Se triplicaron los casos. Por qué cada vez más varones dan marcha atrás a la vasectomía
Cuando José Benítez Vega decidió hacerse la vasectomía estaba seguro. Ya era padre de tres (dos adolescentes y un recién nacido) y sentía que su proyecto familiar estaba cerrado. “Después ...
Cuando José Benítez Vega decidió hacerse la vasectomía estaba seguro. Ya era padre de tres (dos adolescentes y un recién nacido) y sentía que su proyecto familiar estaba cerrado. “Después de que nació mi hijo más chico tomé la decisión de no querer tener más hijos. Me parecía que ya era suficiente”, recuerda hoy a sus 49 años. La intervención fue en 2022, en plena salida de la pandemia. “Fue sencilla, ambulatoria, sin dolor. Todo funcionó como me habían explicado”, agrega.
La decisión, cuenta, tenía más que ver con una etapa vital que con un rechazo a la paternidad. En ese momento su vida estaba atravesada por cambios, tensiones de pareja y una crianza exigente. “No fue una decisión liviana, pero sí muy clara para mí en ese contexto”, dice. Lo que no imaginaba era que poco tiempo después ese contexto iba a modificarse de manera profunda.
Tras separarse, en 2023 conoció a Agostina (35), su actual esposa. Ella no tiene hijos y juntos empezaron a proyectar una vida en común. “Nos enamoramos, armamos una familia ensamblada y apareció el deseo de tener un hijo juntos”, cuenta José. Ese deseo –nuevo, pero muy firme– fue el que lo llevó a consultar por una posibilidad que hasta hacía poco tiempo no había considerado: la vasovasostomía. Es decir, la reversión quirúrgica de la vasectomía.
Historias como la suya se repiten cada vez con más frecuencia en los consultorios de andrología de la Argentina. Durante los últimos años, la vasectomía se consolidó como uno de los métodos anticonceptivos masculinos más elegidos en el país. La sanción de la Ley N°26.130, que garantiza el acceso gratuito y autónomo a la anticoncepción quirúrgica, fue un punto de inflexión, pero no el único. Cambios culturales más amplios –como una mayor participación de los varones en la planificación familiar y una revisión del rol masculino en la anticoncepción– también empujaron esa tendencia.
Sin embargo, ese crecimiento sostenido vino acompañado por otro fenómeno menos visible: el reciente aumento de las consultas y cirugías para revertirla. En el Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), uno de los centros de referencia y con más experiencia en el tema, en 2025 se triplicaron las intervenciones de reversión en comparación con el año anterior, pasando de un promedio de cuatro anuales a doce, Incluso el incremento fue más notorio en el segundo semestre del año respecto del primero.
Entre el 80 y el 90% de quienes solicitan una reversión lo hacen porque desean volver a tener hijos, precisan desde el Clínicas. El porcentaje restante lo integran varones que habían optado por la vasectomía sin haber tenido hijos previamente, pero que luego cambiaron de opinión.
Cambios de época
Entre 2019 y 2022, la cantidad de vasectomías realizadas en el Hospital de Clínicas se quintuplicó. En paralelo, también creció el número de vasovasostomías, la cirugía que permite reconectar los conductos deferentes. “En la literatura internacional el arrepentimiento ronda entre el 2 y el 6%, pero en nuestro país se hicieron tantas vasectomías después de la legalización que hoy vemos más consultas”, explica el doctor Mariano Cohen, jefe de la Sección Andrología del Hospital de Clínicas de la UBA.
Según Cohen, el fenómeno no puede leerse como una contradicción sino como parte de un mismo proceso. “Hoy los varones comparten mucho más la responsabilidad anticonceptiva. Eso es un cambio positivo. Pero también implica decisiones que se toman en determinado momento de la vida y que luego pueden revisarse cuando ese escenario cambia”, señala
En su experiencia clínica, quienes consultan por una reversión no lo hacen desde la impulsividad. “Son pacientes muy informados, que conocen sus chances y que llegan con la decisión bastante elaborada. Nadie toma a la ligera una reversión; casi siempre es algo que se decide en pareja”, agrega.
