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Stan Wawrinka, la modesta leyenda suiza que derribó superhéroes, bailó por última vez en Roland Garros

Fue en las primeras horas de junio de 2015, en París. Stan Wawrinka, por entonces número 9 del mundo y ganador de nueve títulos, aunque todavía sin poder despegarse de la sombra abrumadora de s...

Stan Wawrinka, la modesta leyenda suiza que derribó superhéroes, bailó por última vez en Roland Garros

Fue en las primeras horas de junio de 2015, en París. Stan Wawrinka, por entonces número 9 del mundo y ganador de nueve títulos, aunque todavía sin poder despegarse de la sombra abrumadora de s...

Fue en las primeras horas de junio de 2015, en París. Stan Wawrinka, por entonces número 9 del mundo y ganador de nueve títulos, aunque todavía sin poder despegarse de la sombra abrumadora de su compatriota estrella, Roger Federer, caminó charlando con LA NACION durante aproximadamente cien metros, desde la puerta del vestuario del Philippe-Chatrier hasta uno de los courts de práctica del complejo de Roland Garros.

El suizo de Lausana, de la parte francófona del país, ya había obtenido un trofeo de Grand Slam (Australia 2014) en medio del imponente dominio del Big Four (Federer, Rafa Nadal, Novak Djokovic y, también, Andy Murray, que todavía no estaba aquejado por la lesión de cadera). Así y todo, con modestia, al escuchar la pregunta –de LA NACION- sobre si se visualizaba ganando otro grande, respondió: “No sé, no sé, es muy difícil. Pero me entreno y juego al tenis todos los días para eso. Ojalá pueda”.

Wawrinka, que ya había actuado en el ATP de Buenos Aires tres veces (en 2011, 2012 y 2013) y que comprende perfectamente el idioma español, pocas horas después se enfrentaría con Federer en los cuartos de final… No sólo lo venció en tres sets, sino que terminó ganando la Copa de los Mosqueteros, al derrotar a Djokovic (era el N° 1) en la final. Muy pronto cumplió con el deseo. Y lo repitió el año siguiente, ganando el US Open. Siempre con sencillez, sin levantar la voz, demoliendo obstáculos con su poético, violento y profundo revés de una mano, el golpe más elegante del arte de las raquetas.

Hoy, Stan ya tiene 41 años, dos cirugías de rodilla izquierda y 16 títulos en singles (más el oro olímpico en dobles de Pekín 2008, claro). Y acaba de emocionarse con su último baile sobre el polvo de ladrillo de Roland Garros, el mágico torneo que ganó siendo junior (en 2003), que jugó en 21 oportunidades como “adulto” (la primera, en 2005; cayó con Mariano Puerta, más tarde finalista y con doping) y que nunca olvidará el (llamativo) short a cuadros de tono rosado y gris que lo vistió en 2015 y que “homenajeó” en esta edición con un detalle del mismo estampado en el cuello de su remera. El año pasado, París despidió a Nadal, el catorce veces campeón. Este lunes, a Wawrinka, a un artista fenomenal, protagonista de la época más dorada del tenis.

El court Simonne-Mathieu, inaugurado en 2019, ilustre por su arquitectura integrada a los invernaderos del jardín botánico del Auteuil, fue la pista de baile. En un clima sofocante (hay ola de calor en París), Stan mostró amor propio, corrió, repartió un puñado tiros ganadores de revés realmente poéticos e hizo lo que pudo ante un rival más joven y enérgico, de 25 años, como Jesper De Jong (106°). El neerlandés, perdedor afortunado por el lesionado local Arthur Fils, triunfó por 6-3, 3-6, 6-3 y 6-4. Se convirtió en “el malo de la película”, aunque fue muy respetuoso con su rival, que se retirará al final de esta temporada (en octubre, en el ATP suizo de Basilea, donde ya le aseguraron una invitación, más allá de su ranking): lo abrazó, lo felicitó, lo aplaudió.

El último punto de Wawrinka en París

Legendario, ante los ojos de su papá (Wolfram; alemán) y de su mamá (Isabelle; suiza), arropado por su amigo y coach Magnus Norman, vitoreado por miles de espectadores, Wawrinka agradeció el cariño. Se le humedecieron los ojos. Observó con atención el video que le tenía preparada la organización, con palabras de sus rivales de generación y, también, de los nuevos fenómenos, Jannik Sinner y Carlos Alcaraz (lesionado, el gran ausente en París este año).

“Me impresiona todo lo que has logrado. Disfruta de este momento”, dijo Federer. “Has sido una gran inspiración para mí y para muchos otros jugadores. Es un gran honor para mí llamarte amigo”, apuntó Nole. Figura en la conquista de la Copa Davis 2014, Stan the Man (uno de sus apodos) es uno de los tenistas que más veces derrotó al Big 3: tres a Roger, seis a Djokovic y tres a Nadal.

“Es duro… es duro despedirme de ustedes aquí. Fue por Roland Garros que quise convertirme en tenista”, confesó Stan, sosteniendo el micrófono, todavía pisando la terre battue parisina, junto a la directora del torneo Amelie Mauresmo (N° 1 en 2004). “Durante más de veinte años viví estas emociones que hoy me regalaron y uno nunca quiere que se acaben. Quería seguir adelante, llegar lo más lejos posible hasta los 41 años para vivir emociones como las de hoy. He tenido la suerte de vivirlas durante mucho tiempo. Nunca querés decir adiós cuando te apasiona algo. Pero sé que es el final. Lo he dado todo por este deporte y sé que es la decisión correcta. Por desgracia, este ha sido mi último partido en Roland Garros”, concluyó Wawrinka, sensible, con lágrimas recorriéndole el rostro. Las mismas lagrimas melancólicas de los amantes del tenis, conscientes de que se consume una época irrepetible de superhéroes.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/tenis/stan-wawrinka-la-modesta-leyenda-suiza-que-derribo-superheroes-bailo-por-ultima-vez-en-roland-garros-nid25052026/

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