¿Sobrevivirá el futuro presidente de Perú al todopoderoso Congreso?
LIMA.- Una congresista se hacía cortar las uñas de los pies por su asistente, otros fueron acusados de abuso sexual o corrupción. Aunque desprestigiado, el poderoso Congreso de Perú tiene un la...
LIMA.- Una congresista se hacía cortar las uñas de los pies por su asistente, otros fueron acusados de abuso sexual o corrupción. Aunque desprestigiado, el poderoso Congreso de Perú tiene un largo historial de derribar presidentes.
Mientras avanza el recuento de la segunda vuelta en Perú, una pregunta clave sobrevuela Perú: ¿sobrevivirá al Congreso el noveno mandatario en diez años?
La agencia de calificación crediticia Fitch Ratings sostuvo en un análisis previo al balotaje que una victoria de Fujimori “impulsaría la inversión privada y la ejecución de proyectos”, mientras que si ganaba Roberto Sánchez “aumentaría la incertidumbre sobre impuestos, regalías, estabilidad contractual e intervención estatal”.
Sin embargo, destacó que “independientemente de quién gane” los problemas de gobernabilidad de Perú y la composición del Congreso bicameral, en el que ningún partido tiene mayoría, “limitarán la capacidad del próximo gobierno” para impulsar reformas claves.
El próximo presidente lidiará con un parlamento escogido el 12 de abril que volverá a ser bicameral después de más de tres décadas. Aunque en la forma Perú tiene un sistema presidencialista, de hecho funciona como un sistema parlamentario, según analistas.
La clave de la inestabilidad radica en un artículo de la Constitución que permite al Congreso declarar en “vacancia” a un presidente por “incapacidad moral permanente”, definición vaga que queda a criterio de los legisladores.
“El pueblo pone un presidente y el Congreso lo saca”, dice Leónidas Valdez, mototaxista de 49 años, en un barrio popular de Lima.
Desde hace una década, Perú ha tenido un promedio de casi un mandatario por año, inédito en América Latina. Uno, incluso, duró cinco días.
“Somos el hazmerreír de otros países que ven cómo cambiamos de presidente a cada rato”, comenta el transportista Julio Raurau, de 48 años.
Nuevo CongresoEl nuevo presidente sustituirá a partir del 28 de julio al presidente interino José María Balcázar, nombrado a su vez en lugar de otro mandatario fugaz.
Aunque habrá un Senado (60 bancas) que actuará como filtro de la Cámara de Diputados (130), esa espada de Damocles seguirá en manos del nuevo parlamento.
Los presidentes no han tenido mayoría legislativa desde 2016 y en el choque de poderes, las componendas políticas y casos de corrupción han llevado a destituciones y renuncias.
Un parlamento bicameral, según Paulo Vilca, del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), tendrá más poder aunque se “hace más complejo” sacar a un gobernante al requerirse los votos de al menos dos tercios de ambas cámaras: 40 senadores y 87 diputados.
Ni Fuerza Popular, de Fujimori, ni Juntos por el Perú, de Sánchez, tendrán mayoría, pero la derecha tendrá más posibilidades de tejer alianzas, como ha ocurrido en la última década.
“La tentación de la vacancia siempre va a existir porque la cosa es sumar votos, pero Keiko Fujimori tendrá 22 senadores” y le será más fácil bloquearla, dijo el politólogo Fernando Tuesta.
Fujimori, cuyo partido tiene 40 diputados, podrá “asegurar consensos porque hay un grupo de derecha grande”, destacó el politólogo Eduardo Dargent, al referirse a varios de los otros cuatro partidos con bancas en el Congreso.
Con 14 senadores y unos 31 diputados de su partido y una balanza legislativa inclinada a la derecha, el candidato de izquierda Roberto Sánchez hubiera tenido dificultades para frenar una remoción, coincidieron Tuesta y Dargent.
A Fujimori sus críticos le atribuyen gran parte de la inestabilidad política de Perú, dada la fuerte influencia de su partido.
EscándalosUn 87% de los peruanos desaprueban al Parlamento, según un sondeo de Ipsos. Desde 2020, la Fiscalía acumuló denuncias contra 67 congresistas por presuntamente unos 700 delitos, la mayoría por corrupción.
La modalidad más extendida fue la de los “mochasueldos”, como la prensa bautizó a los congresistas que se apropiaban de parte del sueldo de sus empleados.
En un escándalo en 2025, una congresista fue fotografiada cuando su asistente le arreglaba las uñas de los pies en su despacho. Bajo el apelativo de la “cortauñas”, se volvió viral.
El congresista Freddy Díaz fue acusado de drogar y violar a una trabajadora en su despacho. Fue condenado en 2024 a unos 13 años de prisión.
Para el politólogo Arturo Maldonado, los partidos tienen “escasos filtros” para escoger a sus candidatos y habrá quienes tratarán “de aprovecharse” del cargo “para beneficios particulares”.
“No sabemos en qué manos vamos a caer realmente”, dice Carmen Zúñiga, de 50 años, empleada de un comedor popular de Lima, al mostrar la poca expectativa de los peruanos con el nuevo Congreso.
Agencias AFP y AP