Se quedó quieto junto a un montoncito de nieve y ese gesto inesperado salvó una vida
Los animales tienen ...
Los animales tienen una forma particular de conectar con las personas, construyendo vínculos marcados por la lealtad, la sensibilidad y una intuición que muchas veces se manifiesta en gestos simples pero profundamente significativos. En la vida diaria, perros, gatos y otras especies se convierten en compañeros constantes y, en ciertos momentos, son protagonistas de historias que vuelven a poner en foco ese lazo especial.
Algo de esto ocurrió días atrás, cuando Chris O’Neil salió a caminar con su perro Cassius en medio del invierno, cerca del Refugio Nacional de Vida Silvestre Oxbow, en Massachusetts, y la tranquilidad del paseo se interrumpió de manera inesperada cuando el animal se detuvo de golpe y se recostó junto a un pequeño montoncito de nieve al borde del sendero.
Al principio, O’Neil interpretó la escena como una de esas situaciones habituales que suele protagonizar un cachorro inquieto: Cassius parecía entretenido con algo en el suelo, lamiéndolo con curiosidad. Nada indicaba que se tratara de algo fuera de lo común, hasta que el perro mostró una actitud inusual y se negó rotundamente a alejarse del lugar. Esa persistencia, poco habitual incluso para su carácter juguetón, despertó la preocupación de su dueño.
“Lo llamé, empezó a acercarse y luego se dio la vuelta y regresó”, relató O’Neil al sitio especializado The Dodo, además de que agregó: “Después de la segunda vez, decidí ir a ver qué hacía, y fue entonces cuando lo vi”. Al acercarse, descubrió aquello que Cassius estaba cuidando: un pequeño perro acurrucado sobre la nieve, al borde de congelarse.
“Pude ver que respiraba y, cuando apoyé mi mano sobre su cuerpo, levantó levemente la cabeza; en ese momento supe que seguía con vida”, recordó O’Neil. Sin perder tiempo, se sacó el buzo y cubrió al perro para darle algo de abrigo, mientras buscaba ayuda. Acto seguido, se comunicó con el Departamento de Policía de Harvard y, tras hablar con Phyllis, del área de control animal, describió la situación y al animal. Poco después, no solo supo cuál era su nombre, sino que también comenzó a conocer la historia tan dura que había detrás de ese hallazgo.
Su impactante historiaLa historia de Gizmo es la de un sobreviviente desde mucho antes de perderse. Según contó Marlz Suess, integrante de Missing Dogs Massachusetts (MDM), se trata de un perro de diez años de edad con solo tres patas que había desaparecido de manera accidental dos semanas antes en Harvard, Massachusetts. Las condiciones jugaban claramente en su contra, teniendo en cuenta que las temperaturas extremas atravesadas por fuertes tormentas de nieve hacían que el panorama fuera desolador.
De todas formas, no era la primera vez que Gizmo enfrentaba desafíos, ya que a lo largo de su vida había logrado superar un cáncer y la dirofilariosis, y tras perder una de sus patas aprendió a adaptarse sin perder su alegría. Supo volver a correr, jugar y disfrutar, demostrando una fortaleza que ya lo definía mucho antes de este episodio.
Todo cambió cuando, pocos días antes de una gran nevada, se escapó de la casa de su familia. Con el paso de las horas y el descenso de la temperatura, la angustia fue creciendo. Aunque sus dueños dieron aviso inmediato a control animal y se activó la ayuda de MDM junto a un grupo de voluntarios de la zona, las búsquedas dependían de avistamientos que nunca llegaban.
El llamado de O’Neil, dos semanas después, lo cambió todo. El equipo de búsqueda volvió a ilusionarse y alertó de inmediato a la familia, que se acercó al sendero mientras él cargaba en brazos al pequeño perro hasta un lugar seguro.
El reencuentro estuvo cargado de alivio y emoción, y Gizmo fue trasladado de urgencia a un hospital veterinario, donde se recuperó durante algunos días antes de volver a casa. “Cass es un verdadero perro héroe”, expresó Suess, además de que sumó: “Y Gizmo, un auténtico sobreviviente”.