Sobre retenciones: menos es más
Los resultados de la campaña finalizada 2025/2026 y la proyección de la actual, 2026/2027, confirman predicciones de los dirigentes agropecuarios. Decían a los sucesivos gobiernos de turno que u...
Los resultados de la campaña finalizada 2025/2026 y la proyección de la actual, 2026/2027, confirman predicciones de los dirigentes agropecuarios. Decían a los sucesivos gobiernos de turno que una reducción de las retenciones impulsaría mayores esfuerzos, inversión e innovaciones en el campo y que esto redundaría en mayores recaudaciones, por lo tanto, para las arcas fiscales.
Desde la asunción del gobierno de Milei se bajaron paulatinamente algunas retenciones y se eliminaron otras. Hay en perspectiva la aplicación de nuevas disminuciones programadas y, si bien todavía subsisten estas gabelas absolutamente incompatibles con el principio de igualdad para todos los sectores de la economía, lo hecho hasta aquí ha sido de beneficio para todos.
Falta lo más importante: la eliminación total de tributos que solo se cargan sobre las espaldas del campo argentino y constituyen una excentricidad desconocida en otras partes del mundo. Entretanto, es indiscutible que se ha ido avanzando en tres años en la dirección correcta.
Las visitas inesperadas a entidades agropecuarias de dirigentes políticos de fuerzas que han actuado en el pasado reciente de manera hostil con quienes producen carnes y cereales, y todo tipo de riquezas generadas por la naturaleza aunada al conocimiento humano perfeccionado en obtener los más altos beneficios para el interés general, alientan la posibilidad de que se abra un panorama con certezas más rotundas que hasta ahora para quienes trabajan la tierra.
El ministro de Economía, Luis Caputo, ha reconocido estos días que entre enero y agosto las exportaciones agroindustriales crecieron un 13% en relación con el ciclo anterior. Esto ha significado ingresos por 37.527 millones de dólares, tan necesarios en un país que se debate en lograr una base de reservas monetarias que lo pongan a salvo de los vaivenes de las finanzas internas y mundiales, y ante las inquietudes del año electoral que se avecina.
Una política tributaria confiscatoria y kafkiana, con más de 150 gabelas que tributar, no constituye el ámbito más propicio para alentar ninguna gestión productiva
Algunos rubros han logrado aumentos colosales en sus ventas al exterior: en girasol, 869%. Las maderas aserradas lo hicieron en un 25% respecto de 2025/2026, y el tabaco desvenado, en 18%. A la cabeza de los compradores de nuestros productos agroindustriales están India, China y Vietnam; a renglón seguido vienen Brasil, Estados Unidos, Chile, Perú, Arabia Saudita y Malasia.
Se trata de un panorama con manifiesta diversificación de mercados y productos sinfín que salen de la Argentina hacia el exterior: orégano, café tostado sin descafeinar, semillas de coriandro y de trébol, kiwi, aceite de jojoba y preparados de tomate, entre otros. Los puestos de vanguardia los ocupan, como es lógico, los cereales y oleaginosos que constituyen, junto con las carnes, lo esencial de nuestras exportaciones asociadas a la tierra.
Un estudio de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires calcula que para la campaña 2026/2027 se cultivarán 37.020.000 hectáreas en todo el país, o sea, un crecimiento en hectáreas del 0,2% sobre 2025/2026, en tanto que la producción crecería el 0,5%. Encabezan la mayor ocupación de tierras bajo alguno de los regímenes de labores la soja, con 17%, y el maíz, con 8,4%. Los siguientes lugares corresponderán al trigo (6,4% de hectáreas), el girasol (3,1%) la cebada (1,27%) y el sorgo, que se sembrará sobre un área estimada de 750.000 hectáreas.
El trabajo publicado por la Bolsa de Cereales al momento de declarar abierta la campaña de la cosecha gruesa no pudo haber sido más completo en apreciaciones estadísticas, conjeturas realizadas sobre estudios relevantes y afirmaciones conceptuales sobre lo que significa el campo para la Argentina y su dependencia de variables bajo otro tipo de control.
No pudo en ese sentido ser más apropiado el contexto trazado por el presidente de la entidad, Ricardo Marra, cuando destacó que la competitividad de las actividades agroindustriales depende de una agenda más amplia de lo que se suele considerar. Una política tributaria confiscatoria y kafkiana, con más de 150 gabelas que tributar, no constituye el ámbito más propicio para alentar ninguna gestión productiva.
Marra señaló con acierto que una agenda de realizaciones como de la que hablamos debe contemplar infraestructura y logística -la primera en estado hoy deplorable, según se denuncia a diario-, financiamiento, acceso a mercados, simplificación tributaria y regulatoria, innovación, propiedad intelectual (respeto por los derechos de quienes crean e innovan) y previsibilidad para los inversores (un país sin riesgos de que a fines de 2027 vuelva a regir un gobierno populista, abrazado a dictaduras de izquierda, que ataque a las empresas que radiquen aquí capitales y que lo destrate con la corrupción sistemática de la que ya tuvimos experiencia, mientras el desorden y la violencia cundía por las calles, como sucedió en años recientes).
Sobre aquellos puntos el papel pendiente por cumplir es predominantemente del Estado en todos sus niveles -nacional, provincial y municipal- e, incluye, de forma imperativa, a una Justicia que sea independiente de los otros poderes -sobre todo la Justicia Federal, que tanto deja que desear- y que dicte sentencias en tiempos razonables, no con las dilaciones que con frecuencia asombran en las materias más diversas, desde crímenes de género o de pasión, como se decía antes, y actos de corrupción, que se absuelven o condenan después de pasados veinte años.
Aun así, con todas las deficiencias de un Estado que todavía actúa en múltiples sentidos, desentendido en general de los requerimientos de la sociedad, el informe de la Bolsa de Cereales pudo conjeturar que la producción total agropecuaria del ciclo 2026/2027 será de 157,9 millones de toneladas frente a las 157,1 millones de toneladas de la campaña anterior. Las exportaciones del sector crecerán 6,9% respecto del año anterior hasta alcanzar 41.497 millones de dólares.
Por añadidura, el Producto Bruto Agroindustrial alcanzaría la suma de 54.297 millones de dólares, con participaciones relativas del tenor que sigue: soja, 39%; maíz, 44%; trigo, 8%; girasol, 7%; cebada y sorgo,1% cada uno.
El círculo virtuoso señalado al comienzo de este comentario se cerraría con un aumento del 5,1% como efecto neto favorable de un año a otro en las recaudaciones fiscales.
Menos es más, ¿verdad?
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/editoriales/sobre-retenciones-menos-es-mas-nid26092026/