Generales Escuchar artículo

Sofía, la hija influencer de Maru Botana: tiene 20, es modelo y viaja a España a trabajar para marcas internacionales

“Me divertía meterme en el mundo de la moda desde un lado más auténtico. Hacer una producción de fotos porque soy yo, no por ser alta, rubia y de ojos claros. Eso es lo que siempre quise logr...

Sofía, la hija influencer de Maru Botana: tiene 20, es modelo y viaja a España a trabajar para marcas internacionales

“Me divertía meterme en el mundo de la moda desde un lado más auténtico. Hacer una producción de fotos porque soy yo, no por ser alta, rubia y de ojos claros. Eso es lo que siempre quise logr...

“Me divertía meterme en el mundo de la moda desde un lado más auténtico. Hacer una producción de fotos porque soy yo, no por ser alta, rubia y de ojos claros. Eso es lo que siempre quise lograr en el mundo del modelaje. A mí me fascina modelar, pero siempre me pareció una traba el no ser perfecta o lo que esperan de una modelo. Me gusta tomar sol, mi pelo a veces es un desastre y tengo frizz, no siempre tengo las uñas prolijas. Hacer unas fotos por mí, me da paz y tranquilidad a mí misma: es saber que la marca me quiere a mí y no al estereotipo”.

Eso dice Sofía Solá. Tiene 20 años, es la cuarta hija de Maru Botana. De siete hermanos, es la única que eligió seguir una carrera en los medios. Debutó como modelo a los 16 años e inició el camino de las campañas fotográficas y las publicidades. Luego descubrió que podía ser ella misma en sus redes sociales, que los seguidores aumentaban cada vez más y así también llegaba a las mejores marcas.

Hoy, a punto de recibirse de productora de moda, se instalará en Barcelona durante los próximos tres meses. Allí, además de trabajar para marcas internacionales, se desempeñará en el local gastronómico que su madre tiene en la ciudad española. De todo esto y más, habla en esta entrevista con LA NACION.

—¿Cuándo y por qué elegiste ser modelo?

—Todo comenzó a los 13 o14 años, cuando un día estaba tomando el té con mis amigas y vi que tenía muchísimas solicitudes de Instagram, que en ese momento lo tenía privado. Decidí hacerlo público y de repente pasé de tener 2500 a 13.000 seguidores. De inmediato, empezaron a escribirme marcas chiquitas para hacer canje.

—¿Lo hablaste con tus papás en su momento? Eras menor de edad e ibas a empezar a trabajar con tus redes.

—Les conté que me llegaban regalos y que los tenía que agradecer en las redes. Después, me fui haciendo más pública, más conocida, empecé a tener más movimiento en las redes y apareció una agencia de modelos que quiso conocer. Ahí me senté a hablar con mis papás para decirles que lo estaba considerando.

—¿Qué te dijeron?

—Ellos siempre me criaron con mucha libertad para hacer lo que quisiera. Tengo una personalidad bastante plantada. Cuando quiero hacer algo lo comunico y no considero tu opinión, te cuento lo que voy a hacer. Igual, obvio que necesitaba la aprobación de mis papás porque era chica. Si ellos no querían, no lo iba a hacer. Pero me apoyaron desde el primer día. Mi mamá me acompañó a la reunión y avanzamos con esa agencia.

—¿Cómo empezaste?

—Durante dos años fui modelo de publicidades de un estándar alto. Siempre me manejé con clientes exclusivos, por elección mía. Yo elegía en dónde aparecer y en dónde no.

—¿Cómo fue la experiencia en el mundo del modelaje?

—Me costó mucho, había mucha competencia. Y, además, nunca me había puesto a procesar lo que quería, a dónde quería llegar, qué proyectos tenía. Y cuando terminé el secundario, en 2022, no estaba muy bien mentalmente, tenía las ideas poco claras de lo que era o lo que quería. No sabía qué hacer de mi vida, a qué quería dedicarme, estaba muy perdida. Nunca había tenido una vocación específica. Hice orientación vocacional, pero en ese momento no estaba muy bien mentalmente.

—¿Y cómo terminaste eligiendo producción de moda?

—Me interesaba la moda, sabía que no quería hacer diseño de indumentaria, pero quería estudiar algo sobre la moda. Y cuando leí las materias de la carrera, me gustaron. Me anoté en la Universidad de Palermo, que tiene un método libre: muchas clases se pueden hacer virtuales y solo se cursaba hasta el mediodía. Y eso me daba la libertad de poder hacer lo que quería de mi vida. El último año de colegio, que hacía doble turno, me sentía muy atrapada y eso me frustraba mucho. En esa facultad, además, te enseñan a prepararte para el ámbito laboral, a relacionarte.

