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Sottovoce, una efectiva comedia que no le escapa a la situación actual a cargo de un ajustado cuarteto actoral

Sottovoce, nadie puede guardar un secreto. Autores: Mariano Pensotti y Adrián Suar. Elenco: Fernán Mirás, Carla Peterson, Adrián Suar y Lorena Vega. Diseño de vestuario: Sofía Di Nunzio. Dise...

Sottovoce, una efectiva comedia que no le escapa a la situación actual a cargo de un ajustado cuarteto actoral

Sottovoce, nadie puede guardar un secreto. Autores: Mariano Pensotti y Adrián Suar. Elenco: Fernán Mirás, Carla Peterson, Adrián Suar y Lorena Vega. Diseño de vestuario: Sofía Di Nunzio. Dise...

Sottovoce, nadie puede guardar un secreto. Autores: Mariano Pensotti y Adrián Suar. Elenco: Fernán Mirás, Carla Peterson, Adrián Suar y Lorena Vega. Diseño de vestuario: Sofía Di Nunzio. Diseño de escenografía: Mariana Tirantte. Música original: Diego Vainer. Diseño de iluminación: Matías Sendón. Efectos sonoros: Diego Vainer. Producción general: Preludio Producciones y Adrián Suar. Dirección: Mariano Pensotti. Sala: El Nacional. Funciones: jueves, a las 20; viernes, a las 20:30; sábados y domingos, a las 20 y 22:30; y domingos, a las 19:30. Duración: 75 minutos. Nuestra opinión: muy buena.

4 stars

Al abrirse el telón, Adrián Suar será Sebastián y Fernán Mirás, Claudio. Son primos y socios de una empresa de impermeables, Los Sottovoce, de unos 50 años de vida que heredaron de sus padres. La fábrica textil llegó a tener su momento de gloria, pero de aquello queda poco. El encuentro entre ellos en la empresa se produce mientras diluvia en la ciudad la misma noche en la que están a punto de vender lo heredado a unos norteamericanos en una operación que deben concretar por Zoom. Para ambos la hipótesis de operación millonaria los hace imaginar veranos eternos de felicidad asegurada. Aunque los primos acumulan un pasado en común y una escena traumática que los marcó, son radicalmente distintos. El personaje de Suar fantasea con habitar en una playa del Caribe con all inclusive. El de Mirás, con Villa Gesell.

La obra en cuestión que acaba de estrenarse se llama Sottovoce, nadie puede guardar un secreto; texto escrito por Suar y Mariano Pensotti. Entre los nervios de los primos por la reunión a distancia con los norteamericanos surgen entre ellos problemas no menores sobre cómo dividir el monto millonario para poder empezar la nueva vida. Tal criterio, no; el otro, mucho menos. Todo se agrava con la llegada de Lola y Romina. La primera, Carla Peterson, es la pareja del personaje de Suar. La segunda, Lorena Vega, de Mirás. Una es rubia y llega en medio de la lluvia luciendo unos tacones perfectos. En medio de diálogos cruzados permanentes, recuerda su pasado de bailarina del Colón, cita a pensadores y deja en claro que su mundo aspiracional es Puerto Madero y no la Boca. La segunda es morocha. Fue integrante del grupo pop ochentoso Las Primas y se refiere siempre con orgullo a su pasado en Wilde, en donde se crio. A su manera, es otra mujer de armas tomar. La llegada de ambas acentúa las diferencias entre las parejas y entre el mismo cuarteto.

El disparador del conflicto sobre el porcentaje del dinero a distribuir sirve para empezar a visibilizar cosas no dichas entre ellos. Cuando lo silenciado sale del placar, todo empieza a desbarrancar, a derrapar, a estallar: desde modelos de vida hasta prejuicios pasando por envidias, cuestiones de clase, estereotipos y mentiras guardadas bajo llave. En esa ruta sin fin lo callado explota desconociendo toda norma de lo políticamente correcto. En medio de esta especie de comedia de enredos que no requiere escenográficamente de puertas que se abren y cierran, el nudo a desenredar es detectar si la salida de estos seres un tanto perdidos pasa por apostar por lo individual o por lo colectivo.

Sobre estas tensiones se afirma Sottovoce, una efectiva y desopilante comedia sumamente inteligente que hace uso del humor ácido apoyándose en la fortaleza y talento de cuatro intérpretes que todo lo pueden. En escena, se sacan chispas, se potencian, se complementan, se entregan al juego con convicción y con talento. Cada uno tiene su momento y eso el público agradece con ganas. En la paleta del cuarteto, los trabajos de Peterson y Vega, la rubia fina y la morocha del conurbano, tienen pasajes sumamente efectivos, delirantes, explosivos. La primera, calzándose las zapatillas de punta. La segunda, recreando un tema de Las primas. En todo momento, tanto Suar como Mirás son las otras piezas de este engranaje.

Sottovoce implica el segundo trabajo en conjunto entre Suar, en su rol de productor, coautor y actor; y Pensotti, dramaturgo y director quien acaba de estrenar Dementia en el Teatro Colón. Ya habían armado dupla en Felicidades. Como si fuera un chiste interno, en ambas comedias se repite una frase dirigida a Suar: “Siempre fuiste un pésimo actor”. El efecto en el público es el mismo: una platea que festeja la humorada mientras “el pésimo actor” pone cara de nada.

En esta comedia con destino (y ya realidad) de verdadero tanque del circuito comercial porteño, al equipo de autores, director y protagonistas se les suma la gran escenografía de Mariana Tirantte. Si en Felicidades la casa misma hablaba, aquí el techo de la fábrica de pilotos no soporta la tormenta de Santa Rosa y termina lloviendo en escena en una especie de gag en el que la escenografía se convierte en un quinto personaje. Eso sí, por lo menos en la función que presenció quien escribe este comentario, el audio de los actores estaba sumamente elevado.

Con Sottovoce, Suar, como gestor del proyecto, vuelve a apostar por un dramaturgo local contemporáneo como lo está haciendo con Las hijas, la comedia dramática de Ariadna Asturzzi. Lo cual es un hecho a destacar frente a tantas producciones basadas en éxitos probados en otras ciudades que desembarcan en Buenos Aires.

Y desde otra perspectiva, la trama está decididamente atravesada por comentarios que dan cuenta del momento social, político y económico. Sottovoce es una comedia, claro. Una comedia hecha y pensada para el circuito comercial basada en personajes de colores muy definidos. Pero, al mismo tiempo, no evade el contexto actual. De hecho, el disparador es la venta de una fábrica textil en crisis en momentos en que dicho sector atraviesa un momento sumamente delicado por la baja de consumo. O, en medio de diálogos cruzados, se defiende a la educación pública, se expone una crítica sobre el universo cripto como posible salida y son las dos mujeres, tan distintas entre sí como empoderadas, las que se encargan de ponerle el cuerpo a una noche complicada durante la cual los secretos silenciados salen a la luz en medio de la tormenta.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/teatro/sottovoce-una-efectiva-comedia-que-no-le-escapa-a-la-situacion-actual-a-cargo-de-un-ajustado-nid02062026/

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