobre la mesa. Dos ofertas y el 90% de las acciones de la compañía para operar el servicio por 30 años, con una posible prórroga por diez más. En 48 horas, el que arrime más plata sobre la mesa se lleva la compañía. El peso del vil metal.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/se-define-en-48-horas-quien-sera-el-nuevo-dueno-de-aysa-nid06102026/

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