—Mientras tanto, ¿seguías con tu carrera de modelo?

—Cuando terminé el colegio, dije en la agencia que necesitaba hacer una pausa en lo que era modelaje, pero que seguía con las redes porque ahí me sentía cómoda. No quería hacer algo por el otro: cuidarme la piel solo para hacer una publicidad. Quería concentrarme cien por ciento en mí para sanarme.

—¿Hiciste terapia?

—Sí, encontré la terapia que mejor me hace. Para mantener una carrera de mucha exposición, tenía que estar muy bien conmigo misma. No me sentía capaz, segura ni fuerte. Esto también tiene su “Lado B”: los comentarios, la competencia. Sabía que no estaba lista y si no estaba preparada, no lo quería hacer.

—¿Cuándo te diste cuenta de que estaba lista para avanzar en tu perfil de influencer?

—Terminé de cursar la facultad en julio de 2025, me fui de vacaciones y cuando volví en agosto me di cuenta de que durante ese tiempo yo usaba las redes desde un lado que hoy podría definirlo como más falso: no me mostraba como era yo misma. Si tenía que hacer un video para una marca, mostraba la colección de ropa, pero no mostraba nada mío ni mi intimidad. Y en agosto del año pasado, yo digo que tuve un despertar porque empecé a mostrarme a mí, un costado más espontáneo, humano. Sobre todo en TikTok, en Instagram sigo guardando una estética visual y voy por el lado de la moda. Me gusta mantener separados ambos perfiles.

—¿Qué mostraste en TikTok que gustó tanto entre tus seguidores y generó más suscriptores?

—Empecé a hacer videos desde un lado real. Primero conté qué hacía yo después de una noche de salida y cómo hacer para que no te pegue la depresión possalida. Lo conté desde un lado real y humano, y porque muchas veces cuando sos modelo o influencer el que está del otro lado te ve como irreal. Y yo misma me comí ese papel. Sentía mucha presión por estar impecable todo el tiempo. Fue mi cabeza. Entonces, dije: “yo no soy esto, soy una chica normal, común y corriente”. Y empecé a mostrarme como soy en cualquier momento del día, que me pasan cosas, que a veces estoy feliz, otras con más o menos energía, que tengo granos, frizz. Y eso empezó a generar mucho más movimiento en las redes, hice más contenido y me di cuenta de que sumaban los seguidores y eso hacía que se acercaran más marcas. Dije “wow, es por acá”. Era lo que me gustaba y me estaba exponiendo de una manera siendo fiel a mí misma. Hoy me siento yo misma. Las marcas empezaron a escribirme porque me querían a mí, por mi personalidad. Y eso me hizo darme más valor y confianza en mí misma.

—¿Cómo surgió la idea de irte a vivir a Barcelona por los próximos tres meses?

—Me hizo bárbaro arrancar terapia, necesitaba algo que me ayude en este camino que quería y que estoy haciendo. Poner mis objetivos en claro y los proyectos que busco a futuro. Por más que sean a corto plazo, hicieron que mi vida tenga mucho más sentido. Me voy a Barcelona porque me contrató una agencia de modelos de allá. Además, voy a trabajar en el local que tiene mi mamá.

—Vas a pasar de vivir en una casa para nueve personas (tu familia) a estar sola. Un cambio muy grande.

—Desde que soy chica sueño con irme a vivir sola a Europa unos meses. Siempre sentí que tuve una vida muy cómoda y muy segura. En mi familia somos 9, no suelo estar sola. Nunca hubo un momento en el que tuviera que cargarme mi vida al hombro. Siempre tuve a alguien. “Si vos te vas, todo esto lo perdés”, me decían. Pero es una experiencia que quiero vivir ahora que soy joven y no tengo nada que me ate a Buenos Aires, salvo mis afectos.

—¿Qué dijo tu familia cuando lo planteaste?

—Todos me apoyan. Haber quedado en una agencia de allá, es un sueño y un gran proyecto. Y también está este lado personal de crecimiento y de vivir sola, la experiencia que siento que tengo que tener en mi vida. Siempre lo quise hacer, pero no en plan de escaparme de la situación de Buenos Aires, quería irme con un proyecto. Y lo estoy haciendo.

—Vas a trabajar en el local de Barcelona de tu mamá, pero también estás en el de Palermo que inauguró hace poco.

