“Si corrés picadas, vas preso”: agresiva campaña de Villa Gesell para disuadir maniobras vehiculares riesgosas en las dunas
VILLA GESELL.- Ni mensaje de cordial bienvenida ni eslogan de ciudad turística. “Si corrés picadas, vas preso” es el primer cartel que, desde hace algunas horas, se cruza todo aquel que desde...
VILLA GESELL.- Ni mensaje de cordial bienvenida ni eslogan de ciudad turística. “Si corrés picadas, vas preso” es el primer cartel que, desde hace algunas horas, se cruza todo aquel que desde la ruta 11 derive en el ingreso a esta ciudad, que se prepara para recibir en sus arenas a más de 100.000 apasionados del “off road”. Muchos de ellos con sus motos y cuatriciclos, para instalarse en la inmensidad de estas dunas de la zona norte del distrito y ser espectadores -y a la vez protagonistas- de una nueva edición de la competencia “Enduro de Verano” que se realizará entre el 20 y 22 próximos.
El giro del anfitrión cortés y amable hacia el de fiscal con un más estricto y riguroso control de cumplimiento de las reglas llega como consecuencia del lastre reciente que las aceleradas y los saltos entre las dunas dejaron con varios incidentes ocurridos aquí y especialmente en Pinamar. En este último destino, con un chico de 8 años, Bastián Jerez, que hace un mes sufrió gravísimas lesiones en el abdomen, la columna y el cráneo por un choque entre una camioneta y un vehículo tipo UTV en el sector norte de esa ciudad, conocido más popularmente como La Frontera.
Ambos municipios reaccionaron casi a la par tras ese tránsito compartido por el filo de la cornisa de otra tragedia en esas playas. Apostaron no solo a reforzar operativos, sino a sumar restricciones de circulación y, al mismo tiempo, aumentar las sanciones para los infractores. En particular, las multas. Este fin de semana extralargo, con los feriados de Carnaval, será una primera gran prueba. Con el siguiente llegará la hora de la verdad, con visitantes 100% enfocados en esa diversión entre dunas al volantes de motos o cuatriciclos
El “Enduro de Verano”, que se conocía con anterioridad como “Le Touquet”, es la cita más importante de América Latina para quienes compiten en motos y cuatriciclos en circuitos de superficie irregular y, a la vez, para los seguidores de este deporte, en su mayoría también usuarios de estos vehículos pero en modo amateur.
La cartelería de advertencia con sanciones gravísimas y el ajuste de una ordenanza vigente para que los excesos al volante golpeen aún más duro sobre el bolsillo del que no la respeta apuntan a evitar no solo que se repita un siniestro como el que el 12 de enero pasado mantiene en terapia intensiva y con ocho cirugías a cuestas a Bastián Jerez, el menor que viajaba en un UTV que chocó contra una camioneta Amarok en La Frontera. O el cuadro crítico de un joven de 27 años que, cuatro días después de aquel incidente, volcó con su cuatriciclo y sufrió gravísimos traumatismos en el cráneo, el torso y las extremidades en arenas geselinas.
Lo que se aspira, y así por lo menos se consiguió en estos últimos años, es que no se repita aquel entorno dramático de esta misma competencia en 2019, con tres fallecidos. Todos fuera del circuito y ajenos a los protagonistas de la competencia deportiva. Uno en cuatriciclo cuando impactó contra un médano y luego, durante esa misma jornada, pero de noche, una chica de 17 años que murió cuando en un vehículo similar circulaba por la zona y no vio un alambrado. El tercero era parte del público y sufrió un síncope, mientras veía la prueba.
“Tuvimos dos reuniones con el municipio y entendemos que la comunicación y el operativo de prevención es el camino correcto para evitar problemas fuera del circuito”, comentó a LA NACION el organizador de la prueba, Rodrigo Allué, que insistió en la responsabilidad que ellos tienen dentro de los límites del recorrido de competencia para dar seguridad a unos 1000 pilotos. Y la misión que el Estado asume para atender a lo que ocurra más allá del escenario de la prueba deportiva.
Como experto y conocedor de la actividad, con presencia más continua en esas arenas por los preparativos previos del “Enduro de Verano”, admitió que luego de la dimensión que tomó el caso de Bastián en La Frontera y la reacción del gobierno municipal con refuerzos en los controles y agravamiento de penas, se ve menos movimiento y mucho menos descontrol.
“Todo parece más atenuado, más allá de que febrero siempre tiene menos gente y seguramente se tomó algo más de conciencia por lo ocurrido semanas atrás”, comentó a LA NACION. En el perímetro del circuito de Villa Gesell, explicó, se entrena, pero en su mayoría se trata de pilotos con perfil profesional o con criterio de competencia. “Tienen un sentido de circulación y por, sobre todo, cuentan con todos los elementos de protección y seguridad”, remarcó.
El proyectoEl municipio de Villa Gesell elevó al Concejo Deliberante, a comienzos de este mes, un proyecto que endurece sanciones. El órgano legislativo lo aprobó. Así, se ajustan las ordenanzas 2283/09 y 2268/18 y elevarán a 10.000 unidades fiscales las multas por conducción temeraria, en presencia de menores o con estos al volante. En la actualidad equivale a un monto de 1.115.000 pesos y cuando se apruebe el nuevo presupuesto municipal se elevará a 1.350.000.
La preocupación de las autoridades locales no está en la competencia en sí, que tiene una organización bajo parámetros de la Federación Internacional de Motociclismo (FIM) y forma parte del circuito mundial conocido como Sand Races Cup. La dificultad está en decenas de miles de asistentes que se adueñan literalmente de buena parte del frente norte de playas de Villa Gesell, dominado por grandes y amplias dunas que disfrutan con sus camionetas doble tracción, motos, cuatriciclos y UTV. Por allí también intentan acampar y, si se puede, aceleran. A eso apunta la advertencia sobre el riesgo de incurrir en “picadas” ilegales.
“El objetivo que se persigue es prevención, planificación y ordenamiento”, confirmó a LA NACION el secretario de Turismo de la comuna, Emiliano Felice, y destacó el trabajo con el intendente Gustavo Barrera, el área de Seguridad y la coordinación con la estructura provincial de Seguridad y Salud. “Se pondrá el foco desde la ruta, los accesos a la ciudad y alrededores del circuito”, remarcó.
En redes sociales y a granel se publican los flyers que advierten sobre las consecuencias de incumplir normas vigentes, entre ellas la Ley de Tránsito. “Si corrés picadas, vas preso” hace punta. Pero también se advierte que playas y médanos estarán supervisadas desde drones, como ya ocurría en Pinamar para identificar infractores. “Las picadas son un delito”, se remarca y se recomienda disfrutar del enduro “en circuitos habilitados”.
La pista que se dispuso para esta competencia, según explicó Allué, tiene un recorrido de 12,5 kilómetros que se extiende desde cercanías con la ruta 11 y casi hasta el mar. Su traza aprovecha la ideal topografía de la zona para este deporte y el perímetro está alambrado en su totalidad. El predio recién se abrirá el 19 próximo y las prácticas se habilitarán a partir del 21. Dentro del circuito solo se paga ticket por la ubicación en gradas.
En sus alrededores se instala y acampa el público desde las jornadas previas y en particular el fin de semana, a la espera de la competencia final que será el domingo 22. Habrá móviles doble tracción de policía con presencia en la zona y recorridas en puntos claves, helicóptero y drones para relevar lo que allí ocurra. El año pasado llegaron 130.000 espectadores en cuatro jornadas. Todo indica que el número se repetirá.