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Semáforos intermitentes: qué significan

Para muchos conductores son motivo de duda. Para otros, directamente una invitación a pasar sin mirar. Sin embargo, los semáforos intermitentes no están allí por error ni por fallas técnicas: ...

Semáforos intermitentes: qué significan

Para muchos conductores son motivo de duda. Para otros, directamente una invitación a pasar sin mirar. Sin embargo, los semáforos intermitentes no están allí por error ni por fallas técnicas: ...

Para muchos conductores son motivo de duda. Para otros, directamente una invitación a pasar sin mirar. Sin embargo, los semáforos intermitentes no están allí por error ni por fallas técnicas: forman parte del sistema de señalización vial y cumplen una función específica dentro del ordenamiento del tránsito urbano.

Cuando un semáforo abandona su funcionamiento tradicional —con las luces verde, amarilla y roja en secuencia— y comienza a titilar, cambia el tipo de control del cruce. Ya no rige una orden automática, sino un esquema de advertencia que exige mayor atención y responsabilidad por parte del conductor.

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La normativa de señalización vial utilizada en la Argentina establece dos significados claramente diferenciados. La luz amarilla intermitente advierte la presencia de un cruce riesgoso. No prohíbe el paso, pero obliga a reducir la velocidad y avanzar con extrema precaución. En estos casos, el conductor debe observar el tránsito transversal, la presencia de peatones, ciclistas o motociclistas y estar preparado para detener la marcha si la situación lo requiere.

En cambio, la luz roja intermitente equivale a una señal de “PARE”. Ante esta indicación, el vehículo debe detenerse completamente antes de la línea de frenado o de la senda peatonal y solo puede reiniciar la marcha cuando se comprueba que no existe riesgo de colisión. No implica prioridad de paso ni habilitación automática.

Un caso particular se da en los cruces ferroviarios, donde la luz roja intermitente —acompañada por barreras y señales sonoras— prohíbe terminantemente el cruce hasta que la señal se desactive.

Por qué se utilizan en lugar del semáforo convencional

Uno de los motivos más frecuentes es el bajo caudal vehicular en determinados horarios, especialmente durante la noche o la madrugada. En esos momentos, un semáforo tradicional puede generar detenciones innecesarias y paradójicamente, aumentar el riesgo: el conductor que recibe luz verde suele cruzar con exceso de confianza y a mayor velocidad. El amarillo intermitente, en cambio, obliga a reducir la marcha y evaluar activamente el entorno. La lógica es simple: menos automatismo y más atención.

También se utiliza cuando el semáforo sale temporalmente de su operación habitual, ya sea por mantenimiento, fallas técnicas o reprogramaciones especiales. En esos casos, el titilar advierte que la intersección ya no está regulada por la secuencia normal y que el cruce debe realizarse con mayor prudencia. En ciudades de distintos países, este sistema se aplica desde hace décadas bajo criterios similares, especialmente en intersecciones de baja demanda.

El objetivo central del semáforo intermitente es reducir el riesgo en el cruce, no acelerar el tránsito sin control. Entre los efectos buscados se destacan aumentar la atención del conductor al eliminar la falsa sensación de prioridad absoluta, disminuir la velocidad de aproximación a las intersecciones, evitar detenciones innecesarias cuando el tránsito es escaso y reforzar la lectura del entorno y la convivencia entre vehículos, peatones y ciclistas.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/autos/semaforos-intermitentes-que-significan-nid27022026/

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