—Sí, trabajo en el local de Palermo que abrió en octubre. Estuvimos con dos de mis hermanos en la construcción y decoración. Yo tengo el ojo de la estética, el gusto. Ayudo con eso, hago todo lo que son innovaciones: propongo nuevos platos para agregar a la carta, me encargo del menú del día. Además, todo lo que es comunicación y redes sociales de todos los locales.

—Y ahora que te vas, ¿qué va a pasar con ese trabajo?

—Todo lo que pueda hacer de manera remota, lo voy a hacer, como seguir armando los platos del día. Pero como también voy a estar en el local de Barcelona, y es una clientela diferente, que todavía no conozco. Me tengo que juntar con el encargado para definir lo que voy a hacer, me voy a encargar de la comunicación seguro. Y también quiero terminar de definir qué va a pasar con el local de Buenos Aires porque no lo quiero dejar en gamba.

—Cuándo vuelvas, ¿lo vas a retomar?

—Sí, obvio. Tengo un gran aprecio por ese local. Es como mi hijito.

—¿Cómo empezaste a trabajar en la marca de tu mamá?

—Es una marca familiar. Ella está feliz de que con mis hermanos estemos ahí porque en definitiva en algún momento lo vamos a seguir nosotros. Además, trabajar en el local me hizo crecer un montón en cuanto a relacionarme con las personas. Desde el cocinero hasta el cliente. Yo nunca había trabajado. Vivía en una casa en un country, siempre fui al mismo colegio. Cero abierta. Y sentía eso que comentaba antes de que estaba atrapada. ¿Cuándo voy a crecer? ¿Cuándo voy a despegar? Tengo que buscar yo situaciones que me hagan emprender como persona. Eso me cambió.

—¿Vos le pediste trabajar a tu mamá con ella?

—Sí, cuando terminé la facultad otra vez dije: " ¿Qué hago?“. Y le dije lo que tenía pensado, me dijo que estaba buenísimo, que a ella también le servía. Y como madre siempre nos dijo que quería que nos involucráramos con la marca. Empezar a entender y saber todo sobre eso, me cambió.

—Sos la única de tus hermanos que busca una carrera que tiene exposición. ¿Ellos qué dicen?

—Agustín, el más grande, aparece cada tanto en alguna foto porque me acompaña a eventos. Yo le digo que si quiere y se lo propone, podría ser modelo porque es muy alto. Tiene mucha capacidad en cuanto a lo que es la cámara, la charla. No le da vergüenza. Pero los demás, cero. Solo Inés, la más chica, dice que le interesa el arte, la comedia musical, pero recién tiene 13 años. Mientras tanto, Agustín (26) y Lucía (24), los más grandes tienen cargos más importantes en los locales.

—Tu papá siempre mantuvo un perfil muy bajo. ¿Qué te dijo cuando le planteaste la carrera de exposición que querías seguir?

—Me senté con mis papás a hablar seriamente y contarles lo que quería hacer, mi deseo. Mi papá me apoyó al toque, siente que es la mejor edad para hacerlo, el momento de ir a otra ciudad. Y mi mamá está súperorgullosa. Además, Barcelona es una ciudad que conocemos bastante porque al tener el local allá, fuimos varias veces. Hoy en día la siento mi casa, sé que voy a estar cómoda. Y mis papás saben que voy a estar bien y segura. Conocemos a un montón de personas allá. Ambos están muy contentos porque yo crezca y que esté yendo por mis sueños y objetivos. Me van a apoyar en todo lo que quiera.

—¿Tenés algún hobby?

—Soy muy deportista. Siempre me gustaron los deportes. Hice dos años y medio de ballet. No tengo el don, pero lo disfruté mucho. También me gusta mucho el yoga, el costado espiritual y hace tres años estoy muy metida en el mundo de la meditación y el mindfulness. Le dedico tiempo cada mañana para meditar y aprender del tema. Pero, sin dudas, mi hobby favorito tiene que ver con todo lo que incluya la ropa: me paro frente a mi placard y me paso horas probando ropa, armando looks. Desde que soy chica y acompañaba a mi mamá a comprar ropa, yo me quedaba pensando qué me pondría en diferentes ocasiones.

—¿Querés dedicarte a la producción de moda?

—No sé si me quiero dedicar a hacer asesorías, o estilismo. O seguir trabajando con mi imagen. Es algo que hoy utilizo por diversión, el probar cómo me quiero sentir. La moda me parece una forma única de expresarse.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/personajes/sofia-la-hija-influencer-de-maru-botana-tiene-20-es-modelo-y-viaja-a-espana-a-trabajar-para-marcas-nid16042026/

Volver arriba