Cómo es la reversión
La vasectomía es una cirugía que consiste en la sección y ligadura de los conductos deferentes, lo que impide el paso de los espermatozoides al eyaculado. Es un procedimiento ambulatorio, con anestesia local, que no afecta la función sexual ni hormonal. Su reversión quirúrgica –la llamada vasovasostomía– busca restablecer ese paso mediante la reconexión de los conductos. Para lograrlo es necesario una microscopía quirúrgica, procedimiento que conlleva mayor tiempo operatorio y una evaluación previa más compleja.
Las probabilidades de éxito dependen, sobre todo, del tiempo transcurrido desde la vasectomía y de las condiciones anatómicas del paciente, explican los especialistas. “Es clave el examen físico. En algunos casos, durante la vasectomía se extrae un segmento grande del conducto deferente y eso puede dificultar la reversión”, advierte el doctor Cohen
Cuando la cirugía de reversión se realiza dentro de los primeros diez años, las chances de recuperar espermatozoides en el eyaculado son altas; aunque después de ese período, disminuyen de manera significativa.
Aun así, los especialistas insisten en marcar un límite importante: recuperar espermatozoides no equivale necesariamente a lograr un embarazo. “La reversión no garantiza un embarazo, lo facilita. Pero hay otros factores que influyen, especialmente el factor femenino: la edad, la calidad de los óvulos y la reserva ovárica”, aclara Cohen.
Por eso, muchas veces la consulta se da luego de intentos fallidos de fertilización asistida o cuando la pareja busca una alternativa más natural.
Sin arrepentimiento
Para el urólogo y andrólogo Marcos Delvit, médico asociado de la sección Andrología del Hospital Italiano de Buenos Aires y andrólogo en Halitus y Gens, el aumento de las reversiones que se observa en la actualidad no debería interpretarse simplemente en términos de arrepentimiento.
“No diría que los varones se arrepienten. Diría que toman una decisión en una situación de su vida y que, con el tiempo, esa situación cambia. Hoy los cambios vitales ocurren más rápido y eso también impacta en las decisiones reproductivas”, explica.
Delvit observa que el perfil más frecuente es el de hombres de entre 38 y 50 años de edad, que ya tuvieron hijos y que vuelven a desear la paternidad en el marco de una nueva pareja. “Saben lo que implica tener hijos, les gustó esa experiencia y quieren vivirla de otra manera, con más presencia y en otra etapa vital”, describe.
Según cuenta el especialista, estos pacientes llegan al consultorio con una mezcla de ansiedad, ilusión y urgencia; también con muchas preguntas sobre tiempos, controles y probabilidades reales. Delvit subraya un cambio cultural más amplio: “Antes la paternidad estaba más asociada a un mandato. Hoy es un proyecto de vida que se revisa. El problema es que los tiempos biológicos no siempre coinciden con los tiempos personales”.
Ordenar expectativas es parte central del abordaje médico. “Explicamos que la mayoría de los pacientes va a recuperar espermatozoides móviles en el eyaculado, pero que la tasa de embarazo ronda el 50 o 60%”, señala Delvit. En algunos casos, incluso con una reversión técnicamente exitosa, puede ser necesario recurrir a técnicas de reproducción asistida para lograr un embarazo.
Por eso, la evaluación suele ser interdisciplinaria. Además del urólogo o andrólogo, se considera la situación reproductiva de la pareja. “Si la reserva ovárica está muy disminuida, puede no ser aconsejable la reversión. En casos seleccionados, se puede realizar una biopsia testicular intraoperatoria para criopreservar espermatozoides y contar con una alternativa futura”, explica Cohen.
Volver a intentar
En el caso de José Benítez Vega, la reversión se realizó a finales de 2024. “Fue tal cual me lo explicaron. A los pocos meses el espermograma mostró espermatozoides móviles. En ese sentido, la reversión fue exitosa”, cuenta. Hoy, junto a Agostina, sigue en la búsqueda de embarazo. “Sabemos que no es inmediato y que puede no darse, pero estamos tranquilos. Teníamos que intentarlo”, agrega.
A partir de su propia experiencia, su consejo es claro al respecto: “La vasectomía es una decisión importante. Si bien la reversión existe y puede ser exitosa, hay que estar muy seguro. La vida cambia y a veces el deseo también”. Sus palabras condensan lo que los especialistas ven a diario: decisiones que parecían definitivas y que, con el paso del tiempo, vuelven a ponerse en discusión.