Según la rectora de la Universidad Internacional de Valencia, “hay que volver a las humanidades”
Eva María Giner, de 54 años y doctora en Farmacia, es rectora de la Universidad Internacional de Valencia (VIU) desde 2018. Durante su gestión al frente de esta casa de estudios española impuls...
Eva María Giner, de 54 años y doctora en Farmacia, es rectora de la Universidad Internacional de Valencia (VIU) desde 2018. Durante su gestión al frente de esta casa de estudios española impulsó nuevos proyectos y planes académicos centrados en la calidad e innovación docente, la investigación, la internacionalización del modelo universitario y la transferencia de conocimiento.
También ha promovido distintas iniciativas vinculadas con la defensa y accesibilidad de la lectura, como el certamen Enseñamos a Leer, impulsado por la Fundación José Manuel Lara y la Universidad Internacional de Valencia, o la Cátedra de Literatura y Sociedad.
LA NACION conversó con ella sobre su modelo de gestión, el panorama educativo actual y el impacto de las nuevas tecnologías en el ámbito universitario.
—Ha trabajado especialmente por la accesibilidad a la lectura… una problemática educativa que en la Argentina está entre las principales preocupaciones de los educadores. ¿Cómo ve la situación? ¿Qué diagnóstico hace hoy sobre el nivel de lectoescritura con el que los estudiantes llegan a la universidad?
Esta pregunta es muy fácil de responder desde una perspectiva, pero bastante más compleja desde otra. Nosotros somos una universidad 100% online y el perfil de nuestro estudiante no es joven, es alguien ya formado, con una edad entre los 35 y 45 años con experiencia profesional y a veces académica previa, entonces no tienen esta deficiencia en comprensión lectora que se está viendo permanentemente en todos los informes anuales de los países. Sin embargo, me consta que hay mucho retroceso en comprensión lectora en las universidades tradicionales y eso supone un problema a la hora de avanzar en los estudios universitarios. Por eso nosotros trabajamos este tema fundamentalmente a través de la formación docente desde la Facultad de Ciencias de la Educación para que nuestros estudiantes que son ya maestros y están en las aulas con los chicos prioricen la comprensión lectora e incentiven la lectura en los centros docentes desde edades tempranas para intentar darle la vuelta a esta problemática.
—Se ha preocupado también por la calidad e innovación docente… ¿Cómo se trabaja esto? ¿Qué hace a un docente un buen docente, sobre todo en un mundo online?
Esto es importante diferenciar porque un docente online no es lo mismo que uno presencial, no se puede dar la clase de la misma manera. Primero, por el perfil de estudiante que tenemos. Nuestros estudiantes ya llegan con cierto conocimiento y lo que quieren es adquirir competencias y habilidades para mejorar su carrera profesional, con lo cual no esperan de nosotros un docente que se dedique a hacer la clásica masterclass. Nuestra metodología está basada en el aprendizaje basado en proyectos o retos, de manera que adaptamos el aprendizaje en función de quienes están sentados en el aula, generando un networking interesantísimo entre estudiantes y docentes. Además, tenemos estudiantes de casi 100 nacionalidades diferentes con distintas culturas, backgrounds, maneras de aprender. Esto es lo más rico de nuestra universidad. Esta metodología, que permite a través de la sincronía -porque docentes y estudiantes se conectan a la vez- es la que hace la diferencia. Se genera un hub de aprendizaje en el aula muy rico. Esto democratiza el acceso a los estudios superiores. Hay un colectivo grandísimo de personas que si no fuera a través de una metodología online no podría seguir formándose porque tiene obligaciones familiares y profesionales que le impiden tener tiempo para atender presencialmente a clases o porque vive lejos de centros urbanos donde están las grandes universidades presenciales. En este sentido, un dato valioso es que más del 60% de nuestros estudiantes son mujeres.
—¿Cómo es la distribución de carreras de grado y posgrado?
Nosotros nacimos en 2008 como una universidad fundamentalmente de másteres, pero poco a poco estamos virando a un equilibrio entre grado y máster. Al día de hoy todavía tenemos más alumnos en posgrados, y un dato interesante es que de los cerca de 30.000 estudiantes que tenemos, el 30% son latinoamericanos. Hay un interés cada vez mayor por parte de los latinoamericanos por estudiar un título europeo y en particular uno español porque prestigia mucho tener un título español en Latinoamérica, con la facilidad de hacerlo en línea y en la misma lengua.
