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Silvia Pérez: un amor secreto, un romance fugaz y una relación madura

A Silvia Pérez no le gusta hablar demasiado de su vida privada, pero tuvo amores que, muy a su pesar, dieron que hablar. Durante años estuvo en pareja con Alberto Olmedo, un amor secreto que reve...

Silvia Pérez: un amor secreto, un romance fugaz y una relación madura

A Silvia Pérez no le gusta hablar demasiado de su vida privada, pero tuvo amores que, muy a su pesar, dieron que hablar. Durante años estuvo en pareja con Alberto Olmedo, un amor secreto que reve...

A Silvia Pérez no le gusta hablar demasiado de su vida privada, pero tuvo amores que, muy a su pesar, dieron que hablar. Durante años estuvo en pareja con Alberto Olmedo, un amor secreto que reveló muchos años después de la muerte del capocómico. El papá de su única hija, Julieta, fue Santiago Bal, y también tuvo un affaire con Pablo Codevilla. Desde hace 15 años está en pareja con el abogado Federico Di Pasquale.

Un amor maduro

Con Federico Di Pasquale se conocieron en un restaurante del barrio Las Cañitas, donde ella estaba cenando con amigas y él con amigos. Fue él quien se acercó a hablarle porque Silvia era una mujer que siempre le había gustado. “Era verano y recuerdo que había muchos mosquitos y él se acercó con un repelente. Ese detalle me gustó mucho. Charlamos un montón, intercambiamos contactos y volvimos a vernos unos días después”, contó la actriz. “Nos separamos muchas veces durante los primeros años hasta que nos mudamos juntos. Justo cuando todas mis amigas dicen que a esta edad lo mejor es una relación cama afuera, yo convivo . No tengo dudas de que mi pareja con Fede es la relación con la que más he aprendido y como ya estoy grande, eso me juega a favor para comprender muchas situaciones... Igualmente, es mucho más chico que yo: le llevo dieciséis años. Cuando empezamos a salir, sus hijos eran muy chicos; ahora tienen 12 y 15. Tengo una relación maravillosa con los chicos y eso me da mucha felicidad”, le reveló a LA NACION.

La llegada de su única hija

Silvia Pérez y Santiago Bal se cruzaron de casualidad en los pasillos del viejo ATC y coincidieron en Los hijos de López y en el ciclo Comedias de antaño. Fue un flechazo. Él todavía estaba casado con la actriz Thelma del Río, pero quedó encandilado por la joven Silvia, que apenas tenía 20 años. Empezaron a salir a escondidas y pronto quedó embarazada: Julieta nació en el verano de 1978. Fue una relación con varias idas y vueltas porque en esos años al actor le diagnosticaron cáncer de colon y, por un tiempo, volvió a los brazos de Thelma del Río. “A los 20 años tuve una hija sola. Quedé embarazada porque esa noche no me cuidé. Y decidí tenerla... Las cosas no estaban bien cuando ella nació y al tiempo nos separamos” le contó Pérez a LA NACION. Y agregó: “Yo la pasé muy mal con él. Era muy chica y tuve que atravesar su enfermedad”. La separación fue un escándalo porque, además, al poco tiempo él comenzó una historia de amor con Carmen Barbieri.

Además, Pérez contó: “Santiago veía poco a Juli. Yo le pedía que viniera a verla y él no pudo hacerlo, no tuvo esa disponibilidad... Qué vamos a hacer. Yo era muy joven, me pasaban otras cosas, otros enojos. Hoy miro a la distancia y digo: ‘No pudo’. También nos elegimos, tuvimos una hija, el tiempo es sabio porque nos permite ir creciendo, el tema es que no te pase en vano... Los dos trabajábamos mucho y no podíamos llevar a Juli porque era muy chiquita... Tuve la suerte de tener una niñera maravillosa que me acompañó siempre, aun cuando yo no le podía pagar al principio. Una señora croata maravillosa que fue un poco niñera mía también.

