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Suelo pélvico: el conjunto de músculos y tejidos que son el sostén silencioso de la salud integral y hay que cuidar

El suelo pélvico es un conjunto de músculos y tejidos que forman la base de la pelvis. Es como una “red viva” que sostiene órganos vitales: vejiga, recto, útero o próstata. Pero su funció...

Suelo pélvico: el conjunto de músculos y tejidos que son el sostén silencioso de la salud integral y hay que cuidar

El suelo pélvico es un conjunto de músculos y tejidos que forman la base de la pelvis. Es como una “red viva” que sostiene órganos vitales: vejiga, recto, útero o próstata. Pero su funció...

El suelo pélvico es un conjunto de músculos y tejidos que forman la base de la pelvis. Es como una “red viva” que sostiene órganos vitales: vejiga, recto, útero o próstata. Pero su función no es solo estructural; también está implicado en la continencia urinaria y fecal, la sexualidad, el parto, el equilibrio postural, la biomecánica y hasta la gestión emocional.

Y lo más importante: no trabaja solo. Forma parte del CALP, el complejo abdomino lumbo pélvico, formado por estructuras óseas: vértebras lumbares, sacro, cóccix, pelvis, junto con estructuras musculares como el diafragma, los músculos abdominales profundos (transverso del abdomen, oblicuos y recto), la musculatura lumbar profunda, la fascia (tejido conectivo que envuelve y conecta los músculos y órganos), sin dejar de lado las estructuras neurovasculares: nervios y vasos sanguíneos que irrigan e inervan la zona.

Este sistema funciona como una unidad: estabiliza, sostiene, protege e interviene en la respiración, razón de más para reconocer su importancia y analizar cómo estamos.

¿Por qué es importante conocerlo y prestarle atención?

Porque disfunciones en el suelo pélvico no sólo generan molestias locales. También podrían propiciar lo siguiente:

● Incontinencia urinaria, de gases o fecal

● Prolapsos de órganos pélvicos

● Dolor lumbar crónico o sacroilíaco

● Disfunciones sexuales

● Estreñimiento crónico

● Dolor pélvico persistente

Y además, puede alterar funciones tan básicas como caminar, cargar peso, ir al baño o tener relaciones sexuales.

¿En qué contextos laborales o de la vida diaria se ve más afectado?

● Profesiones con largas horas de pie o sentado (docentes, administrativos, conductores)

● Carga repetitiva de peso (logística, sanidad)

● Exposición crónica al estrés, que puede generar hipertonía pélvica (ambientes de alta exigencia)

● Personas que permanecen muchas horas sin hidratarse, o con hábitos de evacuación alterados.

● Deportistas con alta carga de entrenamiento o donde no sea adecuada la biomecánica del gesto realizado, jinetes, ciclistas, bailarines, corredores, jugadores de voley, son sólo algunos ejemplos.

El sedentarismo, el sobrepeso y los malos hábitos posturales son factores de riesgo directos.

¿Cómo se cuida el suelo pélvico?

El Lic. en kinesiología y osteopatía Nicolás Valverde, cofundador de Fisiocan, lo explica de forma clara y completa. Considera que el primer paso es la evaluación profesional: un chequeo funcional con un osteópata kinesiólogo especializado que permita detectar alteraciones aún sin síntomas. Valverde sostiene que puede existir una híper o hipotonía, o incluso desbalances musculares, y que el entrenamiento del CALP (complejo abdominal - lumbar - pélvico) es determinante. Y no se trata sólo de fortalecer el suelo pélvico, sino de integrarlo en su contexto con respiración diafragmática, activación del transverso, movilidad lumbar, y estabilidad dinámica.

El Lic. experto en osteopatía concluye con que las dos patas faltantes claves son sin duda los hábitos saludables y la educación corporal: buena hidratación, alimentación rica en fibra, evacuación regular sin pujos, evitar cargar peso sin técnica”. Y está convencido de que enseñarle al cuerpo a entender cómo y cuándo se activa, aprender a protegerlo durante los esfuerzos físicos o al toser, estornudar, reír, etc, son claves para una buena consciencia corporal.

Running y suelo pélvico: el eslabón olvidado del rendimiento de los corredores

Si sos corredor, deberías hacerte estas preguntas:

● ¿Alguna vez notaste pérdidas de orina al correr o al toser?

● ¿Sentís presión o pesadez en la zona baja del abdomen luego de una tirada larga?

● ¿Tenés molestias lumbares recurrentes a pesar de entrenar con regularidad?

● ¿Inhalas desde el pecho o podés mover el abdomen al respirar?

● ¿Conocés cómo funciona tu zona media o simplemente “aprietas la panza”?

Si respondiste sí a alguna, puede que tu suelo pélvico no esté funcionando bien, o que tu CALP esté desorganizado.

¿Qué pasa con el suelo pélvico al correr?

Correr es una actividad de impacto repetitivo. Cada paso genera una fuerza de rebote desde el suelo que atraviesa las piernas y llega a la pelvis. Si el sistema de sostén no está preparado para absorber y gestionar esa presión, aparecen los problemas tales como incontinencia de esfuerzo (no sólo en mujeres), prolapsos o sensación de “bulto” vaginal o anal, dolor en la zona del sacro o el pubis, compensaciones musculares que llevan a lesiones (pubalgias, lumbalgias, disfunciones de cadera).

¿Cómo afecta esto al rendimiento?

Un CALP desorganizado disminuye la eficiencia de la carrera. El cuerpo gasta más energía en estabilizarse que en propulsarse. Además, una mala respiración reduce el aporte de oxígeno y altera la biomecánica global. El rendimiento no se trata solo de piernas: se trata de estabilidad, economía de movimiento y protección.

¿Qué hacer?

Lo primero es entrenar nuestro centro con conciencia: integrar ejercicios que involucren el suelo pélvico, el diafragma y el transverso. No sólo abdominales clásicos. Respirar bien es otro punto determinante. Usar el diafragma y evitar la respiración torácica alta que eleva la presión abdominal sin sostén. Además, siempre resultará determinante la consulta profesional. La valoración funcional del CALP puede prevenir lesiones y/o mejorar la performance. Y por último y no menos importante: no normalizar síntomas: las pérdidas, dolores o incomodidades no son “cosas que pasan al correr”. Son señales de desajuste funcional.

El suelo pélvico es más que una región escondida: es el centro invisible de nuestro bienestar, y una pieza clave del rendimiento físico. Escucharlo y entrenarlo es parte de liderar una vida activa y saludable.

Asesoró: Nicolás Valverde, Lic en kinesiología y osteopatía. Co fundador de Fisioscan @Fisioscan

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/suelo-pelvico-el-conjunto-de-musculos-y-tejidos-que-son-el-sosten-silencioso-de-la-salud-integral-y-nid05012026/

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