—¿Y qué estudian los latinoamericanos que eligen a la Universidad de Valencia?
Hay dos áreas del conocimiento donde el interés en Latinoamérica es abrumador: Salud y Ciencia y Tecnología. Algunas áreas de Humanidades y lo que son los programas de Empresa y Negocios también despiertan interés.
—¿Cómo están trabajando con la inteligencia artificial? ¿Tienen protocolos de uso para estudiantes y docentes?
Absolutamente de forma responsable. La IA no la puedes evadir, la tienes, y hay que utilizarla bien. Nosotros hemos trabajado en protocolos internos para el buen uso de la IA en el aula, tanto para el profesor como para el estudiante para que se vele por el buen uso. Bien utilizada, la IA es fenomenal. El problema es cuando no se utiliza bien. También la usamos para mejorar los procesos internos y la burocracia administrativa.
A nivel formativo también estamos poniendo en marcha másteres que tienen que ver con IA y formación permanente en competencias y habilidades para actualizar contenidos y planes de estudios de manera rápida y ágil con todo lo que tiene que ver con la tecnificación, IA y nuevas metodologías. Títulos que quizás en 6 meses quedan obsoletos y entonces se actualizan todo el tiempo. Por ejemplo, IA aplicada a la sanidad, IA para juristas, etc. Además, tenemos un centro de estudios en la Facultad de Artes, Humanidades y Comunicación para unir la tecnología con la comunicación y las humanidades porque creemos que necesitamos una vuelta de las humanidades a las universidades. Las empresas necesitan cada vez más filósofos y sociólogos que piensen en el uso crítico y razonable de las nuevas tecnologías. Y tenemos también otro centro de estudio en la Escuela Superior de Ingeniería, Ciencia y Tecnología que trabaja desde una perspectiva crítica y de humanización, poniendo en valor la ética, el espíritu crítico y el uso responsable de la tecnología, todos valores que nos corresponden como universidad.
—¿Qué tendencia notan en el interés por carreras humanísticas?
Estamos empezando a notar este interés creciente, pero por el perfil de estudiante particular que tenemos, que ya te comenté, probablemente estudia esta segunda carrera de humanidades para complementar una primera carrera. Por ejemplo, hay enfermeros interesados en antropología o sociología e ingenieros interesados en filosofía.
—Se habla mucho del reemplazo de los puestos junior por la IA. ¿Qué características crees que los estudiantes deben adquirir durante su formación universitaria para enfrentar el ingreso al mundo laboral?
La IA nunca va a poder sustituir al hombre. Las carreras tienen que estar humanizadas porque si no pasará lo que dices, pero eso no puede suceder porque la IA no tiene humanidad. Es un cuestionamiento muy lícito que nos tenemos que hacer todos, pero que no debería ni existir si los responsables por la formación nos pusiéramos en posición de “no, la IA no puede sustituir el trabajo humano, nos tiene que ayudar, nos tiene que facilitar, pero no suplantar”. Desde la perspectiva más académica planteamos planes de estudio donde la IA sea utilizada de forma responsable con la finalidad de mejorar procesos y agilizar la toma de decisiones, pero somos las personas las que tenemos que aplicar esa profesionalidad, no la máquina, sino nos deshumanizamos totalmente. Puede ser interesante en salud para acelerar diagnósticos, pero al final quien chequea, diagnostica y trata, es el médico.
—En España y en otros países se debate la edad mínima de acceso a redes sociales. ¿Cuál es su posición? ¿Cree que la regulación etaria es efectiva?
Si bien nuestro estudiante no tiene un perfil tan joven, nuestra responsabilidad desde la Facultad de Ciencias de la Educación es formar a los maestros para que el uso de las tecnologías en el aula sea responsable. Si me preguntas mi opinión personal, es como con la IA: hay que utilizar las nuevas tecnologías de forma responsable y siempre por el beneficio del proceso de enseñanza y aprendizaje. Hay que encontrar un equilibrio. Es verdad que en algunos países se ha llegado a la restricción total porque el control era imposible y el uso repercutió en los resultados académicos de los estudiantes. No es que esté a favor o en contra de la restricción etaria, sino de que se haga un uso responsable de las nuevas tecnologías siempre en beneficio de la enseñanza para que los estudiantes salgan mejor preparados para impactar positivamente en la sociedad.