Y detalló: “La conocí por un aviso en el diario que habíamos puesto con Santiago porque teníamos que irnos de gira y Julieta era bebé. Había una cola de mujeres impresionante y cuando la vi, dije ‘es ella’. Fue como una segunda madre para mí y para Juli, ni hablar. Cuando no la llevaba al teatro o a las grabaciones, era un pataleo, unos gritos y un llanto que me hacían sentir una culpa. Entonces me fue difícil esa parte. Creo que ella también ama esta profesión porque estuvo desde muy pequeña en todos los teatros y porque tiene la sangre de su padre y la mía”.

Un secreto a voces

Su relación con Alberto Olmedo, según ella misma dijo, “no fue ‘el amor’ sino una mezcla de padre, de amigo, de fascinación, muchas cosas juntas”. Pérez fue una de las “chicas Olmedo” durante muchos años. Se conocieron haciendo No toca botón y recién se supo que fueron pareja años después de que él muriera. En realidad, el público no conocía esa relación, pero sus compañeros sí y los ayudaban a mantenerla en secreto porque fue la elección de la pareja.

Estuvimos juntos hasta el último día. Era mucho más que un amor, algo que abarcó muchas cosas. Era un compañero, un amigo y un profesional que me dio lugar y me valoraba. El Negro era un verdadero caballero, muy respetuoso de la mujer y el más cuidadoso. Personalmente, puedo decir que me cuidó muchísimo a mí y a mis compañeras. Era un tipo que nos cuidaba como mujeres, personas y artistas... Lo admiraba como persona y como capocómico. Él marcó en mi vida en lo que soy actoralmente, fue mi compañero en la vida personal. A su lado aprendí que la humildad es el condimento vital de la vida”, contó a LA NACION.

La relación terminó el mismo día de la muerte de Olmedo, el 5 de marzo de 1988. “Él estaba separado, quizá no divorciado... Pero estaba separado después del gran escándalo en el que se descubrió que ella (Nancy Herrera) estaba saliendo con Cacho Fontana, algo que salió en las tapas de las revistas. Así que el Negro estaba solo y estaba muy mal, muy tomado durante toda esa etapa...”, dijo hace unos años en Debo decir (América).

“De todas maneras, fue una circunstancia muy difícil, de mucha confusión de roles, de sentimientos, de emociones. De querer salvar a una persona que estaba al borde de la muerte, realmente. Que estaba desencantado, que estaba desesperado... Porque había una situación muy fea que se vivía alrededor, donde todos veíamos lo que pasaba y él no quería verla. Fue dificilísimo. Yo tenía 32 años. Y me sentía como una salvadora, tenía una cierta omnipotencia de decir, de creer que podía ayudarlo... A mí se me agudizó toda la parte de deporte, de vegetarianismo, de comida sana y de todo eso porque, de alguna manera, a él le llamaba tanto la atención que existiera una persona como yo. ¡Le parecía imposible! Una vez, durante una semana o quizá un poquito más, él dejó de consumir absolutamente todo. Y se apagó totalmente porque era algo que no podía manejar, recordó sobre esa época.

Y sumó: “Me acuerdo que decía: ‘Yo sé hasta donde puedo, lo dejo cuando quiero’. Y no. Pero yo era muy chica y fomentaba eso: ‘Vamos a la playa, vamos a nadar...’. Después, la mayor parte del tiempo era verlo hacer eso, sentir esa impotencia y tratar de rescatar algo que yo no conocía en ese momento”.

Un romance fugaz

A Pablo Codevilla lo conoció en Operación Ja Ja y tuvieron un romance que duró algunos meses. En ese momento fue muy comentado en las páginas de todas las revistas del corazón porque ella era “una chica Olmedo” y él, que trabajaba desde muy chico, se lucía en el sketch “Los chetos” junto a Willy Ruano.

Años más tarde, Pérez contó: “A raíz de nuestra separación, me prohibieron en Canal 13 y en Polka; cada vez que entro a trabajar hago uno o dos capítulos y me sacan”, aseguró en una entrevista y sumó: “Un día se lo pregunté y él bajó la mirada. Siento que por él estoy cancelada en Canal 13. Hoy ya no me afecta, pero durante mucho tiempo sí... porque yo quería trabajar”. Aunque también expresó: “Tuvimos una relación muy buena, es una de las relaciones importantes en mi vida”.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/personajes/silvia-perez-un-amor-secreto-un-romance-fugaz-y-una-relacion-madura-nid27052026/

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